If this was a movie you’d be here by now…

Esta frase es una frase de una canción de Taylor Swift. Y representa muchas cosas de las que creo respecto al amor.

Es una visión ingenua y quizás tonta.

Estuve intentando recuperar a quien hasta hoy consideré el amor de mi vida. Sin embargo no funcionó.

A mí el intentar re conectarnos de forma lenta me generó tristeza, inseguridad y angustia. Él es el único ritmo que concibe.

Supongo que eso nos hace algo incompatibles.

Al punto tal de que las peleas llegaron a lo físico.

Al punto tal que perdí mi temple y que dejé mis valores pacifistas en un rincón.

Al punto tal que no paro de llorar.

Al punto tal que me doy cuenta que para mí es una prioridad y yo soy una de tantas.

Al punto tal que veo que no entiende mi punto. Que ve como más importante arreglar su casa y festejar un mes su cumpleaños.

Lo merece, trabajó mucho durante el año. Es verdad. Pero a nada de eso estoy invitado.

Y yo preciso más. Preciso un hombro donde apoyar mi cabeza. Un páramo donde encontrar paz, un lugar donde la risa sea la dueña, donde las carcajadas iluminen el lugar.

No todos ven las relaciones con la intensidad que yo las veo. Y eso es un problema. Hay que aprender a respetar las diferencias y tratar de aprender a vivir con ellas cuando valen la pena.

Lo que me cuestiono hoy es ¿vale la pena?

Yo cuando tuve rutinas exigentes, siempre lo hice una prioridad. Al menos así lo sentí. Ojalá él me hiciera una prioridad. Ojalá pudiera sentir el calor de esos abrazos más seguido.

Pero entre “al punto tal” y “ojalá” hacemos poco. Entre extremos y deseos simplemente nos quedamos en eso.

Y hoy yo no sé qué hacer. Yo quiero construir una relación, con intimidad de verdad. ¿Podremos? ¿O seré el hombre que ocupe las pocas horas de ocio?

Este año perdí mi vida. Realmente perdí casi todo lo que me importaba. Quizás eso no se vea porque en teoría no estoy bajo el yugo de un trabajo o el estrés del estudio. Pero estoy bajo el enorme peso de mi consciencia.

En ese camino preciso de mi amor. Ojalá lo logremos. Pero cada vez dudo más, cada vez mi corazón arma una coraza más fuerte.

Sé que con un suspiro, una sonrisa de sus dientes hermosos y una mirada límpida de ojos eternos esa coraza va a sucumbir. ¿Pero lo va a hacer? ¿Quiere hacerlo?¿Reconocerá sus errores?

¿Reconocerá que no solamente uno tiene un vínculo cuando uno lo quiere ver, cuando uno no está cansado, o sabrá ver que en un vínculo hay dos y que también yo tengo necesidades y deseos y que valgo?

¿Pensará que lo que escribo es válido? ¿Lo leerá?

Si esto fuera una película todas estas preguntas tendrían respuesta. Pero esto no es una película y los corazones destrozados existen.

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