Historias prometedoras que se transforman como por arte de magia

en anécdotas con un sabor medio agridulce.

El pasado que te retrotrae a momentos de cándida ilusión.

El torbellino del presente que más que mover tu pelo,

mueve los latidos del corazón.

 

Curtirme.

Tener la piel más dura,

la mente más fría

y el corazón en una coraza

 

Eso necesito

para llegar al páramo de paz

en el medio del huracán.

 

Necesito eso para poder pensar.

Para tener claridad.

Para Calcular los pasos que voy a dar.

 

Para que un futuro prometedor

se convierta en un presente posible.

Para que las redes del amor

no sean las telarañas que empolven

todas las otras formas de felicidad y auto-realización.

 

Para estar más liviano.

No porque aspire a una vida menos compleja,

una vida sin querellas.

Sino para volar más alto,

para romper la crisálida,

para sentir los rayos del Sol naciente más cerca de mi piel desnuda.

Para amar mi piel

porque la siento digna de ser amada.

Para hacer lo que amo y amar lo que hago.

Para que me amen por quien soy en palabras y acciones.

 

Para que me definan mis acciones

y no sólo mis buenas intenciones.

Para ser feliz en el recorrido

y no caminar tortuosamente en busca de la felicidad.

 

Para no estar a la espera

de algo que quizás no llegue.

Para que el eterno enamorado

encerrado en este cuerpo, se perdone

y se enamore de si mismo.

 

Que el amor me empodere,

y me deje tomar las armas

mirar la brújula y las estrellas del cielo

y recorrer un camino

andariego lleno de sueños

y de éxitos.

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