Este mensaje de texto que me escribió él (a esta altura, si vienen siguiendo mi blog saben que es mi ex, por el cual siglo locamente enamorado) me hizo pensar.

Para comenzar ¿qué es extrañar?

Con el corazón nerd que tengo fui a la página web de la Real Academia Española (www.rae.es – altamente recomendable) y busqué la palabra. Porque si bien puede ser simple, puede ser una palabra que usemos en la cotidianeidad, es bueno desentrañar su origen y significancia.

Viene del latín extraneāre y en sus acepciones 2 y 3, que son las pertinentes al caso dice:

3. tr. Sentir la novedad de algo que usamos, echando de menos lo que nos es habitual. No he dormido bien porque extrañaba la cama.

4. tr. Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta. Lloraba el niño extrañando a sus padres.

 

Entonces Diego me extraña porque echa de menos lo que le es habitual, una relación poco sana, con muchos conflictos pero a la vez con sus alegrías  o simplemente siente mi falta.

Yo supongo que siente mi falta. Extrañar algo que está roto porque nos es habitual, por costumbre es un hábito poco sano y lo creo más inteligente que eso.

El problema no está en que yo no lo extrañe. Si los dos nos amamos y extrañamos, esto sería muy fácil. Volver sería una conclusión natural.

Pero uno de los problemas es que yo me extraño a mi mismo.

Yo extraño al niño y adolescente bueno, que vestía en colores pastel y usaba siempre una cruz, que tenía una fe inquebrantable en sus valores, y que parecía una roca que nada lo afectaba ni movía de lo que creía correcto. Y la verdad que nada lo movía. Si bien ese chico guardaba mucho dolor por el abuso que sufrió en el colegio y otros lugares, lograba mantenerse firme. Su postura pacifista, cristiana, en los valores de la salud, del respeto por los otros y del tratar al prójimo como a uno mismo, dar la otra mejilla, estaban.

También extraño al niño y adolescente que se refugiaba en novelas, que le daban la posibilidad de experimentar otras realidades, otros tiempos. Aquel joven que se enamoró de los personajes de Louise May Alcot, que sufrió la muerte de Beth en Mujercitas, pero amó el desarrollo y la fortaleza de Jo en los siguientes libros. Aquel fan de Heidi que recorrió Montevideo para encontrar las continuaciones, y que no se pierde aún hoy ningún libro de Sissi, la Emperatriz de Austro-Hungría. Aquel joven que dejó su inocencia terminando de leer, después de años, la colección de libros de Anne la de Tejados Verdes de Lucy Maud Montgomerry, porque su primer saliente se la envió por correo a Estados Unidos para tener una compañía en las eternas vacaciones de invierno.

También extraño a aquel joven universitario que descubrió un mundo en el cual podía ser aceptado y naturalmente surgirían amistades de acuerdo a las simpatías. Aquel joven desenfadado lleno de energía para explorar nuevos mundos, trabajar por la comunidad, y seguir sus ideales. Lleno de vivacidad e inteligencia… aunque detrás guardando la pesada carga del pasado que no quería aún mostrar su oscuridad.

Luego vino el rebelde, el que quiso probar aquel mundo de sexo, drogas y rock and roll. El que se metió con aquella historia previa en un mundo gay que lo devoró. Lo devoró a medias, porque hay cosas que nunca cambian. Porque tampoco quiso abandonar todo lo otro. Y soplar y comer gofio es imposible.

Con el rebelde también vino aquel chico que se redescubrió con los proyectos sociales. Con AIESEC, con Servi Tu Ciudad y con Amnistía Internacional vio que su historia, su pasaje por Estados Unidos y todo lo aprendido podían aplicarse en distintas formas para mejorar la comunidad. Pero el rebelde, el que no quería ni podía dormir le impedían desarrollar su máximo potencial ahí, y también en la Universidad.

Pero a finales de 2011 hubo un proyecto que lo enamoró. Proyecto Shoá. ¿La clave? Tenía que ver con él. ¿Qué tiene que ver con él la muerte de 6 millones de judíos? Para comenzar los 10.000 gays que murieron en este evento y que como colectivo sin memoria solemos ignorar, y justo no era mi caso al ser uno de los pocos lectores uruguayos de The Pink Triangle –y lo digo sin soberbia-

Además hablaba de discriminación y de bullying y eso yo lo conocía de cerca. Yo vivo episodios de discriminación a diario y bullying lo vivi desde los 5 hasta los 17 años en sus diversas formas. Yo TENÍA que ser parte de este proyecto.

En el medio me fui a Brasil a participar en un proyecto educativo, llamado EduAction que me preparó para no estar tan aterrorizado al entrar en salones de clases de adolescentes en Proyecto Shoá.

Y así fue que fui el primer no judío de este proyecto y aprendí muchísimo de mi mismo, gané confianza y sané algunas heridas. Pero el proceso es largo, como esperanza de pobre.

Mi adolescencia fue traumática, revivirla, aunque sea desde otra posición, me generaba ansiedad. Mi experiencia en Brasil fue tan buena que en Montevideo y el interior del país, si bien tuve episodios de discriminación por parte del alumnado, he vivido las actividades con muchas más alegrías que sinsabores.

Entonces yo me perdí entre mis múltiples identidades. ¿Múltiples identidades? Mi identidad es una sola. El tema es ordenar el puzle y ver que rescatar de todo esto.

¿Qué identidad extrañas?

Yo estoy en pleno proceso de construcción de quien soy. Y esperaba que pudieras acompañarme en este camino. Ya sé que NO quiero, ahora es ir cosechando e a pedacitos todo lo bueno que sembré y separar el trigo de la cizaña.

Yo soy como esta pintura que amo, de Jackson Pollock.

number 1. 1950 (Lavender mist) Jackson Pollock
Number 1. 1950 (Lavender mist) Jackson Pollock

Sería genial si pudiese estar más ordenado. Como en esta imagen.

Self Portrait, 1888 - Vincent van Gogh
Self Portrait, 1888 – Vincent van Gogh

Aunque quizás no TAN loco como Van Gogh y no siempre pelirrojo.

Espero me acompañes vos, y también todos aquellos quienes de a poco me ayudan a formar mi identidad.

Como la conversación con Fer, mi amiga de AIESEC, de las ausencias, de Marketing y Comunicaciones, de aquel OC en 2009, de las salidas a Cimarrón y de la vida. De aquel encuentro en el que Diego te llamó Olivia, la novia de Popeye por el parecido, aunque una versión muy top de ella. Mi ilustre desaparecida, no sé como citarte en la conversación en facebook, pero creo que escribir, creo que este ejercicio que acabo de hacer, es ir un poco hacia la luz. Y volver a contactarte es ir a la luz.

Pero en particular vos. Porque sabés lo que sos para mí.

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