eramos-unos-ninos-tapa-dura-con-sobrecubiertaPatti Smith escribió un libro que apareció en bastantes escaparates y vidrieras de librerías. La portada me pareció atractiva. Un hombre hermoso y desalineado, sumamente sexy con una mujer de mirada inteligente y sugerente.

La contratapa habla del arte en Nueva York en los años 70s. Yo de música se poco. Patti Smith igualmente se destacó en muchos géneros, aunque su banda la consagró. Quien la acompaña en la portada Robert Mapplethorp más bien descolló en la fotografía y artes plásticas.

De artes plásticas y fotografía se poco. Conocía lo básico, Jackson Pollock, Willem de Kooning, algo de Andy Warhol y muy poca cosa más. De música, solamente los nombres y sus trágicos finales. Nunca me detuve a escuchar sus canciones, sus letras, supongo que en gustos musicales aún no maduré, ni salí de la cáscara del pop prefabricado, contra el cual la misma Patti en el texto dice luchar. Pero ya saldré y escucharé algunas grandes piezas de estos maestros. Patti me enseñó con su libro, con su oda a los 70, a quererlos.

A los escritores que menciona, como Jean Genet y Paul Verlaine ya los estoy explorando. Y Arthur Rimbaud está en la lista.

Les confieso que cometí un error al leer Eramos unos niños. En vez de leerlo con calma, subrayando frases que me impactaron, simplemente pasé página tras página y me metí en la “novela” como si fuera parte. El disfrute fue increíble, pero difícil de transmitir.

Al final volví sobre mis pasos y subraye algunas frases sobre las que voy a volver.

En una de las primeras páginas dice –respecto a la obra de Robert- “Al Robert_Mapplethorpe,_Self-portrait,_1980final, la verdad se hallará en su obra, la esencia corpórea del artista. No se deteriorará. El hombre no puede juzgarla. Porque el arte alude a Dios y, en última instancia, le pertenece”

Para quienes vivieron en el libertinaje y la libertad de esos tiempos, una frase que aluda a Dios, que diga que el arte le pertenece y no puede ser juzgado es bastante algo bastante poderoso. Sin embargo la fe de Patti Smith, evolucionando con el tiempo, está presente a lo largo del libro. Además es una buena definición del arte.

Los artistas, como todos, terminan desapareciendo físicamente. En un momento ya no pueden defender su visión o postulado artístico. Sin embargo la obra habla por si misma. Juzgarla, por más conocedor que uno sea del arte, es algo que, ante tanta subjetividad resulta difícil y artificioso. Podemos llevarnos impresiones positivas o negativas, marcar que la técnica utilizada fue deficiente o perfecta, pero no juzgar su valor como obra de arte, su valor como pieza que intenta transmitir un mensaje. En especial si el autor no se encuentra vivo para ayudarnos en la comprensión de su visión creadora.

Reforzando su visión del artista que tuvo como compañero y gran amigo, al momento de su muerte ella nos dice: “Tosca comenzó la magnifica aria Vissi d’arte “He vivido para el amor, he vivido para el arte””.  Ambos han vivido para el amor y para el arte, sin embargo Robert y Patti difieren en la forma de relacionarse con otros. Robert plantea una sexualidad exultante, homosexual principalmente, pero que no lo define, sino define a su arte, mientras que Patti se enamora de este hombre que la deslumbra, y luego va viviendo distintas historias de amor más reales, más terrenales y menos conectadas en un nivel espiritual y artístico quizás que la iniciada con Robert; aunque por supuesto por su forma de vestir y de peinar, por su rebeldía fue tildada de lesbiana en diversas oportunidades.

El texto en sí nos muestra el crecimiento de estos dos seres excepcionales en simbiosis muchas veces. Una frase que consideré interesante porque hoy no es el concepto que tenemos de este tipo de sustancias, es lo que dice de las drogas. “Tenía un concepto romántico de las drogas y las consideraba sagradas, reservadas a los poetas, a los músicos de jazz y a los rituales indios”. Durante mucho, esta artista no se drogó. Si bien finalmente experimenta, nos comenta como fumar marihuana lo consideraba un habito de soledad, para pura creación. Sus otras experiencias, en compañía de Robert nos muestran un cierto crecimiento, una búsqueda por lo nuevo, por innovar.

