imagen

Cuando pasamos de un año a otro, es simplemente un día. Pasamos de vivir un 31 de diciembre a vivir un 1ro de enero. Sin embargo en nuestro ideario colectivo, el fin de un año es el fin de un ciclo y representa la posibilidad de comenzar de nuevo.

La realidad es que no comenzamos de nuevo. Empezamos un nuevo año, exactamente igual que como terminamos el año anterior. Por eso surgen tantas resoluciones, como para marcar un inicio al proceso de cumplir metas que no cumplimos en años anteriores.

Muchas de ellas son clichés y la mayoría de las personas no las cumplen, como ser cuidadoso con el dinero, bajar de peso, dejar de fumar, ser más estudioso, y la lista puede seguir por siempre.

Sin embargo hay años que te marcan de forma permanente y 2013 fue para mí uno de esos años. Pasé los momentos más hermosos y de los más feos.  Muchos están descritos en el blog por eso tampoco voy a tomarme mucho tiempo en contarlos. Pero definitivamente 2013 fue un año definitorio en mi vida.

Yo iba, desde 2010 o quizás antes, sin un norte. Haciendo cosas, involucrándome en grupos, y conociendo la vida y a mí mismo. Sin embargo descuidaba cosas importantes como mi salud, mi amor propio, mis amigos de verdad y mi familia. Pero no lo veía de esa manera. Veía que estaba viviendo una adolescencia que por el bullying no pude vivir normalmente, que estaba experimentando y viendo que me hacía feliz.

Fui egoísta en todo ese proceso, porque cada interacción que tenemos con otro genera efectos. Cada peso que mi familia, mi padre, gastó en educación que terminó trunca fue algo irreflexivo e infantil porque el dinero no crece en los árboles.

Y más importantemente, cruzarte con un compañero de ruta con el que podríamos haber construido un verdadero nido desde donde volar por nuestros sueños y volver para descansar, se volvió un castillo de naipes, cada vez más débil. La brisa finalmente lo voló.

Recordar es volver a pasar por el corazón, pero el corazón a veces llora. Mi corazón esta lleno de cicatrices por el pasado de bullying y por una infancia y adolescencia en la que pasé mal. Pero nunca trabajé esos asuntos en el momento en que pasaron, entonces se acumuló todo.

Años de insatisfacción académica para un hombre como yo que se valora en esa área y que quiere saber y lograr ser alguien en la vida, años buscando un compañero y encontrando gente burda, gente increíble, gente anecdótica, pero nunca un par. Años de no cuidar mi cuerpo ni mi espíritu, desembocaron en  una honda tristeza e insatisfacción.

A la postre estaban los años de insomnio.

Una bomba que explotó en 2013. Y mismo en 2013 comenzaron a juntarse las partes. Y mismo en 2013 se comenzaron a trazar planes para revertir la situación.

Y el momento ya llegó. Los planes ya están en marcha, por eso escribo hoy mi despedida de 2013 y mis resoluciones de 2014 que se reducen a una:

Ser feliz estando en conformidad con quien soy.

Los pasos para eso son lentos pero seguros. Lejos están los momentos de grandilocuentes acciones y planes a 10 años. Cada día es un nuevo comienzo, cada día una nueva oportunidad. Planes diarios y semanales que me vayan orientando hacia algo más grande.

Ideas para este año hay. Retomar los estudios, trabajar, cuidar más el cuerpo y el alma, tener relaciones más sanas. Pero todo eso son procesos. Y dentro de los procesos hay pasos, procedimientos, situaciones que se tienen que generar. Y es eso en lo que estoy.

En lograr de a poco eso.

¡Feliz 2014 a todos!

imagen blog

Anuncios