Yo cuando siento que mi vida está descarrilada, tengo ganas de limpiar. Y eso hago. Limpio mi ropero, mi biblioteca, mi cuarto, mi lista de amigos en facebook y hasta mi lista en el celular.

Y tenía a alguien guardado allí, en el celular (cuyo chip tiene poco tiempo, porque me robaron) a alguien que no sabía quien era. Como yo en este momento de crisis quiero experimentarlo todo, conocerlo todo, embriagarme de sensaciones nuevas, fui y se lo pregunté.

Se lo pregunté, de curioso y surgió una conversación.

Pintaba interesante, como todo al principio y nos agregamos a facebook. Hablando de quienes somos, conociéndonos, le comento que soy parte del Proyecto Shoá.

Es una de las pocas cosas de las que me siento orgulloso de haber participado en este año negro.

Me comenta que eso va a generar discusiones porque textualmente comenta:
“Yo soy más de la corriente “Revisionismo Histórico”, en pocas palabras, no creo en el holocausto. No niego que mataron a mucha gente sin razón, pero no creo lo de los 6 millones y el violín de fondo.”

A mi me costó responder. Otro educador me sugirió cuando le comenté, que le preguntara así se enredaba en las teorías conspirativas. Pero para mi es un hecho tan tangible, tan innegable que me cuesta discutirlo. Me genera rechazo. Me siento parte e involucrado.

Simplemente respondí:

 “Hay cosas que puedo debatir, pero hay otras que no. La Shoá es algo que no estoy dispuesto a debatir como evento histórico. Puedo hacerlo, pero la verdad que prefiero no tener contacto con negacionistas porque me genera mucha repulsión”

Pero esto también me genera preocupación. Preocupación de que en Uruguay, un país con una enorme cultura en derechos humanos a lo largo de su historia, con una legislación relativamente avanzada en el tema, siga teniendo gente que crea este tipo de ideas.

Ideas que el sistema educativo no logró sacar, ideas que tal vez se inculcaron en hogares, o en distintos grupos de pertenencia. Ideas que realmente considero inadmisibles, ante las irrefutables pruebas existentes de lo que fue el evento de la Shoá.

Por eso quiero aprovechar este espacio propio para aclarar un poco los tantos y ver que es el negacionismo de la Shoá y porque es inaceptable. El negacionismo es una corriente pseudo-histórica y antisemita, a veces denominada revisionismo del holocausto (término que viene del revisionismo histórico) que pretende reintepretar los hechos que pasaron en Europa entre 1933 y 1945, asegurando que el genocidio nazi hacia judíos y gitanos no existió sino que es un mito, una fabulación o un fraude.

El negacionismo niega hechos históricos comprobados como el plan deliberado de exterminar judíos y otros grupos por parte del nazismo; el número de judíos muertos durante la guerra (aunque quieran decir que fueron menos, si hubo un número de muertos de un grupo étnico, religioso o cultural, es decir una parte, tal cual lo dice la definición de genocidio se trata de un genocidio) y por último que existieran las cámaras de gas y campos de exterminio.

Esta tendencia judeofóbica tiene gradientes, existiendo quienes niegan totalmente la shoá y quienes no niegan la totalidad de lo que pasó, pero que Hitler no tenía conocimiento ni responsabilidad en las ejecuciones en masa (David Irving).

También muchos negacionistas tienden a decir, tanto implícita como explícitamente que la shoá (holocausto) sería un hecho propagandístico, aprovechado por los sionistas para obtener beneficios de Alemania y otros pueblos, como Palestina. Se ha llegado a plantear que si hubo víctimas judías en este período histórico, fue responsabilidad de los sionistas (también judíos) que usaron a estas víctimas para tener un argumento sobre el cual crear el Estado de Israel.

En mayor profundidad, ellos plantean varios “hechos” que no tienen respaldo histórico:

  • Que no existía una política oficial de exterminio judío.
  • Que era imposible que murieran 6 millones de judíos, dado que según ellos murieron “solamente” (como si eso lo hiciera menos grave) 800.000 personas, de las cuales un tercio eran judíos. También era imposible la muerte de tantos judíos, porque según el negacionismo no existía una población tan grande de judíos en Europa en ese entonces dado la emigración a otros países.
  • Que tampoco habían cámaras de gas en los campos destinadas a
    Marcas de uñas dentro de una cámara de gas en Auschwitz.
    Marcas de uñas dentro de una cámara de gas en Auschwitz.

    asesinar gente, sino solamente las de desinfección.