El libro es la búsqueda implacable de la inserción artística, de la evolución y el crecimiento. Ambos buscaban cosas. Pero la curiosidad de Patti trasciende los límites de la de Robert, quien quería verse consagrado, como el gran artista que es.

Desde el inicio del texto vemos una conexión increíble entre estos dos seres. Ella dice:

El dibujo que Robert había hecho el día de los Caídos me conmovió especialmente. Jamás había visto nada igual. Lo que también me sorprendió especialmente fue la fecha: el día de Juana de Arco. El mismo día que yo me había prometido hacer algo con mi vida delante de su estatua. Se lo conté y el respondió que el dibujo simbolizaba su compromiso con el arte, contraído ese mismo día. Me lo regaló sin vacilar y comprendí que, en aquel breve lapso de tiempo, los dos habíamos renunciado a nuestra soledad y la habíamos sustituido por confianza.”

Y así comienza el volcán creativo de estos dos seres extraordinarios.

Pero no todo fue creación. Sino que Patti experimentó grandes emociones junto a Robert. Más adelante nos cuenta:

Mi reacción a su confesión fue más intensa de lo que esperaba. Nada en mi experiencia me había preparado para aquello. Me parecía que le había fallado. Yo creía que un hombre se hacía homosexual cuando no encontraba a la mujer adecuada para salvarlo. (…) En mi imaginación literaria, la homosexualidad era una maldición poética, una noción que había aprendido de Mishima, Gide y Genet. No sabía nada de su realidad. La consideraba ligada de forma inevitable a la afectación y la extravagancia. Me había preciado de ser tolerante, pero mi comprensión era limitada y provinciana. Incluso cuando leía a Genet, consideraba a sus hombres una raza mística de ladrones y marineros. No comprendía su mundo del todo. Yo admiraba a Genet como poeta. Estábamos evolucionando por caminos distintos. Yo necesitaba indagar más allá de mí y Robert necesitaba buscar dentro de sí”

Robert-Mapplethorpe7-650x670Este fragmento me hizo dar cuenta que esos 60s hippies y 70s llenos de sexo y droga, de excelente música y arte revolucionaria no lo era todo. Sino que una artista del calibre de Patti Smith también tuvo que ir desarrollando su pensamiento para poder aceptar la diversidad dentro de su fuero más íntimo.

Aún como sociedad estamos haciéndolo. Tratando de eliminar el modelo heteronormativo y ver a la sexualidad como una parte del ser humano que tiene más de una variante y todas son igualmente respetables. Este no es solo una oda a la obra de Robert, ni un tributo a los 70s en Nueva York, una ciudad llena de magia y arte, sino un libro donde cada línea nos enseña la visión particular de una protagonista de un cambio cultural en el arte occidental.

Robert MapplethorpeYendo hacia lo más espiritual, unas páginas más adelante se pregunta: “¿Adónde conduce todo? ¿En qué nos convertiremos? Aquellas eran nuestras preguntas de juventud, y el tiempo nos reveló las respuestas. Conduce al otro. Nos convertiremos en nosotros.”

Yo como joven me hago estas preguntas, pero también tengo tatuado que el significado de la vida se encuentra junto a otro y no sólo, por eso llego a la misma conclusión de Patti. Sin embargo mi conclusión es teórica, estoy viendo si me convertiré en un nosotros, a quién la vida me va a guiar y cual es el camino. Pero leyéndola me generan esperanzas de que así seas, para mí, para todos los que deseamos una vida en conjunto.

