Durante esta semana escribí mucho en mi blog. Quizás la mayoría de la gente no pudo seguir el ritmo de mi escritura, porque todo fluía, todo fluye, en pensamientos vertiginosos que no puedo controlar. Quisiera tener un cuaderno donde anotar hasta mis pensamientos antes de que Morfeo se apodere de mí. Morfeo y las pastillas para dormir, claro. Amigas incondicionales de estos días.

Estos días fueron de mucho dolor. Muchísimo. Y miren que soy sufrido como sábana de abajo. Pero durante todo mi sufrimiento en el colegio, tuve la cualidad (que creo que saqué de mi familia, de mi mamá) de guardar todo en una caja. Esa caja al principio era blindada, pero transparente. Se veía el sufrimiento, pero estaba confinado allí. Luego se volvió de vidrio. Se veía aún más, y el sufrimiento hablaba un poco. No lo suficiente como para agrietar las paredes. Finalmente se volvió de cristal de bohemia, delicado. Tan delicado que los gritos que querían expresar todo lo sufrido, todo lo vivido, para poder cicatrizar y sanar, rompieron con esa caja por completo.

Lo que no sabían los gritos del bullying es que en esa caja también se guardaban muchas de mis otras emociones. Mi baja autoestima, mi capacidad para amar y perdonar, mi incapacidad para olvidar determinadas cosas.

Que se acabara mi primer amor hizo que todo ese dolor acumulado saliera, saliera y no pudiera volver a entrar, a encapsularse en los restos de cristal y poder seguir siendo un ser funcional. Alguien que con un poco de base tapara los restos de las negras noches, copiosas en lágrimas y pudiera sonreírle a la vida, sin importarle nada, sin importarle si la vida le devolvía la sonrisa; actitud que generalmente tengo.

Como el dolor se vio en mi traslúcido ser, hubo reacciones al respecto. Y ausencias. Muchas ausencias.

Quienes dirigen el equipo de trabajo al cual entré y algunos compañeros, ni mención a como las lágrimas caían mientras aprendía, con rauda rapidez procesos. Procesos que realmente no cambian vidas, que no transforman el mundo. Mientras que esas lágrimas eran símbolo de que mi mundo estaba transformándose, transformándose negativamente.

Otras personas si me consolaron, me tendieron una mano, un gesto amigo. Y eso hizo que yo, sintiera que en el mundo no estuviera tan solo.

Actitudes de indiferencia en la calle, ante mis lágrimas, gente que me vio pasar y no se detuvo, para saber que pasaba, para dar una palabra de consuelo.

Y justo hoy, leyendo un mail, leí una cita muy buena al respecto:

“…el problema es que ni siquiera pretendemos ir al encuentro del otro (…) porque solo le hemos hablado para confirmar que es imbécil, para confirmar que no podemos tener más razón, que reventamos de razón, que estamos a punto de sufrir una sobredosis de razón”. Gerard Coll-Planas

No salimos al encuentro de otros, parece que no nos importara, que no nos influyera. Que si no es parte de nuestra chacrita, no debiéramos inmiscuirnos en sus asuntos.

Me pregunto si yo seré igual, si yo seré indiferente. Pero creo que no, creo que soy metido, quizás hasta por demás y que peco poco de indiferente. Igual, pecados de otras índoles me sobran. La imperfección en mi es la característica mas prominente. Por suerte, porque me permite estar en constante crecimiento y cambio.

Gracias a Dios, Él siempre está para consolarme. Y trajo consuelo con Su Voz Personal, con Sus Palabras, pero también usando la voz de otras personas. Personas que me conocen mucho, personas que me conocen poco, o sólo una dimensión de mi ser.

Mi mamá estuvo al pie del cañón todo el tiempo.  Al resto de mi familia no le di esa chance. Ya se la daré, ya se darán situaciones de intercambio. Ya estaré fuerte.

Amigos de siempre, ustedes saben quienes son. Los de siempre de la ORT, de AIESEC, de Proyecto Shoa y de la vida.

También gente que no conozco tanto, como la chica del post anterior, que me vio poco pero que capturo un poquito de mi esencia en esas líneas.

Y como ella hay otras personas que me dejaron estos mensajes:

Yo puedo ver en ti Fabián a una persona generosa, culta, solidaria, atractiva, con un gran poder de comunicación y un gran corazón. Y estoy segura que muchas personas te ven de la misma manera. Pero recuerda que también para Jesús tú eres su hijo amado.

Esta fue la mama de una amiga que no me conoce todavía en persona.

Fabián no somos amigos, pero me encantó conocerte en Salto, seguí adelante, lo que hacés en Proyecto Shoá es increíble!!!! Sos divino como persona, además muy lindo!!!! una cara que todos quisieran tener!!!

Leí lo de tu blog y está bueno que te descargues pero no te tires abajo levantá esa autoestima, sé que a veces no es fácil, pero vos podés, hay quienes no pudieron y no pueden hacerlo, pero vos tenés esa fortaleza y yo puedo sentirlo.

Acá tenés una admiradora salteña

Un besote y los malos momentos pasarán, como el amor, ya llegará el indicado, el verdadero quizás… tenés mucho para dar no te rindas, besitosssss

Una docente de Salto, de la visita que hicimos con el proyecto.

Y asi también mensajes de amigos, verbales, escritos, en código de abrazo o beso. Asi que el mundo quizás pueda ser visto como un vaso medio lleno o medio vacio. Indiferente o interesado en los otros. Voy a tratar de ver el vaso medio lleno.

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