Ayer llovió.

Fue una tormenta breve y movilizadora,

Movilizadora como hubiera sido ir a la heladería y verlo, lo que no se dio.

Como cada vez me siento más fuerte ese embate del embustero destino no me dolió.

 

Mi convicción de que me espera lo mejor se fortaleció.

Hasta el mundo pareció sonreírme cuando esa lluvia paró.

Para complacerme y darme una dulce noche,

comiendo algo que para mí es ambrosía como un alfajor con dulce de leche.

 

Este poema es muy casual,

describo mi día de un modo informal

saliendo de la pretensión lírica o moral

que a veces tengo cuando escribo para un público plural.

 

Este poema lo escribo para mí,

y lo publico por mí.

 

Hoy el día pareció sonreírme con un sol y un cielo cristalino

aunque al albear algunas pompas de jabón enmarcaran

el hermoso cielo del sur nuestro

que hizo –y sigue haciendo- que quienes lo vieran se enamoraran.

 

El día me sonreía por otro reencuentro

con alguien con quien comparto muchas ideas,

con una compañera de odiseas

y de sueños de un mundo mejor.

 

Esa amiga que entiende exactamente lo que quiero decir

y ha cumplido la meta de no ser prejuiciosa

muy cómodo me hace sentir

y por eso puedo contarle lo que quiero vivir.

 

Ahora que me siento bien.

Ahora que de a poco se derribaron las murallas

y se abrió el camino.

 

El mundo ya me sonreirá

con otros reencuentros sanadores

hasta que llene un libro de los abrazos,

del cariño y charlas compartidas.

poema

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