Hoy me doy cuenta que dejé de contar

Las semanas, la suma de los días

que pasaron desde que no te tengo

desde que no siento tu sonora voz.

 

Si me pusiese a pensar rápidamente recobraría la cuenta

Si me pusiese a pensar las lágrimas brotarían como nacimiento de un río virgen

¿Brotarían?

Creo que sí, aunque a veces dudo.

 

Me aferro a tu amor pero cada vez mis manos están más cansadas.

Un hombre me dijo que mis manos pequeñas, eran rugosas como de trabajador.

En ese momento lo asocié con el significado de mi nombre,  cosechador.

Hoy lo vinculo con las grietas y el dolor que me produce conservarte,

en mi confusa mente y esperanzado corazón.

 

La soga va quemando mis manos,

que sostienen por el espinoso tallo una rosa marchita

y que intentan atrapar una mariposa mustia

cuyas alas se vuelven polvo en pleno vuelo.

 

Por eso los mantendré incontables

aunque te siga amando

aunque desee llorar

aunque clame por tu abrazo

tengo que dejar de contar porque quizás un día de verdad se vuelvan incontables.

corazon roto

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