AIESECEn 2007 salí del colegio. Mi fragilidad oculta bajo una “fuerte personalidad”, bajo frases del Blackout de Britney Spears, como “Baby I’m a freak and I don’t really give a damn, I’m crazy as a motherfuck…” que no concordaban con mi dulce forma de ser, que buscaba cobijo, cariño y un sentido y lugar de pertenencia.

Entré en la Universidad y un grupo de chicas hermosas se convirtieron en parte de mi alma, mejores amigas, y compartieron el espacio casi vacío de amigos que yo tenía. Y mi corazón se dividió entre aquellos amigos del colegio (Tati básicamente) y ellas.

Un día caminando por los pasillos de la ORT vimos un cartel muy copado de AIESEC. Y fuimos a la charla informativa, que quedaba en otro campus de la Universidad.

Los dos chicos lindos que daban la presentación lo hicieron sonar como algo muy interesante aunque no entendíamos que  era. A mí la frase que más me desafió fue “AIESEC no es para todos, ni todos son para AIESEC” algo que en AIESEC en Montevideo se solía decir por aquellos tiempos.

Fuimos a una entrevista grupal. Ahí conocí las caras amigables de Maru y Jojo. Las dos siguen presentes en mi vida y con las dos viví lindos momentos. Jojo aparece y desaparece de mi vida pero tiene la cualidad de aparecer en momentos que la preciso. Maru es una constante, una amiga de fierro, de salidas, de sensibilidades. En cierto sentido crecimos emocionalmente juntos y es una amiga y confidente.

Tras pasar el proceso de selección y una entrevista individual rigurosa solo dos de los tres amigos fuimos seleccionados. Carola fue mi muleta dentro de AIESEC durante el primer tiempo, y finalmente abandonó la organización y quedé solo.

Busqué mi lugar. Era el único gay de la organización o al menos que fuera tan evidentemente gay. Yo todavía no hablaba de ese tema, pero tampoco lo negaba ni nada. Y a mí me generaba un sentimiento de baja autoestima y desconfianza en el vínculo interpersonal con la gente.

Trabajé en el área de comunicaciones, manteniendo contacto con universidades, corrigiendo branding y ortografía en documentos, redactando y eso me hizo aprender y reafirmar habilidades soft. Como vincularme, como escribir, como ser visto como un joven adulto y no como un adolescente aniñado al que hay que cuidar.

Igualmente en algunas chicas, como mi madrina Lu, generé ese sentimiento de maternidad y ternura. Me cuidan y están para mí.

También hubo muchos amigos con los que compartimos momentos más circunstanciales, salidas, comidas y paseos, como también trabajo; extranjeros que iluminaron con su presencia algunos meses en Montevideo, son tantos… yo recuerdo a muchos de EduAction (2012-2013) y también a chicos como Thales, que vino en 2009. De todos aprendí algo, de todos tengo un recuerdo muy lindo. Y todo eso me hizo crecer y en poco tiempo vivir una adolescencia que nunca había vivido. Por miedo, por el que dirán, por mi historia de bullying.

Empecé a trabajar en proyectos más intensos, fui parte de un proceso de selección y de la semana universitaria, una semana en la que tratamos de dar valor agregado a nuestras charlas informativas. Entregué volantes, organicé materiales de comunicación, di charlas en público. Crecí y con este proyecto conocí a Fer Souza, una amiga que aal día de hoy la adoro con toda mi alma. También trabajé como OC adjunto en el Leadership Development Day en 2009 y me fui becado a Estados Unidos a través de un programa del gobierno de allá.

Al volver yo era otra persona, ya había salido del closet, pero eso también abrió la caja de pandora de mi corazón donde estaban muchas heridas abiertas y comencé a vivir una depresión ansiosa o activa. Hacía muchas cosas pero tenía flujos en mi rendimiento.

Sin embargo me desafié a mi mismo, y decidí no integrar más Comunicaciones, porque había cambiado mucho y creo que mi perfil ya no tenía cabida, y entré en el área de recursos humanos. Allí coseché mis mayores éxitos. Capacitaciones de todo tipo fueron organizadas, y mi fuerte humanismo se pudo notar. Además aprendí de coaching, mentoring, y de la gente con la que trabajaba. Aprendí en esos dos años y algo de trabajar ahí asuntos de reclutamiento, selección y educación. Pretendí ser el coordinador de esa área varias veces pero no lo logré. No estaba preparado.

Hoy AIESEC me sobrepasía, hoy me tengo que tomar el día a día, para sanar muchos asuntos personales. Pero de tantas veces que me caí, aprendí que tengo la entereza para levantarme. Y eso no es poco. Quizás algún día, a través de un intercambio o volviendo a la organización pueda aprovecharla de otra manera, para convertirme en un emprendedor, en un líder más fuerte, en un organizador y planificador. Hoy puedo decir que no aprendí tanto de eso, pero si aprendí que me gusta la educación, que tengo una vulnerabilidad increíble y a la vez bastante fuerza.

En parte huyendo, de mi mismo, de la vida en Montevideo, me fui de intercambio a Porto Alegre, Brasil, a realizar el proyecto EduAction. Ahí aprendí mucho de mí, también viví mi primer amor de verano, aprendí algo de portugués y tengo de los recuerdos más felices de mi historia reciente. Hasta pude dar una charla con otra chica en una universidad como tallerista en choque cultural. Asimismo pude ser uno de los conferencistas en un fin de semana de inducción de más de 100 personas en AIESEC Porto Alegre, también hacerlo en Montevideo varias veces, y creo que lo hice bastante bien.

Además de este viaje fui a Argentina a varios congresos en Buenos Aires, Mar del Plata, Luján, Bahía Blanca. En Bahía Blanca me enfermé, estuve una semana internado y vi de que son capaces los AIESECos. Me cuidaron como si fuera un hermano y yo les estoy en deuda eterna, especialmente por no haber ido ni avisado con tiempo a su LW. Los visitaré cuando menos me esperen. En uno de esos congresos hice a un gran amigo que me ayudó también en mi salida del closet, a Diego, que si bien no lo veo hace años, es un amigo del alma y que quiero ver, en cuanto pueda viajaré allá.

Al volver vino el trabajo de coordinar el proyecto en Uruguay, ahí fracasé bastante, mi humanidad se vió poco con los trainees, para quienes estuve muy poco, y mi capacidad de liderazgo y organización fueron pobres. Me vi sobrecargado de cosas y no supe que hacer.

Mientras, había sido parte de los equipos regionales de apoyo en recursos humanos, lo cual también consumía tiempo y escribí durante un año, una vez por semana una historia inspiracional para la página web regional. Eran historias de líderes, pero yo le di mi impronta emotiva y era como charlar conmigo, de lo que me inspiraba esa semana, con el marco de valores que AIESEC da. Seguí luego en el portal de la entidad de Montevideo haciendo eso  y entrevistas. También anteriormente había producido material audiovisual, videos, había estado en otro comité organizador de un reclutamiento y también de una gala. Siempre inquieto, siempre buscando desarrollarme aunque no siempre consciente de mis limitaciones emocionales del momento.

Finalmente decidí que yo no estaba preparado ni con fuerzas para seguir en la organización de manera formal. Pero si para lo que necesiten y en la segunda mitad del año dí un curso de español para pasantes que venían de los más recóndidos lugares del mundo. Y eso me hizo feliz. Deviolver un poco de lo que otros chicos de AIESEC me han dado.

Y espero seguir vinculado.

Once an AIESECer, always an AIESECer. 

Español: Logo AIESEC
Español: Logo AIESEC (Photo credit: Wikipedia)
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