Cuando abro los ojos a veces creo

que cada día es un nuevo comienzo.

Empero a veces siento que llevo la mochila más pesada del mundo a cuestas

y que mi papel está completamente destruido y vejado.

 

Pero todos tenemos un papel en blanco frente a nosotros

y dibujado detrás.

Los colores e imágenes del pasado nos hacen quienes estamos parados

frente a ese papel en blanco.

 

Hay gente que te inspira a dibujar con algarabía

a mirar a los ojos y ver reflejada la misma mirada de cariño

a sonreír y ver espejada otra sonrisa cómplice

en una cara pícara y hermosa.

 

Pero al girar el cuello y ver ese camino de papel

muchas veces vemos más los ocres y toda la gama de colores oscuros,

sin ver aquellos que brillan, ni preguntarnos porqué lo hacen.

 

Ahí viene el miedo a seguir dibujando,

ahí precisamos mirarnos y hablarlo

tomarnos de la mano y saber que los miedos también están espejados.

 

Nadie es completamente impoluto.

Todos tenemos nuestras marcas de uso.

Y todos tenemos miedo.

Porque no podemos comenzar completamente de cero.

 

Lo que sí podemos hacer

Lo que si debemos hacer

Es comenzar a caminar con alguien que nos de un hálito aire fresco

que nutra de nuevos colores esa hoja que no tiene un final predecible.

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