Contando lo que contar no hay

a gente con la que trabajo

siento desparpajo

y no debería sentirme laxo

con ojos y pestañas que giran

y mentes que juzgan.

 

Juzgan y evalúan hechos y procesos

ignorando que detrás

son personas con sesos,

sentimientos e historias que más que detrás

de las manos y dedos que escriben su trabajo

están por delante, operándolas.

 

Y muchas veces esas personas

claman consuelo

un oído, una mano amigable

de otra persona que

debería darse cuenta que antes del proceso es persona.

 

Nunca voy a olvidar

aquello que a mí me hace persona.

Estéril sería pretender

no ser sensible o peor,

ser indiferente.

 

Antes de que inicie cualquier tarea

mi primer asunto diario

es levantarme y que el reflejo del espejo

muestre una persona feliz con quien es y con lo que hace con sus congéneres.

 

¿Cuál es tu primer tarea diaria?

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