En la primera parte de esta entrada al blog había tratado de definir quien soy. Quienes me conocen sabrán que tan fidedigna fue esa descripción y quienes no, verán como me veo a mi mismo, lo cual dice mucho ¿no?

La segunda pregunta, o serie de preguntas mejor dicho, que me quiero hacer es:

1. ¿Qué quiero? – De la vida – de mi mismo.

2. ¿Hacia donde voy? ¿En donde estoy parado? Y ¿qué hice para llegar a este lugar?

Lo que quiero de mi mismo es sentirme empoderado, sentirme exitoso, sentirme fuerte y no como un sauce llorón que lo vuela cualquier brisa. Yo sé que los sauces y los bambúes a veces resisten los más fuertes temporales, pero yo, soy un sauce defectuoso, yo me muevo y me caigo. Y si bien aprendí a levantarme quiero estar fuerte, para caerme menos y por cosas más importantes.

Quiero tener el autoestima más alta, ser más seguro de mi mismo, y darme valor por ser, ser digno de ser y no valor por lo que hago o por lo que tengo. Quiero sentirme sano. Sentirme fuerte.

Quiero un futuro. Y creo que es hacia donde estoy yendo soportando este nuevo trabajo en una multinacional que me paga poco, pero que a la vez me enseña mucho. De cómo es trabajar en serio. De un trabajo que nunca hice, de tener disciplina.

Hoy estoy parado en cristal. Cualquier cosa me puede quebrar un poquito, pero esas grietas a como de lugar van a ser llenadas de pegamento, van a unirse y seguir para adelante.

Porque esta es mi oportunidad de pegar el salto cualitativo.

Este trabajo creo que puede sacarme de estos tres años de inactividad, de locura, de descubrirme a mi mismo pero también de largar todo el dolor que tenía adentro.

Ya con mis dos años en el Proyecto Shoá estuve curando muchas heridas, aprendiendo mucho.

Sin embargo desde que volví de Estados Unidos fui un vagabundo. Recorrí muchos lugares, probé muchas cosas pero no concluí nada.

Este año que se viene me lo voy a tomar con calma, voy a estudiar cosas simples, pero que de a poco me vayan devolviendo la calidad de estudiante, y devolviendo mi esencia intelectual y curiosa anterior. Y que me logren llevar a trabajos que me hagan feliz.

Todas las cosas que esta empresa va a enseñarme, quizás a los golpes, fueron cosas que quise aprender en AIESEC y que, por el momento en el que estoy en mi vida no pude aprovechar.

Llegué a este lugar porque durante la adolescencia me encargué de estar en el más duro ostracismo, de no mostrar mis sentimientos, de no vivir.

Estoy acá porque amé con locura pero hice locuras que destruyeron este amor.

Estoy acá porque no pude separar los sentimientos de la razón.

Estoy acá porque Dios quería que aprendiera muchas cosas.

Estoy acá porque es el lugar donde tengo que estar.

Es esta mi oportunidad, tengo que aprovechar este nuevo camino que se me abre, tomarme las cosas día a día, seguir adelante y progresar.

Yo sé que puedo y sé que tengo espaldas propias y ajenas que me apoyan.

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