En estas semanas estuve pensando mucho en este tema, la exigencia de mi rutina diaria aumentó tras un tiempo que dediqué a descansar y re-pensarme.  

Al principio de este período, tras dejar de trabajar y que los talleres de Proyecto Shoá se terminaran, no tenía nada que hacer… y hasta lo disfrutaba. No quería ver mucho a mis amigos, ni salir tanto, solo deseaba estar más tranquilo, poder procesar todo lo que había vivido y planificar mi mente para el futuro.

SH_Bannerhomeweb_1200x480_ENE13

Luego comenzó el fin de mi debacle vocacional. Decidí estudiar de a poco Ciencias de la Educación, porque descubrí que mi pasión es enseñar, y si se puede también hacer un curso de educación sexual y una certificación en inglés. Sin embargo lo pienso como si fuera un futuro lejano, trato de proyectar de a pocos días, para no generar un estado de ansiedad permanente.

Pero, para un chico de los 90s, de padres trabajadores y que tuvo desde siempre rutinas increíblemente maratónicas, sigo sintiendo que no hago nada. Además al ser diabético… tenía que volver a hacer gimnasia. Traté de comenzar a caminar pero un tropezón que fue realmente una gran caída me lastimó la pierna y un poco las ganas de ejercitarme. Igualmente al estar trabajando de voluntario en el Liceo Impulso vivo moviéndome. Sin embargo, queda en el tintero cuidar el cuerpo.

Impulso

La escritura cuida la mente de no atrofiarse y cura un poco el alma, deseosa de expresarse. El voluntariado llena el corazón. Así que varias áreas de mi vida, están completas. Sin embargo es verano, y tengo un montón de metas que van a hacer que mi rutina siga cada vez siendo más y más exigente a lo largo del año. Y por mi bien tengo que lograr que sean rutinas saludables y llevaderas durante los próximos 10 meses.

Por eso me hago algunas preguntas:

¿Soy ansioso? Si. ¿Estoy loco? Probablemente, pero ¿quién no lo está?¿Es posible ser bueno en todo esto y no morir en el intento? Si. Definitivamente si.

Durante muchos años tuve esta rutina loca pero de forma malsana por tener una salud deteriorada por un mal manejo de mi diabetes y un trastorno del sueño que me impedía descansar. Mi mente iba más rápido de lo que mi cuerpo podía aguantar, entonces hacía todo a medias.

Pero ¿qué sentimiento te puede generar el hacer las cosas a medias? A mi me generaba frustración, culpa y enojo hacia mi mismo. No podía SER que YO no pudiese cumplir con este tipo de cosas. Si yo era inteligente, joven y con toda la voluntad del mundo.

Pero… ahí descubrí algunas claves. ¿Te las cuento? ¿Si?

  1. Dormir bien. Darte tu tiempo para el descanso. Somos jóvenes, podemos dormir entre 5 o 6 horas y 8 y rendir. Pero que ese sueño sea de calidad, descansando, llegando al estado profundo de relajación. Básicamente llegar al sueño profundo y no estar en constante vigilia. Descansado, como a Filomena el personaje de Gasalla, vas a ser “una mujer con suerte… la vida me sonríe”.
  2. Darte tus tiempos de ocio. Te puede gustar trabajar. A todos los adictos al trabajo nos gusta. Queremos llegar a cumplir esas metas y ser los mejores en todo lo que nos propongamos. Pero también nos gusta salir un fin de semana, ir al cine, estar con nuestros amigos, tener esa buena charla con nuestros padres o más íntimos amigos o pareja. Es decir tener nuestro tiempo de ocio que también nos nutre de otras energías que luego encausaremos en ese trabajo que hacemos con tanta PASIÓN. Para eso hay que marcar los límites entre las distintas facetas de nuestra vida.caminata
  3. Elegir. Hay que aprender a elegir que proyectos apoyamos, que trabajo vamos a hacer, que actividades vamos a desempeñar. Muchísimas cosas son interesantes, pero la vida y el tiempo es finito. Elegir como queremos utilizarlo depende de nosotros. Y en mí experiencia, el balance entre aprender, desarrollarse, impactar en el mundo y disfrutar de nuestra existencia en el mundo (con nuestros amigos, familia, hobbies y actividades de lo más frívolas) es lo que nos hace felices. Y sin ser felices yo no creo que tengamos una verdadera posibilidad de ser agentes de cambio sustentables. El fenómeno de worn-out o desgaste nos va a terminar succionando la energía como dementores en la saga de Harry Potter.

amigos

Entonces para concluir, desafíense, tengan rutinas exigentes, hagan cosas, involúcrense en todo lo que sienta que valga la pena, que les haga latir el corazón bien fuerte, que los haga sentirse orgullosos de ser quienes son, en balance,  en el eterno justo medio del que San Agustín habló hace 1000 años, con las otras cosas que los hacen felices y humanos, el placer. En cualquiera de sus formas.

Para concluir quería dejarles dos citas, un poco de alimento para el pensamiento y reflexión de escritores de ley:

La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.
Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

 ¡Cuántas cosas hay en una risotada! Es la clave secreta con que se descifra un hombre entero.
Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés. 

 

Entonces, seamos hombres y mujeres enteros, ahuyentemos todo lo malo que hay en el mundo y busquemos en lo bueno, lo que nos hace felices. Con eso creo que vamos a poder cambiar el mundo. 

Anuncios