“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.” San Agustín de Hipona (354-430)

Durante estas semanas estuve reflexionando mucho acerca de estos términos. Ya había pensado en esto durante 2010 y un poco en 2011, cuando fui parte de una ONG que se llama  Serví Tu Ciudad – Montevideo, de forma activa. En esa ONG fui parte del equipo de un taller acerca de Líderazgo y Gestión de Proyectos de Voluntariado y reflexionamos sobre las diferencias entre las palabras caridad y solidaridad.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, la caridad es:

caridad.

(Del lat. carĭtas, -ātis).

1. f. En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.

2. f. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión.

3. f. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados.

4. f. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.

Tiene más acepciones pero creo que estas primeras 4 nos permiten explicar bien en que se diferencia con la solidaridad. Creo importante saber la diferencia entre una definición de caridad y otra de solidaridad, porque con la actitud frente al voluntariado o las acciones voluntarias que una persona tenga, podremos saber si esa persona HACE caridad o ES solidaria.

La caridad, en una definición clásica y basada en lo que es la tradición histórica judeocristiana, es una de las virtudes teologales junto con la esperanza y la fe.

Algunos años atrás, antes de entrar en AIESEC –durante mi adolescencia- le dediqué mucho tiempo a la Iglesia Católica y en las clases de catequesis se hablaba de que la caridad es la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestros congéneres como a nosotros mismos por amor a Dios.

En los Evangelios hay constantes referencias al amor, a la caridad: el ejemplo de la historia de vida de Jesús, creamos en él (como figura histórica, líder religioso o Dios hecho hombre) o no. El relato que de él nos hacen marca esta virtud de caridad, de entrega por el otro, una verdadera constante. A lo largo de su vida pregona que tengamos esa actitud de entrega, de dar y lo hace específico en el evangelio según San Juan (Jn 15, 12) “Ámense unos a otros como yo los he amado”. A través de una de las películas más cursis del mundo, A walk to remember, en la voz de una jovencísima Mandy Moore se popularizan las palabras de San Pablo  “La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13, 4-8). Esta es una de mis citas favoritas respecto a la caridad.

Sin embargo, a lo largo de la historia la palabra caridad y la actitud caritativa ha sido una actitud de “yo que tengo, doy”. Para aquellos que tenemos experiencia en hacer voluntariado al estilo católico, si bien son experiencias de enriquecimiento personal, de ayuda a la comunidad y encomiables, no son hechas desde un lugar de igual a igual. Son hechas desde el lugar de yo tengo, y como tengo esto (tiempo, ropa para donar, etc.) te lo regalo. Es una acción hecha de forma vertical.

Sin embargo, desde mi perspectiva la solidaridad es un concepto bien diferente, mucho más integral, inclusivo y positivo. La diferencia radica en que las acciones solidarias son hechas de una forma horizontal. “Yo doy –porque- yo necesito”. Para entenderlo, exploremos juntos un poco el concepto de solidaridad. En sociología, solidaridad se refiere al sentimiento de unidad basado en metas o intereses comunes.

 “A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba hacia abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder: en el mejor de los casos, alguna vez habrá justicia, pero en el alto cielo. Aquí en la tierra, la caridad no perturba la injusticia. Sólo se propone disimularla”. – Eduardo Galeano

La solidaridad es parte de la naturaleza humana. La solidaridad es parte de nuestro ser, uno es solidario, es una característica genética, es decir heredada. Además es una capacidad inherente al ser humano que puede desarrollarse, dependiendo de nuestro interés, de nuestro entorno y de muchísimas otras variables en nuestras vidas. El tipo de solidaridad que tengamos en nuestra sociedad sirve como una suerte de “espejo y motor” de nuestra sociedad.

