La palabra motivación viene del latín motivus, que significa “causa del movimiento”, por lo que podríamos definir en pocas palabras que la motivación es un estado interno que activa y dirige y mantiene la conducta, para lograr determinado objetivo que nos proponemos.

Sin embargo, hay estudiosos en el campo de la psicología y la filosofía que han definido en mayor profundidad y exactitud lo que piensan que es la motivación. Como considero que es un asunto tan importante para la vida de cualquier persona que se propone ser un agente de cambio y hacer cosas que impacten y cambien positivamente las comunidades en las que vivimos, propongo explorar juntos un poco más el proceso.

Para estas ramas del conocimiento, la motivación implica estados internos que nos dirigen hacia metas o fines determinados, siendo impulsos que nos mueven a realizar determinadas cosas, perseverando hasta culminarlas. La perseverancia tiene un vínculo profundo con el concepto de voluntad e interés.

Desde la psicología existen distintas teorías y escuelas que explican de forma diferente cómo se origina la motivación y que efecto tienen en la conducta. Una de ellas es la de Maslow. Para este académico motivación de trabajo “es un conjunto de fuerzas energéticas que se originan tanto dentro como más allá de ser un individuo, para iniciar un comportamiento relacionado con el trabajo y para determinar su forma, dirección, intensidad y duración.”

En ambientes de trabajo, podemos utilizar la motivación de los otros como una herramienta para predecir el comportamiento, aunque varía notablemente de persona a persona. A pesar de esta volatilidad, tenemos que establecer que es de vital importancia conocer el concepto de motivación, aquellas cosas que motivan a nuestros miembros y compañeros dentro de un equipo, y la mayor cantidad de aspectos posibles acerca de la motivación porque un equipo altamente motivado da ideas innovadoras y creativas que pueden generar éxito al colectivo que trabaja en un fin específico en la organización. Por ejemplo un comité organizador de un evento altamente motivado puede buscar con más ímpetu un lugar donde celebrar el evento que sea más barato y más apropiado, conseguir donaciones o comprar alimentos más económicos y también poner más esmero en todos los detalles en el momento en el cual el evento se está llevando a cabo. En cambio un comité organizador desmotivado puede simplemente dignarse a hacer el evento. O aún peor, ¡dejar que el evento sea un completo fracaso!

La motivación esta relacionada con la necesidad. Puede ser relativa o absoluta. Siempre que estamos motivados por algo, ese algo es necesario, o conveniente y es lo que dirige las acciones, que van a estar dirigidas a satisfacer esa necesidad o conveniencia.

Dentro de las causas de la motivación tenemos los motivos racionales y emocionales, también los egocéntricos o altruistas o de atracción o rechazo. Asimismo la motivación puede estar debida a factores intrínsecos y extrínsecos. Ejemplos de factores extrínsecos pueden ser el dinero o bienes materiales, entre otros. Los factores intrínsecos, sin embargo son más difíciles de explicar porque dependen del significado que le dé la persona a lo que hace, es decir que las hace porque las considera importantes o interesantes. Por ejemplo, yo al escribir en este blog por más de tres meses, todos los domingos. Otros ejemplos de libro de texto son la autonomía, que es aquel impulso que dirige nuestras vidas, esa libertad para controlar lo que hacemos. La maestría, que es nuestro deseo de ser mejores en algo que realmente importa (en mi caso en el desarrollo de la escritura creativa). Por último el propósito, la intención de hacer lo que hacemos como servicio a algo más grande que nosotros mismos (aquí claramente podemos señalar como ejemplo clarísimo las vocaciones religiosas y el voluntariado más abnegado).

Como contracara a la motivación tenemos el concepto de desmotivación, definido como el sentimiento de desesperanza, pérdida del entusiasmo, disposición, energía o angustia ante los obstáculos que se nos presentan en la concreción de nuestros objetivos. La desmotivación es un estado interior (como la motivación) pero que en cambio nos limita y desanima, generado por la auto-percepción de la incapacidad que tendríamos para generar los resultados deseados. Esto lo vemos siempre en los distintos procesos en la vida por la envergadura de la dificultad que tiene lo que hacemos y en las condiciones en las que lo hacemos. Al hacer cosas que para la edad y los recursos que tenemos son claramente odiseas, es común sentirnos desmotivados. Sin embargo la desmotivación puede ser nociva incluso para la salud porque puede tender a limitar nuestra capacitad de vinculación, nuestra confianza en nosotros, nuestra creatividad y nuestra fuerza de voluntad.

Para concluir y contestar la pregunta que nos planteamos al comienzo, yo soy de aquellos que no creen que realmente nosotros podamos motivar a los demás. Creo que podemos dar empujones, arengar y tratar de mostrar opciones o posibilidades a los demás. Pero depende de ellos motivarse y emprender esos desafíos.

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