  • Que los bombardeos impidieron el acceso a comida y medicamentos en los campos por ruptura en vías férreas y por eso gente murió, además de las muertes naturales.
  • Que no habría existido ningún documento nazi que manifieste el asesinato en masa. Como bien sabemos el nazismo fue experto en el uso de eufemismos, siendo “solución final” eufemismo de deportación y asesinato, pasando por la esclavitud en los campos de concentración. Dicen que la solución final implicaba la reubicación en la Isla de Madagascar, plan que Eichmann trabajó pero que fue visto como inviable al inicio de la Segunda Guerra Mundial (Daniel Rafecas).
  • Dicen que los testimonios de los sobrevivientes son inconsistentes. Sin embargo, Chil Rajchman por ejemplo, escribió su testimonio en la época de la guerra, habiendo pasado por Treblinka, un campo de exterminio.
  • Se habla de que las evidencias materiales, como fotografías y diarios
    Ana Frank jugando en una caja de arena con amigas, en mejores tiempos.
    Ana Frank jugando en una caja de arena con amigas, en mejores tiempos.

    habían sido falsificados, como el Diario de Ana Frank. El diario de Ana, tiene una historia interesante. De acuerdo a Francine Prose, la propia Ana, motivada por una audición radial reviso su diario para poder darlo como testimonio. Al fallecer, su padre encuentra todo este material y elimina algunos elementos ofensivos y mezcla el diario original y el revisado, publicándose así al principio. En el presente se pueden comprar las tres versiones del diario, la original, la revisada por la propia Ana y el que se publico.

  • Confesiones nazis habrían sido extraídas bajo tortura.

Las técnicas que utilizan para tratar de convencer pasan desde las teorías conspirativas, hablar de hechos no probados como si lo fueran, utilizar selectivamente la evidencia histórica, etc.

Sin embargo, legislaciones nacionales a lo largo del mundo condenan la negación de la Shoa, las Naciones Unidas marcaron en enero un dia de recordación del acontecimiento, y el mismo sobreviviente Elie Wiesel dijo que la Shoa es la tragedia mas documentada de la historia.

Historiadores serios han negado que el término revisionismo sea apropiado para las corrientes negacionistas, definiendo al negacionismo de distintas maneras.

Por ejemplo:

“Negacionismo significa la negación histórica de los crímenes de lesa humanidad. No se trata de una reinterpretación de los hechos conocidos, sino la negación de los hechos conocidos. El término Negacionismo ha ganado popularidad como el nombre de un movimiento que niega un crimen de lesa humanidad, el genocidio nazi de los Judíos en 1941-45, también conocido como el holocausto (griego: sacrificio de fuego) o la Shoa (hebreo: catástrofe). El negacionismo es mayoritariamente identificado con el esfuerzo de re-escribir la historia de tal manera que el hecho del Holocausto se omita. 

Koenraad Elst

Asimismo a lo largo de los años la Shoá ha sido objeto de revisiones, dado los avances  y descubrimientos históricos. Tras los procesos de Nuremberg y los testimonios y datos inmediatamente conocidos en la posguerra, el juicio a Eichmann en Jerusalén abrió un nuevo capítulo donde nueva información histórica se fue dando a conocer. También con la caída de la Unión Soviética muchos datos se fueron desclasificando y comenzó un proceso de revisión, de re-escritura de la Shoá, jamás empequeñeciéndola sino haciéndola un hecho aún más grave y paradigmático.

El negacionismo tiene sus antecedentes en los propios nazis, quienes al ver que perdían la guerra ordenaron destruir evidencia incriminatoria en este sentido, con Himmler a la cabeza, siendo Göring quien negó toda acusación relativa a un genocidio en los ya mencionados Juicios de Nuremberg.

Existen diversos historiadores, sin embargo quien se suele nombrar como fundador de esta corriente es Paul Rassinier. Rassinier fue prisionero en un campo francés, por estar en la resistencia y negó tener autoridad moral para cuestionar lo que pasaba la Europa dominada por la URSS. Sin embargo posteriormente, debido a su antisemitismo afirmó que no hubo gaseamiento en en ningún campo. Sus obras generalmente son descalificadas.

Asimismo se encuentra Harry Elmer Barnes, historiador que se asumió negacionista en el final de su vida, afirmando que la Shoá fue propaganda de guerra para justificar la participación de Estados Unidos en la misma.

Y podríamos seguir con una lista larga de gente, que con más o menos argumentos esgrimen la bandera del negacionismo. Bandera que queda completamente ennegrecida ante cantidad masiva de evidencia, de testimonios, que apoyan que la Shoá fue un acontecimiento histórico innegable que cambió la faz de la historia contemporánea.

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