Solidaridad es la capacidad potencial que, nacida en el interior de la persona y desarrollada luego culturalmente, se traduce en actitud o hecho que va desde la adhesión circunstancial a la situación que otro, conocido o no, comparte o no con uno, hasta el compromiso profundo, identifica torio y permanente con la causa que afecta a otro, aunque a uno no lo afecte.”

Un paso más avanzado al de ser solidario o hacer caridad es SER VOLUNTARIO Y HACER VOLUNTARIADO. El voluntariado es distinto tanto a la caridad o a la solidaridad. El voluntariado se basa en la solidaridad (o en la caridad en el caso del voluntariado hecho por ideales y convicciones cristianas). Sin embargo una persona es (en mayor o menor medida) solidaria mientras que una persona hace voluntariado.

Para que el voluntariado sea realmente voluntariado tiene que tener ciertas características. Debe ser hecho de forma voluntaria y libre. No puede ser hecho por obligación o en pos de la obtención de un beneficio en particular como puede ser créditos universitarios, experiencias profesionales, etc. Debe ser una acción solidaria: debemos tener en cuenta al otro. El voluntariado se hace con personas y PARA PERSONAS. El voluntariado no tiene remuneración económica (lo que no excluye aceptar recursos económicos que faciliten la actividad como pueden ser viáticos, materiales, etc.). Como cuarto elemento que define al voluntariado tenemos al compromiso y la periodicidad de la actividad pautada. Este cuarto elemento la diferencia de las acciones solidarias o de la caridad.

La mayoría de nosotros ha hecho acciones solidarias de vez en cuando: desde donar ropa a participar de una jornada de trabajo solidario. Sin embargo el voluntariado requiere del compromiso de las personas voluntarias. Estas personas trabajaran en red (en algún tipo de organización o forma que los nuclee) para lograr un objetivo en común, trabajando de forma regular, impactando en la comunidad a la cual van a trabajar.

Asimismo el voluntariado se define por algunos otros aspectos. El primero es la proximidad con el otro (la persona con la que trabajamos y por lo cual el voluntariado tiene un vinculo mas estrecho con la solidaridad que con la  caridad, por su horizontalidad). El segundo es el enriquecimiento tanto del que hace voluntariado como del que recibe los frutos de dicha acción voluntaria. Es decir el crecimiento mutuo. Volvemos al tema de la horizontalidad, ambas partes en el trabajo voluntario se ven beneficiadas y generalmente los voluntarios decimos que sentimos ganar más de lo que damos. Asimismo el voluntariado es a escala humana. No podemos olvidarnos que quienes reciben la acción voluntaria son personas, quienes hacen el trabajo son seres humanos y por ende lo que hacen no tiene el impacto de cambiar el mundo, pero si de generar cambios. Los cambios son a escala humana, son en general pequeños porque afectan a miembros de un grupo o de una comunidad.

Sin embargo, ¿vieron alguna vez la película cadena de favores? En dicha película vemos el impacto que pequeñas acciones tienen en la vida de los demás un efecto multiplicador. Cuando hacemos algo para empoderar a otro, ese otro empoderado puede multiplicar ese efecto y empoderar a otra persona, ayudarla en algo. Impactar en su vida de forma positiva.

Para finalizar les dejo dos frases para la reflexión, dos frases que luego de leer este articulo les servirán para definir si quieren y deben hacer voluntariado o no:

“…Los monstruos existen, pero son poco numerosos, para ser verdaderamente peligrosos; mas peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios prontos a creer y actuar sin hacer preguntas…”

Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz.

“El mundo es un lugar demasiado peligroso para vivir, no por los que hacen mal sino por aquellos que se sientan y dejan que suceda”

Albert Einstein.

Siempre pueden dar algo de paz y consuelo, o ayuda a otros. Es la indiferencia la que mata en este mundo.

Anímense a cometer errores, a exponerse, a dar su todo por los demás porque todo es preferible a la indiferencia. Como dice Anatole France (1844-1924), Premio Nobel de Literatura (1921) al menos yo “Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría”

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