Esta pregunta me la he planteado y me la han planteado muchísimas veces, porque al pertenecer a una organización durante muchos años que fomenta el emprendedurismo en sus acciones, siempre tratamos de vernos y definirnos como emprendedores y aumentar nuestras virtudes como tales.

Se me volvió a plantear ante el encuentro del Foro de Jóvenes Líderes de la Embajada de Estados Unidos, al cual lamentablemente no pude ir, pero cuya pregunta de apretura sembró una semilla para escribir un artículo que fomentara el debate.

Yo en particular no me vi nunca como un emprendedor. Por mi historia de bullying siempre me gustó estar al fondo, aunque con mi personalidad y mi forma de ser, costaba no destacar. Quizás no destacaba en ese modelo de emprendedurismo empresarial, quizás nunca encontré mi pasión, pero todavía no me considero un emprendedor. Hay aspectos que me interesan del emprendedurismo pero primero exploremos un poco definiciones y conceptos, para entender mejor de qué estamos hablando.

Para simplificar que es el emprendedurismo, o los emprendedores mejor dicho, son aquellos que se atreven a romper paradigmas y esquemas a la horas de buscar soluciones poco convencionales a actividades usuales, que generarán oportunidades de crecimiento social y de negocios y empleos nuevos para la sociedad.

Un emprendedor debe poseer determinadas virtudes y valores como la honestidad, solidaridad, responsabilidad, amistad, compromiso y excelencia en lo que hace.

Se pregunta si en Uruguay los jóvenes somos emprendedores. No sé si todos lo somos. La educación es una herramienta para poder ser emprendedores, si bien existen aquellos emprendedores que cambian su realidad, independientemente de su contexto. Y dada la situación social actual respecto a la educación y los valores, podría decirse que no todos los jóvenes son emprendedores.

Pero existen organizaciones que motivan a que lo sean. Vamos a explorarlas un poco, desde las universitarias hasta que se enfocan en los más jóvenes.

La JCI (Cámara Junior Internacional) es una federación mundial de jóvenes líderes y emprendedores fundada en el año 1915 en Missouri, Estados Unidos. Actualmente, se encuentra presente en 110 países, y cuenta con alrededor de 200.000 miembros activos en todo el mundo.

Su lema es Be Better, que en español significa ser mejores y tratan de generar cambios positivos en la sociedad a través del liderazgo y el emprendedurismo de los jóvenes, en interacción con su comunidad.

Destacados líderes mundiales como John F. Kennedy, Jacques Chirac, Bill Clinton, Al Gore, Kofi Annan y Bill Gates, fueron miembros de la JCI en sus respectivos capítulos.

 

Esta ONG da la oportunidad de:

  • Descubrir su potencial.
  • Aprender nuevas habilidades.
  • Ayudar a otros participando de proyectos locales y nacionales.
  • Construir una red de contactos local, nacional e internacional.

Uruguay tiene dos unidades; una en la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay y otra en ZONAMERICA, planeando expandirse a interior.

 

Otra ONG que trabaja en el emprendedurismo es AIESEC. Su origen se remonta a la Europa de la posguerra y siempre trató de tener como Visión la Paz y pleno desarrollo del potencial humano.

Avanzando en el tiempo y viendo que no se acercaba una tercera guerra mundial amplió sus horizontes a lo largo de lo que fue la Guerra Fría y el mundo contemporáneo y como Misión estableció ser la plataforma internacional para que los jóvenes descubran y desarrollen su potencial para generar un impacto positivo en la sociedad.

Sus valores son:

  • Activar el liderazgo, guiando con el ejemplo e inspirar liderazgo a través de nuestras acciones y resultados.
    Demostrar integridad siendo consecuente y transparente en nuestras decisiones y acciones
  • Vivir la diversidad aprendiendo de los diferentes estilos de vida y opiniones representadas en nuestro medio cultural.
  • Disfrutar de la participación
  • Luchar por la excelencia entregando en el trabajo de mayor calidad en todas las tareas.
  • Actuar sustentablemente tanto con los recursos materiales como humanos, teniendo en cuenta las necesidades de las generaciones presentes como las futuras dentro de la organización.

 

La experiencia completa en AIESEC consta de dos etapas: la realización de un intercambio y el ejercicio de un rol de liderazgo. Quien cumple con ambas, sin importar el orden,  se convierte en un Alumnus.

La estructura funcional es del tipo empresarial. La organización está dividida en áreas: Comunicación y Marketing, Relaciones Externas, Intercambios Entrantes, Intercambios Salientes, Recursos Humanos, Gestión de la Información, y Finanzas & Legales.

 

Para los más jóvenes, en Uruguay hay un programa que viene de una organización internacional llamada Junior Achievement que es DESEM Jóvenes Emprendedores. Desde 1991 implementa programas educativos con el propósito de desarrollar el espíritu emprendedor de los jóvenes.

DESEM trata de desarrollar a los jóvenes fomentando el deseo de permanecer en la escuela y valorar el estudio constante durante toda la vida, tener una actitud positiva hacia el trabajo y un sentimiento de familia y comunidad que promueva el comportamiento positivo.

En 2005 más de 6000 jóvenes participaron de alguno de los programas educativos tanto en liceos públicos y privados del país, en pos de prepararse para su futuro. Jóvenes de entre 5 y 19 años, se forman en DESEM. Son jóvenes inquietos, rebeldes, traviesos y divertidos, tal cual los describe la página web de la ONG, pero emprendedores. Muchos preparan su estrategia de empresa, su investigación de mercado y diversos talleres se forman y a temprana edad desarrollan ese espíritu emprendedor.

Más de 25.000 jóvenes en 15 años han participado de los programas educativos y muchos siguen vinculados a la ONG a través de becas de estudio, la oportunidad de participar en foros nacionales e internacionales o ser parte del personal de la organización.

Para concluir lo claro es que oportunidades y marcos para el emprendedurismo joven en Uruguay existen. Lo que es difícil contestar es si somos una sociedad abierta a que jóvenes emprendan. Al ser una sociedad crecientemente envejecida, las nuevas ideas a veces tardan tiempo en calar hondo en nosotros.

Hay un dicho conocido que dice “mejor malo conocido que bueno por conocer” y es difícil vencer a ese tipo de fantasmas. Es responsabilidad de nosotros, los jóvenes, demostrar que una mejor forma de hacer las cosas es posible. En todos los ámbitos de la vida.

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