Hace algunas entradas en el blog hablaba de lugares llenos de amor, que te hacen sentir bien en tu propia piel, sobre todo cuando estás atravesando períodos de cambio y crecimiento.

Lo que no dije es que los lugares llenos de amor, los páramos de paz vienen en todas las formas, tamaños y colores (como otras cosas agregarían algunos de los aludidos en esta nota).

Hace 3 años tomé la decisión de volver a nadar, después de tener una experiencia regular en un equipo de natación en la Utica College en Estados Unidos, y después de años de no nadar por otras experiencias no tan positivas a lo largo de la adolescencia en el club.

Mi corazón anatómicamente seguía en la cavidad torácica. Yo lo sentía en la garganta (otras cosas llegan a la garganta, dirían también mis queridos aludidos).

Después de ir superando esos miedos y prejuicios iniciales, me sentí parte. Me han hecho miles de preguntas pero sobre todo me han hecho sentir parte. Y eso no me pasa tan seguido.

Desde niño me tratan de varias maneras. Desde siempre me cuidan como si me fuera a quebrar o por la sexualidad se autocensuran, con la misión de no ofender

No se bien que es pero termina siendo un vínculo distinto. Acá puedo ser como quiera, tener el pelo de 10 colores diferentes, vestirme extravagante o decir una vulgaridad y está todo bien. Hay una aceptación de que cada quien es como es y si bien siempre hay un ping pong de preguntas incómodas o que no recibo a diario, y chistes subidos de tono, cuando la barrera del pudor que tengo baja, me termino divirtiendo y sintiéndome uno más.

Pero este año, como los que me leen frecuentemente fue diferente. Y ahora estoy en una etapa diferente. Más introvertido y más conmigo mismo. Y en esa etapa pasé poco tiempo con este grupo de amigos tan querido.

Y fui, finalmente a la reunión que plantearon el otro día, con muchas ganas de verlos a todos pero a la vez sabiendo que iban a ver a alguien un poco diferente. Más callado, menos alcohólico, y quizás más tímido.

Al principio me sacaron las palabras porque yo estaba muy tranquilo. Después, tomando coca cola y animándome a un poco de cerveza,  siempre conociendo mis nuevos límites), les conté un poco cual había sido mi historia este año, en que estaba ahora y ellos hablaron de sus cosas, entre medio de mucho chiste. Y no me sentí mal.  Hasta Germán me dice que cuando esté deprimido lo llame y me saca de ese estado. Y no fue el único en darme buenos consejos e ideas. Y hasta fui bastante honesto con las primeras impresiones que me había llevado de algunos de ellos, que no eran las más halagüeñas.

Pasar un rato en la playa y moverme y poder hablar con gente querida y darme cuenta de que la vida sigue y que estamos en constante movimiento me hizo bien. Me hizo bien reconectarme con otros ambientes más sanos, en los cuales el amor no se demuestra con cursilerías, como esta entrada al blog, pero cantando a todo pulmón I will always love you de Whitney Houston o Vuelve de Ricky Martin, o bancando que sea el peor jugador de tejo del mundo, o con determinadas charlas lindas, preguntas bobas y muchas risas.

Estoy contento de pertenecer a un grupo así y además agradecido. ¡Gracias!

¡Felices Fiestas! Espero verlos a todos en verano.

Hace algunas entradas en el blog hablaba de lugares llenos de amor, que te hacen sentir bien en tu propia piel, sobre todo cuando estás atravesando períodos de cambio y crecimiento.

Lo que no dije es que los lugares llenos de amor, los páramos de paz vienen en todas las formas, tamaños y colores (como otras cosas agregarían algunos de los aludidos en esta nota).

Hace 3 años tomé la decisión de volver a nadar, después de tener una experiencia regular en un equipo de natación en la Utica College en Estados Unidos, y después de años de no nadar por otras experiencias no tan positivas a lo largo de la adolescencia en el club.

Mi corazón anatómicamente seguía en la cavidad torácica. Yo lo sentía en la garganta (otras cosas llegan a la garganta, dirían también mis queridos aludidos).

Después de ir superando esos miedos y prejuicios iniciales, me sentí parte. Me han hecho miles de preguntas pero sobre todo me han hecho sentir parte. Y eso no me pasa tan seguido.

Desde niño me tratan de varias maneras. Desde siempre me cuidan como si me fuera a quebrar o por la sexualidad se autocensuran, con la misión de no ofender

No se bien que es pero termina siendo un vínculo distinto. Acá puedo ser como quiera, tener el pelo de 10 colores diferentes, vestirme extravagante o decir una vulgaridad y está todo bien. Hay una aceptación de que cada quien es como es y si bien siempre hay un ping pong de preguntas incómodas o que no recibo a diario, y chistes subidos de tono, cuando la barrera del pudor que tengo baja, me termino divirtiendo y sintiéndome uno más.

Pero este año, como los que me leen frecuentemente fue diferente. Y ahora estoy en una etapa diferente. Más introvertido y más conmigo mismo. Y en esa etapa pasé poco tiempo con este grupo de amigos tan querido.

Y fui, finalmente a la reunión que plantearon el otro día, con muchas ganas de verlos a todos pero a la vez sabiendo que iban a ver a alguien un poco diferente. Más callado, menos alcohólico, y quizás más tímido.

Al principio me sacaron las palabras porque yo estaba muy tranquilo. Después, tomando coca cola y animándome a un poco de cerveza,  siempre conociendo mis nuevos límites), les conté un poco cual había sido mi historia este año, en que estaba ahora y ellos hablaron de sus cosas, entre medio de mucho chiste. Y no me sentí mal.  Hasta Germán me dice que cuando esté deprimido lo llame y me saca de ese estado. Y no fue el único en darme buenos consejos e ideas. Y hasta fui bastante honesto con las primeras impresiones que me había llevado de algunos de ellos, que no eran las más halagüeñas.

Pasar un rato en la playa y moverme y poder hablar con gente querida y darme cuenta de que la vida sigue y que estamos en constante movimiento me hizo bien. Me hizo bien reconectarme con otros ambientes más sanos, en los cuales el amor no se demuestra con cursilerías, como esta entrada al blog, pero cantando a todo pulmón I will always love you de Whitney Houston o Vuelve de Ricky Martin, o bancando que sea el peor jugador de tejo del mundo, o con determinadas charlas lindas, preguntas bobas y muchas risas.

Estoy contento de pertenecer a un grupo así y además agradecido. ¡Gracias!

¡Felices Fiestas! Espero verlos a todos en verano.

con la gente de natación

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