Mi pasado es como un libro de hojas amarillentas

que aún puedo leer

el problema de que aún pueda leerlo

es que hay páginas escritas en rojo

y son las que más puedo leer, las que más contrastan con el amarillo.

 

Paginas cargadas de malos recuerdos

que formaron mi personalidad

y que yo siento me definen.

 

Sin embargo, poco a poco pienso,

que me definen

me definen en lo que más importante yo siento

de mi personalidad.

 

Decir estar agradecido de tener páginas rojas

es ser hipócrita y falso.

 

¿Quién no quisiera la ausencia del dolor?

O quizás es muy posmoderno mi pensamiento.

Pero así es como me siento

respecto a mi pasado.

 

Mi pasado es la parte recorrida,

del camino que me queda,

hacia un futuro mejor.

 

Quiero buenos compañeros en ese camino

y caminando juntos a la par.

Y creo que es en este preciso momento

en el que me doy cuenta de que ya tengo acervo

de hombros para llorar

de locos lindos con los que reírme

y cajas de pandora en la que guardar todos mis secretos.

 

También tengo amigos que compartieron parte de la ruta

que son parte del pasado y que por tanto me definen.

Quizás reaparezcan

quizás no.

 

Pero no me arrepiento del camino recorrido.

Todo me llevó al momento en el que puedo mirar el cielo

y decir, a pesar de todo

gracias que estoy vivo.

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