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Si bien ya pasó el 8 de diciembre, durante estos días no estuve escribiendo lo seguido que me gustaría, por lo que retomo los temas que me interesaba explorar aunque estén un poco pasadas las fechas.

El 8 de diciembre en Uruguay es el día en que se inauguran las playas, quizás para quitarle la connotación religiosa al día en el que se celebra la Inmaculada o Purísima Concepción (tal como se pretendió denominar a la Navidad sin éxito Día de la Familia).

Este dogma es una creencia católica que plantea que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los otros seres humanos no fue alcanzada por el pecado original, sino que desde el primer instante de su concepción estuvo libre de todo pecado.

Es importante aclarar que la Inmaculada Concepción de la Virgen María no debe confundirse con la maternidad virginal de María, que plantea que Jesús fue concebido sin intervención de un hombre, permaneciendo María virgen antes, durante y después de su embarazo.

virgen mariaLa Iglesia Católica contempla, desarrollando esta teoría, una posición especial de María por ser la madre de Cristo y sostiene que Dios la preservó libre de todo pecado, mancha o efecto del pecado original que se había transmitido a todos los hombres y mujeres por ser descendientes de Adán y Eva, en tanto iba a ser la madre de Jesús que también es Dios (recordemos que el catolicismo tiene una visión de Dios como Santísima Trinidad –es decir Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo-). La doctrina es reafirmada por la expresión “llena eres de gracia” contenida en el saudo del Arcangel Gabriel (Lucas 1, 28) y recogida en el Ave María, oración en la que se reza a Dios, a través de ella.

El aspecto más dogmático y teórico de esta entrada está cubierto. El día de la Inmaculada Concepción fue elegido arbitrariamente, porque no sabemos con certeza cuando fue concebida la Virgen y por ende desde cuando existe y desde cuando es libre de pecado.

Sin embargo este día, este 8 de diciembre también nos llena de estrés y ansiedad, o de espíritu navideño, de acuerdo a la realidad de cada familia. En este día, chicos y grandes saben que es el tradicional momento de armar el arbolito. ¿Pero que tiene que ver un árbol del invierno europeo con el nacimiento de un Mesías en Medio Oriente?

En 2000 años se generan muchas tradiciones y simbologías alrededor de toda esta historia. Lo cierto es que hoy no podemos imaginarnos navidad sin Papa Noel y el tradicional pino decorado con las más variopintas cosas coloridas que podamos encontrar.

Desentrañemos un poco que simbolizan todas estas cosas que colocamos en nuestro living todos los años y que tanto esfuerzo llevan armar y desarmar luego.

El árbol de Navidad recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva (vale aclarar que no eran manzanas, no era un manzanero el árbol del cual ellos comieron) y de donde vino el pecado original, del cual María estaba libre y por lo tanto recuerda que Jesucristo ha venido a ser Mesías prometido para la reconciliación y limpieza de todos los pecados. Pero también representa al árbol de la Vida o la vida eterna, por ser de tipo perenne. Los pinos son perennes, es decir a pesar de que cambien las estaciones su follaje permanece impertérrito.

La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera, los pinos son coníferos), representa a la Santísima Trinidad, de la cual también ya hablamos.

Existen varias leyendas entorno al árbol de navidad. Iremos contando varias de ellas. Al principio, San Bonifacio adornó el árbol con manzanas que eran las tentaciones. Hoy día, se acostumbra colocar esferas, e incluso también es posible conseguir manzanas de plástico para seguir el precepto de San Bonifacio Quienes colocan esferas deben saber que éstas son los dones de Dios a los hombres; además de las oraciones que se hacen durante el Adviento. Según el color simbolizan:

  • Azul: representa a las oraciones de reconciliación,
  • Plata: las de agradecimiento,
  • Oro: las de alabanza
  • Rojo: las de petición.

Las luces, que en un principio eran velas, son la luz de Cristo. La estrella en la punta del pino representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. Y recordando a la estrella de Belén.

Volviendo a San Bonifacio, algunos cuentan que el origen del árbol hay que atribuírselo a uno de sus viajes. Se cuenta que viajando, encontró a un grupo de paganos alrededor de un gran pino en el instante en el que iban a sacrificar a un niño en honor al dios Thor. Para salvar al pequeño, San Bonifacio derribó el árbol con un golpe de puño. El santo dijo a los allí congregados que ese pino era el árbol de la vida eterna de Cristo.

Algunas otras leyendas respecto al árbol de Navidad son las siguientes:

  • El árbol del Niño Jesús. En la primera mitad del siglo VIII, un roble considerado sagrado para los paganos cayó sobre un abeto que quedó intacto milagrosamente. Por ello fue proclamado el árbol del niño Jesús. Su forma triangular se dijo que era representativa de la Santísima Trinidad, con el Dios Padre en la cúspide, como ya mencionamos.
  • El abeto del cristianismo. En la misma nota que la leyenda anterior, se dice que  también en el siglo VIII, el monje inglés Winfrid taló en Nochebuena un roble que era utilizado en las festividades paganas para ofrecer vidas en sacrificio. En ese mismo lugar brotó, ‘milagrosamente’, un abeto, por lo que se decidió tomar este árbol como emblema del cristianismo.
  • El árbol luminoso. La siguiente leyenda nos lleva al Rey Arturo. Se dice que uno de los caballeros de la Mesa Redonda descubrió un árbol ilumniado y brillante, cuyas luces se movían como estrellas, mientras buscaba el Santo Grial o cáliz de la última cena de Jesús. Se le suma la mención del escritor alemán Goethe, en su libro ‘Werther’, hizo mención a un frondoso arbusto lleno de caramelos y figuras religiosas.
  • Luces de colores en el bosque. Hay una historia que cuenta que Martin Luther King, caminando por un bosque en vísperas de Navidad, se quedó deslumbrado por la belleza de millones de estrellas que brillaban a través de las ramas de los árboles. Quedó tan impresionado que decidió cortar un pequeño árbol y llevárselo a casa. Allí recreó la misma belleza que contempló en el bosque colgando luces de colores.

Por supuesto hay una historia menos romántica detrás del árbol de Navidad. Si bien hoy como mencionábamos resulta casi imposible hablar de la festividad sin pensar en el árbol, porque en casi todas las casas uruguayas es el principal adorno para estas fechas hay que remontarse hasta el segundo y tercer milenio antes de Cristo para descubrir el origen del árbol navideño.

Por aquellos tiempos, los pueblos indoeuropeos que se expandían por Europa y Asia celebraban el nacimiento del dios de la fertilidad Frey adornando un árbol perenne en fechas próximas a la Navidad cristiana.

El árbol navideño moderno viene de Alemania, teniendo como primeras referencias el final del siglo XVI, cuando un árbol fue decorado para ambientar el frío de la Navidad. Esta costumbre se difundió por todo el mundo.

Christmas tree old

Llegó a Gran Bretaña, Japón, Francia, Puerto Rico, China y Japón de forma masiva aproximadamente en el siglo XIX. La tradición migró de Inglaterra a Estados Unidos en la época de la colonización. Se atribuye a August Imgard, un hombre que vivió en Ohio, la instalación del primer árbol navideño en 1847. Con esto, la cultura norteamericana ha sido pionera en la decoración de Navidad, teniendo ejemplos de grandes ciudades como Nueva York convertidas en enormes árboles de Navidad.

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A la católica España, el árbol navideño llegó a principios del siglo XX.

Cabe reflexionar que este momento, puede convertirse en un preludio para compartir en familia la dicha de celebrar la Navidad y la llegada de un nuevo año todos juntos.

 

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