Liviano siento el corazón

cuando ignoro las penas de amor

raro es, empero

que esa ignorancia sea algo sincero.

 

Hoy sincero es ignorar

todo lo que siento

hasta que el mas mínimo estímulo

me haga recordar…

 

Ver mil amaneceres al mediodía

en un cuarto sin ventanas sanas

solo una cubierta de sábana

por donde tímidos rayos de luz

osan romper el hechizo.

 

Pero romperlo implicaba un nuevo comienzo.

Dulce, muchas veces literalmente

con un desayuno en amor.

 

La separación tras el día compartido

se hacía algo sombría pero

se iluminaba por la perspectiva

de una nueva jornada compartida

más temprano que tarde.

Ya no puedo sentir liviano el corazón

por la promesa de un nuevo encuentro

porque aunque lo vea

no sé como actuar

porque aunque lo ame

él no es mío.

 

Pero me siento liviano porque

empiezo a recordar

que tras la tormenta sale el sol

y en las tardes encerrado en una oficina

te evoco y me sonrío agridulcemente.

 

Siempre recordaré tu dulzura

y anhelaré volver a la liviandad que sentía al tenerte

y no simplemente al recordarte

con un poco de dolor y muchísima añoranza.

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