Salir a la calle,

con desconocidos

disfrutar olores, sensaciones y placeres

vacios pero conocidos

parece que era lo que necesitaba

para sentirme un poco más vivo.

 

Gente querida

almas amigas

viéndome sufrir

me aconsejaron salir

en mis oídos,

en sus consejos se dibujaba la palabra evadir.

 

Salir

Para mí implicaba evadir.

Ahora pienso:

¡Qué falsedad!

 

Salir

Implica vivir.

¡La vida está en las calles polvorientas!

¡La vida está donde hay otra gente latiendo!

 

Sus latidos pueden que no entonen tu misma melodía

pero para poder seguir vivo;

vivo de verdad

hay que saber disfrutar.

De lo propio y de lo ajeno.

 

Ayer salí,

y el mundo me recibió.

Simple y con sorpresas.

Y lo disfruté.

 

Hoy vuelvo a conectarme con mi dolor

con mis problemas

con un poco de aire fresco

con la mirada más limpia

y con un esbozo de sonrisa.

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