Las lágrimas son la contracara de la risa. Y mi carcajada característica ya volverá a sonar. El silencio y mis palabras con su estruendoso eco, las alas de la melancolía y las lágrimas que ruedan por mis mejillas, serán las que me sanen. Nací completo. Perdí muchas piezas en el camino y algunas se desordenaron. Ya es hora de que rearme el puzzle.

Por: Fabián Álvarez

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