¿Cómo balancear el querer ser libre, la libertad de expresión, el tener el  “super-poder” de la empatía, ser organizado (madrugar y cumplir con tus tareas) y el sentir una gran pasión por algo que a veces no podés contagiar?

Desde que escribí y a trabajar en equipo por siempre quise ser auténtico. Quise tener una impronta libre, usar referencias culturales que me identifican como persona desde lo más frívolo a lo más profundo, y volcar mis sentimientos en páginas, palabras y tareas, casi de forma terapéutica.

También fue mi intento forjar una identidad única, y que a través de esa peculiaridad de pensamiento se pudiera llevar a ustedes por una línea de reflexión, para que juntos podamos crecer.

Sin embargo a veces uno escribe o trabaja de forma personalísima y se olvida de que no todos piensan y sienten como nosotros. A veces la gente, al conocer lo que pensamos y sentimos se siente ofendida, dolida, o afectada de maneras que uno no puede prever. Sin embargo, como Britney dice “and I need to do, what I feel like doin’ so let me go, and just listen”.

Por ende no pensé tanto en como podía afectar a los otros, sino simplemente en liberar un torrente de sentimientos e ideas que tenía en la mente. Eso pasó hace unos días en el Liceo Impulso.  Y no es correcto, hay un lugar y un momento para expresar las frustraciones, el dolor, no dejar que se acumulen. Como adultos responsables de un proyecto debemos conservar el temple siempre.

Como les leí a mi grupo en el Liceo la siguiente frase:

 “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

Viktor Frankl

1905-1997. Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco, desarrollo la teoria psicológica conocida como logoterapia. Ampliamente reconocida como la “tercera escuela” de psicoterapia Vienesa. Tras las de S. Freud i A. Adler.

También debe estar presente la solidaridad y la proximidad con los otros. Si no somos próximos a la realidad de aquellas personas con las que trabajamos es difícil ser solidarios, ser empáticos y ser efectivos en el trabajo. Sin embargo el fenómeno de burn out se genera en cualquier tipo de trabajo, voluntario o no y no tener eso en cuenta y no querer ser empáticos por mil razones hacen que uno no tenga las mejores actitudes.

La empatía es un don en el que yo he trabajado desde hace mucho tiempo. Es ser capaces de ponernos en el lugar del otro. De más chico yo consideraba la empatía como entender a los demás y excusarlos cuando uno sentía que estaban en falta. Sobre todo cuando uno quiere a aquellas personas a las que excusa. Ahora sé que la empatía es la habilidad de ponerse en el lugar del otro, entender las causas que hacen que esa persona actúe como actúa y luego tratar de trabajar en base a esa realidad, cambiando lo que sea posible mejorar para un trabajo más eficiente y aceptando  y tolerando lo que no se puede cambiar.

“La ternura y la amabilidad con los demás no son signos de debilidad o desesperación, sino manifestaciones de fuerza y decisión.”

Gibran Kahlil Gibran 18831931Poetapintornovelista y ensayista libanés

Yo antes aceptaba que no podía cambiar ciertos aspectos de mí. Al sufrir un trastorno del sueño que hace mi descanso muy irregular me excusaba cuando no cumplía mis compromisos al 100% con dicha enfermedad. Luego, me di cuenta que esa autocomplacencia me hacía no ser el agente de cambio que yo quería ser. Tras chocarme contra las paredes me di cuenta que la única forma de sentirme bien era cambiar.

Comencé a madrugar, comencé hábitos más saludables y a exigirme más. Y me di cuenta que ese potencial que tenía dormido en un eterno letargo, estaba ahí. Y hay mucho más para descubrir, explorar y explotar. Tengo mucho espacio para el crecimiento. Y todo eso lo descubrí siendo más organizado, despertándome temprano, cumpliendo con mis compromisos. Exigirnos a nosotros mismos, dar lo mejor de nosotros y cumplir con el 100% de lo que nos comprometimos a exigir nos permite exigir a los demás lo mismo. Y desde ese lugar, utilizando la empatía y entendiendo el lugar en el cual están parados los otros podemos ser solidarios y trabajar en formas de mejorar nuestro trabajo.

Entonces yo no renuncio, ni renunciaré nunca a la libertad de expresión que me da el ser honesto conmigo mismo y los demás y cumplir al 100% mis compromisos y dar lo mejor de mí en cada cosa que hago. Creo que esa es la clave para trabajar en cualquier lugar, sobre todo en un equipo, donde otros dependen del desempeño individual que uno tiene.

Por eso a veces duele, sentir que das todo y no logras resultados que esperás. Por eso a veces la sensibilidad gana a todas estas buenas intenciones.

Como Degas pintaba hace más de un siglo en Muchachas espartanas provocando a la lucha a sus jóvenes compañeros (1860 – Galería Nacional de Londres) yo los insto a luchar por esa libertad, por ese compromiso. No hay nada que los hará sentir mejores respecto a si mismo, ni nada que los hará trabajar mejor en cualquier equipo.

Edgar-Degas.-Jóvenes-espartanas

Cerrando con una cita de Viktor Frankl:

“El hombre es hijo de su pasado mas no su esclavo, y es padre de su porvenir.»

 

 

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