Este año fue muy malo. Y muy bueno.

Viví un gran amor, descubrí un lugar donde me siento valorado, donde mi trabajo sirve y cuando me caigo, no hacen leña del árbol caído, cosa que a veces pasa en otros lados donde uno pone lo mejor que tiene y no se siente valorado.

O quizás no sea el lugar para poner lo mejor de uno y por eso pasa lo de las críticas al caído. ¿Qué se yo?

Estos días, si siguen mi blog o me conocen, o me vieron en la calle, he llorado mucho. Siento que perdí a la persona más importante, a mi mejor amigo, a mi confidente, a mi complemento. No lo perdí, solo lo tengo más lejos. Pero eso ya duele. Duele muchísimo.

El consuelo ha venido de raíces múltiples.

Durante mis 23 años transité muchos caminos y tuve la suerte de cruzarme con gente hermosa. Los de siempre, como Rodrigo (Xtino), a quien le puedo hablar de lo que sea, desde que soy casi un niño, que me vio crecer.

Algunos ilustres desaparecidos, como Elisa, compañera del colegio y Maru, Jojo y Fer de AIESEC reaparecieron en el momento justo para que yo pudiera dejar mis lagrimas caer y hablar.

Tati, que en cuanto hable va a estar al pie del cañón.

Las chicas de la ORT, Carla, Carola e Ile. E incluso algunos más que esporádicamente me llenan el pecho de orgullo.

De mi intercambio a Estados Unidos está Mely, que siempre tiene alguna palabra bonita para decir, que para mí es la mejor persona que yo tuve la dicha de conocerlo. ¡Dichoso de conocerla!

De Serví Tu Ciudad, Pedro se adelantó a todos. Me sintió mal, y me contactó. Todavía no hemos podido ponernos al día. Pero esa conexión mística no la quiero perder nunca. De ahí también reapareció una chica con la que yo no tenía contacto, Coca, para salir, para superar nuestras penas, para hacer locuras. Y con ella también Rodri Rossa y Rodri Barceló, que se han bancado mis mal humores en salidas. Como también Sergio y Fabián.

Todos ellos han estado, y se los agradezco. No sé por qué están pero me gustaría saberlo, si me lo quieren responder mejor.

Vicky Callejas, las veces que me escuchaste, no tiene nombre. Y las veces que me hiciste sentir lindo con tu ropa tampoco.

Capitulo aparte es Proyecto Shoá:

Evelyn, realmente sin vos, sin vos no sé… las veces que me consolaste, la oportunidad que me diste de estar en este proyecto es lo mejor que me pasó en los últimos dos años. Siempre decis que aporto mucho al proyecto. Me encantaría saber exactamente que, quiero que un día me lo digas, así lo sé, así quizás el auto estima que está tan destruida, pueda levantarse.

Al resto de los amigos que hice en esta organización como Nico R. (me debes una juntada), Gabi Sirotá, Denise, Andrea, Ariel, Maxi, Nicole, Flor Vital, Guille, y ta todos los que les abri mi corazón aunque apenas los conocía, gracias. Gracias por esa apertura y por esa calidez.

Para mí Proyecto Shoá estába aparte porque las retribuciones de la gente después de las charlas han sido muchas. Pude hablar de mi experiencia de bullying y pude sanar un poco. Pude sentir que todo lo que viví tuvo un propósito.

Sentí los agradecimientos de aquellos chicos que me agregaron a facebook. Y no solo chicos sino también docentes.

Hubo alguien que me confesó que le gustó mi valor en hablar de mi sexualidad cuando en su caso sentía no poder. Chicos también me contaron cosas similares, me pidieron consejos, y son conversaciones muy halagadoras.

Pero hoy, yo no le enseñé nada a nadie. Hoy una chica me preguntó sobre algo que había escrito. Una chica de uno de mis lugares favoritos, Ombúes de Lavalle:

Me preguntó que había sentido al escribir esto:

Sin embargo todo esto tuyo efectos en mi autoestima, en la forma en que me veo a mi mismo, en las relaciones que trazo con mis amigos, en las cuales siempre quiero agradar, en que no me siento cómodo en ningún lado ni tengo realmente raíces o sentimientos de pertenencia fuertes”.

Y medio naturalmente se preguntó porque no te sentía cómodo en ningún lado. Y me lo hizo preguntar a mi mismo.

Le conteste:

Como siempre en la escuela y en el liceo me hacían sentir que no era parte, que estaba por fuera, siempre quiero pertenecer, siempre siento que lo que hago no es suficiente, entonces no tengo grupos de amigos así fuertes, tengo algunos pero por ejemplo si mañana me decís que me tengo que ir a otro país me voy, de hecho me fui de intercambio dos veces…. no me siento cómodo porque no me siento lindo, no me siento interesante, me siento un bicho raro.”

Eso no es del todo cierto, hay veces que tengo raíces profundas en Uruguay, motivos para quedarme, como cuando estaba de novio con diego, hay momentos que me siento lindo, e interesante, sin embargo ese sentimiento es el que predomina y ganas locas de huir a lo desconocido me persigue.

Ahora es momento de buscar otros proyectos que me unan un lugar, y que si me voy, sea por un buen motivo.

La charla con la chica de Ombúes siguió y me dijo:

“Tal vez seas lo que vos pensás, tal vez es tu cabeza la cual te hace pesar que eres un bicho raro. Quizás sea cierto o quizás no, tal vez tu estas como súper abajo con la autoestima y no te aceptas…”

Y luego vino lo que me llenó el alma y me sacó la sonrisa del día. Con lo siguiente que me dijo se que a ella, con Proyecto Shoá le llegamos, que ella es una excelente persona:

“Vamos arriba que ya irá a venir algo mejor, es complicado cuando nos dejamos con lo que queremos pero todo se supera y la felicidad depende solo de uno mismo. Y vos arriba que sos terrible pibe. (…) No te tires abajo que nada ni nadie te hagan sentir menos acordate que todos somos iguales”.

Ante esto solo le pude recordar que pequeñas cosas hacen la diferencia. Un halago o una palabra amable en adelante, y que ella hizo la diferencia en mi día.
Y le agradezco a ella y a todas las hermosas devoluciones del Proyecto y de mis amigos ante este momento difícil.
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