Al final, como dice aquel viejo dicho “el infierno está pavimentado de buenas intenciones”, parece ser cierto.

Y no es sólo el infierno. Los seres humanos parece que estamos pavimentados de buenas intenciones.

Yo tuve buenas intenciones con alguien al que amé. Yo tuve buenas intenciones en muchos momentos, en los lugares en los que trabajé, estudié o di mi tiempo de forma voluntaria y no muchas veces logré objetivos.

Y todos tuvieron un final amargo. Porque el fruto no era dulce. Porque lo  logrado no fue lo esperado.

Pero en este caso el final es aún más amargo, porque yo jamás quise que hubiera un final, aunque precipité todo para que eso ocurriera.

En este, como en todos los otros casos no puedo responsabilizarme más que a mí. Sin embargo, hoy me veo en un espejo y pienso, quizás el mundo me de otra oportunidad.

Estoy dejando entrar a Dios en mi vida mucho más frecuentemente, entonces ¿por qué no habría de tener oportunidades?

Abajo, algunas dos de los lugares donde brillé y también me consumí como una estrella fugaz.

Amnistía Internacional: amnistía

Trabajé en un grupo de diversidad, pero mis frecuentes ausencias, sumadas a varios problemas internos hizo que lográramos mucho menos de lo planificado.

Igualmente tuvimos charlas con referentes en la temática y el grupo humano sigue sólido, aunque fuera de la organización.

Serví Tu Ciudad:

Hoy dos personas distintas, a la de la foto, pero vibrando juntos.
Cuando nos conocimos en Serví Tu Ciudad, trabajando por el liderazgo y la gestión de proyectos sociales.

Es una historia similar, saqué grandes amigos, pero estaba tan involucrado en tantas cosas, que ninguna salió bien. Aprendí de gestión de liderazgo y de proyectos, a soltarme y dar abrazos gratis y sobre todo a moverme en el heterogéneo mundo del voluntariado.

AIESEC:

En AIESEC tuve batallas ganasdas y perdidas, porque estuve cinco años perteneciendo a la organización. Los mayores logros fueron mi crecimiento personal, el impactar en la vida de otras personas a través de la educación, de su propio crecimiento y de la difusión de la organización para que otros pudieran seguir el gran trabajo.

También mi experiencia en Brasil como pasante internacional cambió el rumbo de lo que quiero hacer con mi vida.

AIESECMi relación con Diego:

Nunca había estado en una relación seria, había vuelto de Brasil confundido y sin rumbo, y seguí metido en la sordidez mientras él brindaba un páramo de luz, una relación hermosa que terminé destrozando, pero que nunca olvidaré.

con diegoTodo esto tuvo un final, y con este post quiero perdonarme a mi mismo por los errores que cometí en esos ámbitos. Por la falta de compromiso, de honestidad y de verdad dentro de las causas. Por no haber sido fuerte para encararlas con energía y amor, como digo que encaro las cosas.

De ahora en más no quiero encarar nada de la manera que hice en estos ámbitos.

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