Toda acción tiene una reacción. Contar mi historia la tuvo y acá están algunos de los resultados. Por eso vuelvo a hablar del tema, para comentar un poco las reacciones que tuvo esa entrada en particular, que fue la más leída de lo que yo he escrito.

Muchas compañeras de mi colegio me escribieron, y lo que dijeron fue raro. Algunas me encontraban fuerte con mi personalidad única y auténtica y no pensaban que la procesión va por dentro y el sufrimiento estaba.

Mi mejor amiga del colegio se enteró de cosas a través del mismo artículo.

Otras se preguntaban si ellas habían sido indiferentes o me habían discriminado.

Acá recojo algunos testimonios:

Maite, si te recuerdo y muy bien, no te puedo contestar en facebook porque estoy bloqueado pero gracias por tus palabras.

Maite dice:

“Fabián, leí tu “post” sobre el bullying en la escuela y en el liceo y sinceramente no pude dejar de escribirte aunque sea este simple mensaje, espero no te moleste. Espero te acuerdes de mí, y sino no importa, pero el recuerdo que tengo de ti tanto de la escuela como del liceo es de alguien que siempre fue distinto pero se aceptó como es, siempre. Sinceramente no sabía todo lo que habías sufrido, todos sufrimos en el liceo, es cierto; pero nunca al grado de lo que te sucedió a ti. Lamentablemente es una etapa en la que pueden lastimarte mucho y en nuestro liceo nunca hicieron nada por defender a nadie. Sólo quería decirte que siempre me pareciste alguien fuerte que se imponía a los demás y era auténtico con su persona sin importar lo que pensaban. Es más, en todos estos años creí que al ser tan extrovertido y tan seguro de ti mismo, nadie era capaz de molestarte. Ahora veo que errada estaba… (…) Me parece muy importante que compartas estas cosas y que no queden en el olvido.”

Yo guardaba todo en una caja de pandora que se quebró, como dice Sara Bareilles en Gravity, “all my fragile strength is gone”. El testimonio de Maite me llamo la atención, nunca me percibí como fuerte. Quizás lo soy después de todo

Vib dice:

“Gracias por compartir tu historia conmigo. En algunas líneas me sentí profundamente identificada. En otras (y ésto es lo que más me pesa) involucrada. 
Te ví crecer en un entorno hostil, destructivo, inhumano por momentos. Durante la escuela, pasé situaciones de extremo acoso verbal y físico. (…)
Cuando pasé al liceo, decidí armarme, no de paciencia, no de comprensión, menos de autenticidad. Pero encontré una forma de callarlos. Encontré una forma de intimidar, de mostrarme segura y “peligrosa”. Pero claramente, se me fue de las manos. Una mente decidida combinada con dolor en el alma, puede ser muy jodida. Lastimé a seres únicos, sinceros y vulnerables, que yo admiraba enormemente, como vos. Fabián, sos inmenso. Siempre lo fuiste. Haberte encontrado HOY, sin armadura, paciente, comprensiva, auténtica, me hizo intensamente feliz. Gracias de nuevo. Gracias, siempre.”

A ella me la encontré en un baile, y ella me reconoció, me saludo, me dijo que estaba hermoso, y yo sonreía agradecido pero la verdad que la asociaba con algo negativo. Y no es a la que mas recuerdo hacerme daño pero la recuerdo como parte de ese grupo. Es un placer ver como el tiempo nos hace cambiar y crecer.

Fer, una amiga muy querida, simplemente me dijo esto y me levanto el espíritu:

“Fabi, sos un luchador y es admirable.
La verdad, me contenta muchisimo leerlo, demuestra la gran persona que sos, y lo inspirador que sos.
Me quito el sombrero, standing ovation.”

Ana dice:

 (…) te quiero felicitar por ser como sos, por enfrentarte a esta sociedad tan discriminatoria, poder salir adelante y contar tu historia.

Te quiero pedir perdón por si alguna vez te discriminé, y porque más de una vez vi que lo hacían y no hice nada.

La madurez me ha hecho tomar una posición firme de rechazo ante la discriminación en general, es algo que realmente me molesta y trato de manifestarme si estoy en una situación así.

Pero fue la madurez, antes no era así. Por ser aceptado por el resto dejé pasar muchas actitudes con las que no concordaba, pero no hice nada. En el Varela nunca me sentí que encajaba, terminar 6to fue un real alivio para mi. (…)

Te mando un abrazo grande y seguí así que sos un ejemplo de valentía!

