A veces las cosas que te hacen sonreír aparecen de la nada.  A veces lo que precisas simplemente está ahí esperándote, y a veces hasta te golpea la puerta.

Después de una semana de estar muy bien, de sentirme de nuevo con más energía y vitalidad, llegó el domingo. Y no por ser domingo me sentí mal. No soy de las personas que odian el domingo. Me sentí mal porque al ser 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María no tuve la voluntad de ir a misa. El cuerpo simplemente no me respondía. La tristeza me invadió. Sé que su hubiera podido ir con Pedro a misa, o incluso sólo a mi Iglesia, quizás me hubiera sentido mejor, pero preferí quedarme y terminar el árbol de Navidad.

Aunque reniegue, no quedó tan mal. Aunque lo odie, la brillantina brilla y las luces lo embellecen.

Armar el árbol de Navidad en soledad, sin el espíritu navideño que quisiera que se respirara en mi casa, me hace sentir mal, en cierto sentido me hace sentir húerfanol. ¿En qué sentido? En el sentido de que no logro conectarme ni compartir cosas que quisiera con mi familia. Se dice que a la familia no se la elige y me están apoyando en todo, sin embargo el ser humano a veces desea más de lo que tiene. Además el hecho de tener el cuarto desordenado y lleno de cosas –evento que es completamente mi responsabilidad-  y no pudiendo decorar todo como yo lo decoraría si estuviese con ánimos, me hizo perder la poca paciencia que tenía.

Se le suma que ayer recibí mensajes que me hicieron sentir mal –aunque no deberían afectarme tanto, y creo que en el fondo cada vez su efecto es menor- y si bien pasé una noche hermosa con mi amiga Carla, la energía con la que me quedé finalmente fue mala.

Esa sensación de malestar siguió conmigo de noche, cuando visité a mi padre y a Paola. No por nada que dijeran o hicieran, sino porque yo estaba mal. Rechacé asimismo una invitación que deseé todo el fin de semana.

En el medio de todo esto, me aparece una notificación en mi celular de que mi amiga Sittie de las Filipinas, con quien siempre tuvimos una relación muy linda en nuestro período juntos en Estados Unidos que me dice que siga peleando.

De la nada.

Eso siento que es una conexión increíblemente fuerte. Si bien ella sabe que no estoy en mi mejor momento, no puede leer mi blog como cualquiera de ustedes ni tampoco sabe de mis cotidianas alegrías y tristezas. Entonces que hiciera un collage de fotos que voy a compartir en esta entrada, y me escribiera que siga peleando, que gente como nosotros salimos adelante fue increíble.

Fue un empujón que necesitaba. Por eso voy a escribir esta entrada tanto en inglés como en español. En el medio va a estar el collage. No me juzguen si escribo algo mal.

Gracias por leer.

Sittie.yo

Sometimes things that make you smile appear out of nowhere. Sometimes it’s just there you waiting for you, and more oddly sometimes those things just knock on your door.

After a week of feeling very good, after feeling energetic and vital again, Sunday came.  I didn’t feel bad because it was the end of the week, because it was Sunday. I felt bad because it was December 8th, the Feast of the Immaculate Conception of the Virgin Mary and I couldn’t cope with the idea of going to Church. My body simply did not wanted me to move. Sadness was all over the place. I know that if I had gone to mass with Pedro or even to mass alone to the regular Church I go to, maybe I would have felt better, but I preferred to stay home and finish decorating the traditional Christmas tree.

Even though I don’t admit it, it did not look that bad. The tree was fine and it was embellished by the colourful lights and the glitter reflecting the light.

Decorating the Christmas tree alone, without having the Christmas spirit around me made me feel bad. When I was a child you could actually even breathe that spirit. My mum put a lot of effort into it and it was a family moment. Now that family is torn. Now all that is gone. It makes me feel sort of an orphan. How come? Even though they support me no matter what, sometimes we cannot share things that I would love to share with my family. It is said that we do not choose the family we belong to. I didn’t choose. And even though I’m happy with what I have, these moments make me feel sad and lonely.

Furthermore, the fact that my room is messy and full of things –that goes on me- made me feel even worse because I couldn’t decor my own space and I couldn’t make it my Christmas spirit kinda island. At least not today. That made me lose my temper a little bit.

I’d have to add that yesterday I received some texts that made me feel bad, angry and disappointed. It shouldn’t affect me, but I guess it still does, but way less than before. Despite spending a lovely night with my gal Carla, I couldn’t take away that negativity those texts left me with.

The annoyance continued even at night when I went to my Dads’ place. In spite of having a lovely visit and a nice chat, I was moody. I was soo moody that I declined an invite I was waiting all weekend to happen.

Walking back home I get a text on my pone from facebook. It was my friend Sittie, from the Philippines. We are very close friends and we shared an unique moment in our lives in the US. She told me:

“In this life, people like us are ought to emerge as champions in every challenge. So keep fighting!

Much much love from Filipinas”

Out of nowhere .

I feel that is an incredibly strong connection we have going on. While she knows that I’m not at my best , she cannot read my blog and be current of my daily joys and sorrows. So the fact that she send me a collage with our best photos and that message was incredible.

It was just what I needed. So I will write this post in English and in Spanish, so she can read it. In the middle I’ll show the collage. Do not judge me if I write something wrong in English. My English is kind of rusty at the momento.

Thanks for reading!

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