En algunas entradas escribí sobre el reencuentro, con re-encontrarse a uno mismo y a otros y con encontrarnos. Lo definí y ahondé en eso.

Pero estoy re-pensando el tema y siento que a veces no es posible el reencuentro. ¿Por qué?

Porque quienes fuimos antes ya no es lo que somos hoy. Esa gente desapareció. Sólo está en el pasado, en los recuerdos, en nuestras bitácoras de viaje de la vida. Sin embargo, los viajes y las rutas se entrecruzan, entonces lo que es posible es conocerse de nuevo, re-conocerse y reconocer en el otro virtudes y aspectos que nos aportan, que nos llenan, que nos hacen felices.

Compartir recuerdos del pasado mientras vamos construyendo el futuro viviendo el presente con esas personas es posible, y es más fácil quizás que todo el tiempo ir conociendo gente nueva.

En mi opinión hay gente cuyos cambios, cuyos procesos de introspección son más abruptos y a veces hace hasta un poco irreconocibles a las personas, a las que antes pensábamos conocer bien. Sin embargo rascando la superficie, si algo esencial unía a esas personas, ese re-descubrir y volver a estar en la vida del otro se pueda dar.

En cambio cuando sólo nos unen cosas superficiales, serán amistades y gente querida que quedará por el camino.

Tengo algunos amigos que conocí en Serví Tu Ciudad. Mi pasaje, como también mencioné en este blog por la ONG fue breve y juzgo poco exitoso. Pero me divertí trabajando y compartiendo y conociendo gente buena, con buenas intenciones y corazones límpidos.

Con algunos seguí el contacto de forma más fluida. Es el caso de Pedro, quien me permitió ser testigo de todo su viaje de autodescubrimiento y exploración del alma y espiritualidad, que a veces me deslumbra, a veces me confunde, e incluso a veces no sé ni con quién ni de que estoy hablando. Pero siempre estoy frente a un interlocutor inteligente, que me hace crecer, reflexionar y a quien estoy muy agradecido.

Al yo ver esa evolución con cercanía, no me sorprende encontrarme con el hombre en el que se convirtió Pedro. Pero otra amiga, Nati que quizás no vió tan de cerca la historia, quedó sorprendida con lo introvertido que estaba ayer cuando nos vimos. Pero son momentos.

con pedro y nati

Con Nati nos vimos menos a lo largo del tiempo pero siempre hubo buena onda. Cuando nos conocimos quizás eramos personas más diferentes que hoy día. Yo estaba viviendo aceleradamente mi adolescencia y ella era una adolescente tranquila. Yo hoy soy más sereno, y ella es quizás más libre y abierta. Basicamente los dos nos convertimos en un hombre y una mujer.

nati y yo back in the day

con nati back in the day 2

Pero los valores que nos atrajeron a Serví Tu Ciudad, la chispa que había en ese momento, que hacen que al día de hoy nos veamos y tengamos de que hablar, tengamos cosas en común y no sean esos encuentros incómodos entre desconocidos, donde no sabés ni qué preguntar; todo eso está y creo que ahora es un buen momento para desarrollar esa amistad.

Por casualidad o causalidad, ¿quién sabe y a quién le importa? nos reencontramos para re-conocernos y estos vínculos al menos a mí me aportan mucho. Son gente que siento llena de energía positiva y diferente a la que respiré en el contacto con otra gente. Con ellos se respira amor. Y  olor a jazmín.

con nati

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