Karol me escribió:

Fabi, me parece de gran coraje cómo contas tu historia, muchas de las cosas no las sabia, pero muchas otras las vi, y a mi en cierta medida siempre me dio pena la falta de carácter para defenderte y hacerte respetar, al ser una persona sumisa (por lo menos en lo que yo recuerdo del liceo), es muy difícil tener que llevarla, y es tal cual decís vos…sobrevivir. Incluso te digo que no viví una situación como la tuya, pero sí viví el bullying por no ser como ellos, y es por eso que siempre me caíste bien.
Espero que esta lucha diaria que tenes puedas seguir superándola.”

Mi respuesta a esta percepción de falta de carácter es esta:

No era falta de carácter. Era miedo. Era el autoestima destruida. Era sentir que yo me merecía ese trato, y buscar consuelo en algún otro lado. Yo sé que vos pasaste por cosas también. Fue una generación y un colegio particular. Además yo no quería ser como ellos, yo siempre quise ser bueno, no quiero al día de hoy devolver lo que me dan, no creo en el ojo por ojo, sino en dar la otra mejilla. Ahora soy más fuerte y trato de proteger esa mejilla, pero en ese momento realmente, no supe, y lloro cuando te contesto porque no está todo ahí. Vos capaz que recordás cosas, que no anoté, capáz que no, pero yo si recuerdo y lloro no por el pasado, sino por como me afectó en el futuro. Me destruyó en muchos sentidos, me volví autodestructivo. Pero estoy saliendo.

Pero no fue solamente gente de mi colegio la que me escribió, sino también otras personas que integraron mi vida en algún momento. Por ejemplo:

El Ex Presidente de AIESEC Porto Alegre, que lo conocí en mi intercambio en Brasil me dijo:

Fabián, leí tu blog. Que tengas fuerzas, que sigas adelante, sos grande ahora y comprendes más el mundo y lo podes aprovechar!

Ahora comprendo mas el mundo y tengo tiempo para sanar, y que mi potencial siga creciendo.

Mi madrina en AIESEC y gran amiga Lu dice:

“Sos fuerte, pequeño saltamontes, sos muy fuerte. Y te quiero mucho.”

Que tanta gente vea en mi fortaleza me hace cuestionarme si no la tendre, pero hoy no me siento fuerte. Me siento vulnerablemente expuesto, y me siento en el limite de estar empoderado y fuerte, pero todavía no estoy ahí, fuerte y solido.

El proyecto Shoá es una historia aparte. En general cuento mi historia, o partes y el feedback se da instantáneamente, hablamos del tema. Pero a veces me escriben. Voy a rescatar uno de los testimonios.

Alumno del Proyecto Shoá

“La verdad la lei con mi madre y no supimos como hiciste para sobrevivir a todo ese acoso, burlas, todo. Sos muy fuerte, es lindo ver como alguien sobrevivió a algo tan feo.”

Y el ultimo testimonio que quiero incluir es el de mi ex niñera, que me vio crecer.

Ivana dice:

“Es muy movilizador lo que escribiste.  Hace días vengo leyendo tus publicaciones y cada vez me siento mas orgullosa de haberte conocido y participar de tu vida aunque sea por corto tiempo. (…) tenía que hacerte saber que estoy pendiente de lo que escribís en el Blog, porque me encantan tus publicaciones. Veo en el SER maravilloso que te transformaste, (eras un niño hermoso y dulce) en tus valores, en tu lucha, siento tanta admiración como orgullo. Sos una persona muy especial, siempre lo supe, alguien tocado por la varita mágica de Dios para llevar luz y amor a los corazones de los demás. Sos un grande y me encanta verte así tan emprendedor, tan inteligente y con valores tan comprometidos. Sos un SOL!!! y yo soy tu Fan numero 1!!! Besos de tu niñera Ivana”

A pesar que durante muchos años me vi rodeado de odio y negatividad, me sentí mal por ser quien era hoy veo que también estaba y estoy rodeado de amor. Y es en ese sentimiento en el que voy a seguir construyendo mi camino.

Gracias a todos por darme un poco de su fuerza y un pedacito de su corazón. Ustedes ya tienen una parte del mio.

Fabi.

Anuncios