Respecto a la música y respecto a uno de los más grandes, Jimmy Hendrix, nos cuenta:

“Jimmy Hendrix subió la escalera y por casualidad me encontró sentada en un peldaño como un pasmarote y sonrió. Tenía que tomar un avión a Londres para tocar en el festival de la isla de Wight. Cuando le dije que era demasiado cobarde para entrar, él se rió con dulzura y dijo lo contrario de lo que cabría esperar: que era tímido y las fiestas lo ponían nervioso. Pasó un ratito conmigo en la escalera y me contó lo que proyectaba hacer con el estudio. Soñaba con reunir a músicas de todo el mundo en Woodstock. Se sentarían en círculo en un campo y tocarían sin parar. No importaba qué melodía, en qué tono o con qué ritmo. Seguirían tocando pese a la disonancia hasta encontrar un lenguaje común. Al final, grabarían aquel lenguaje abstracto universal de la música en su nuevo estudio. –El lenguaje de la paz ¿te va?. Me iba. No recuerdo si llegué a entrar en el estudio, pero Jimmy jamás hizo realidad su sueño”.

En ese mismo estudio Patti grabó y dejó de ser solamente una poetisa, y comenzó su gran carrera como líder de una banda de rock. Quizás no creó lenguaje universal pero sí música distinta, ayudando a preservar la esencia del rock and roll.

Más adelante hace una afirmación provocadora: “Algunos nacemos rebeldes” Puede que Patti tenga razón, porque me considero un rebelde, pero a la vez  pienso que somos hijos de las circunstancias. Con esto simplemente quiero dejar planteado el debate.

“Como dijo Rimbaud: Paisaje nuevo, ruido nuevo, cita Patti Smith. Los ambientes nuevos nos permiten escuchar, sentir, vivir nuevas experiencias. Y Patti a diferencia de Robert decidió viajar, por su cuenta, sacrificadamente. Robert más adelante lo haría, pero no con la pasión y garra de Patti. Y su arte se ve influida no tanto por sus viajes sino por su experiencia en los antros y lugares bajos de Nueva York. La de Patti, por todo lo que la fue rodeando, libros, experiencias, y el contacto con este amor, que fue Robert.

Robert se fijaba en áreas de opinión sobre las que había poco consenso y las transformaba en arte. Trabajaba sin reparos, revistiendo lo homosexual de grandeza, masculinidad y una nobleza envidiable. Sin afectación, creó una presencia que era íntegramente masculina sin sacrificar la gracia femenina. No pretendía hacer ningún alegato político ni ninguna declaración de su ideología sexual en progreso. Estaba presentando algo nuevo, algo no visto ni explorado que él había comenzado a ver y explorar. Robert pretendía dignificar aspectos de la experiencia masculina, conferir misticismo a la homosexualidad. Como dijo Cocteau de un poema de Genet: “su obsenidad nunca es obsena””.

mapplethorpe_chainsAlgo que me gusta de este fragmento es que Robert no usa su sexualidad para definirse como artista ni como persona, sino como musa inspiradora de muchos de sus trabajos. Yo personalmente no siento Mapplethorpe2que mi sexualidad me defina como ser humano, define que tipo de vínculos amorosos entablo, y algunos otros aspectos de cómo veo el mundo. Pero no me define como persona, no me define quien soy.

 

El libro tiene mil frases para desmenuzar y analizar, y cada quien le encontrará un sentido diferente a esta historia. Para terminar, quiero citar el final:

“La luz entraba a raudales por las ventanas y bañaba sus fotografías y el poema que componíamos nosotros dos sentados juntos por última vez. Robert muriéndose: creando silencio. Yo, destinada a vivir, prestando oído a un silencio que tardaría toda una vida en expresar.”

“Nos despedimos y salí de su habitación. Pero algo me impulsó a regresar. Se había quedado dormido. Lo miré. Tan sereno como un niño viejo. Abrió los ojos y sonrió. “¿Ya has vuelto?” y luego se durmió otra vez.

Pues así, mi última imagen fue como la primera. Un joven dormido bañado de luz que abrió los ojos y sonrió con complicidad a una persona que jamás había sido una desconocida”

Un amor más allá de todo. Recomiendo leer este libro. Y regalo estos links con una muestra de la obra de Patti Smith, como mostre la de Robert Mapplethorpe a lo largo del texto.

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