amnistíaEn el mes de octubre, en Uruguay, muchas cosas pasan. Estamos frente a lo que llamamos, Mes de la Diversidad comprendiendo a la diversidad tanto por género, origen étnico e identidad sexual.

Es un mes repleto de actividades culturales y manifestaciones sociales que reivindican la equidad de la mujer (y no me gusta hablar de un colectivo, porque cada mujer y cada hombre son un mundo, pero en derecho merecemos todos la más absoluta igualdad).

También es defendida la equidad de las y los transexuales, gays, lesbianas, queers (según Judith Butler, muy recomendable su lectura: la teoría queer afirma que la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social  por lo que no existen papeles sexuales biológicamenteinscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales.”).

Asimismo son planteados y defendidos proyectos para la corrección de las desigualdades estructurales que la población afrodescendiente sufre en Uruguay y el rescate cultural de las poblaciones indígenas casi totalmente exterminadas o aculturizadas en el territorio nacional.

En este mes, aquellos interesados en formarnos en educación sexual y derechos humanos tenemos la oportunidad de saciar nuestro conocimiento a través de un festival de cine (www.llamaleh.org), infinidad de conferencias y también la famosa Marcha de la Diversidad. Como gay y como activista, año a año observo como más personas que no son tocadas por esta problemática en particular se manifiestan en las calles en la marcha, o asisten a ver buen cine temático, o se interesan por aprender. También en la cotidianeidad, en la calle, la discriminación se da menos. Los gritos e insultos, sobre todo en la noche cuando el alcohol acentúa la “bravía” de algunos jóvenes, continúan y duelen e incluso generan temor de ser atacados por ese irracional odio… o ¿quizás temor? a lo diferente. Las muertes a chicas transexuales (a las que algunos diarios emblemáticos de nuestro país se refieren como trabajador sexual –sin respetar su identidad de género-) es terrible, habiendo muerto varias en el correr del año. Empero, como sociedad, nos veo más abiertos a aceptar a la gente diferente.

¡No a las leyes homofóbicas de Rusia! - No a los juegos olímpicos ahí.
¡No a las leyes homofóbicas de Rusia! – No a los juegos olímpicos ahí.

Determinados procesos han llegado a buen puerto, reconociéndose la inequidad estructural que la población trans sufre desde siempre. Un ejemplo de este reconocimiento, es el otorgamiento del acceso a la Tarjeta Uruguay Social, que les ofrece un paliativo a su desesperada situación económica, por cercenado su acceso a fuentes de trabajo fuera de las sexuales, así como también han sido implementados, desde hace ya algunos años, planes para la población negra han y espacios para la expresión de grupos indígenas. La lucha más fuerte que se viene ganando en este sentido, es la despenalización del aborto. Personalmente como cristiano no estoy a favor del aborto como hecho social, pero el aborto existe y, no estoy a favor de que la gente con más dinero acceda a condiciones aceptables para abortar y las demás muchas veces mueran por cometer actos desesperados. Pero cada quien tendrá su opinión al respecto.

A pesar de las acciones a largo plazo, ¿qué hacemos fuera de ese mes? Como nos mantenemos vigilantes y educados, porque de hecho, en todos estos temas hay opiniones contrarias. Por ejemplo el Partido Popular Español, a través de una serie de normativas, dificulta el matrimonio igualitario; conquista en la que la Europa del Estado de Bienestar supo vanagloriarse hace no tantos años (Fuente: http://blog.friendlymap.com.uy/2012/09/27/espana-retroceso-el-partido-popular-contra-la-comunidad-lgbt/).

Aún más alarmantes son las declaraciones del Presidente iraní Ahmadinejad, quien en el marco de su asistencia a una conferencia de la ONU (marco aún más lamentable, dado que la organización es emblema de los derechos humanos), señaló a la homosexualidad como un comportamiento muy desagradable, prohibido por todos los profetas de todas las religiones y, fruto del capitalismo y no del desarrollo humano (Fuente: http://blog.friendlymap.com.uy/2012/09/26/presidente-irani-apoyar-la-homosexualidad-es-cosa-de-capitalistas/).

Estas declaraciones nos tocan ¿Cuál es la visión que tengo como sociedad? Quiero la paz y el el desarrollo de una sociedad justa y equitativa. Entonces yo como gay, ¿estoy o no me estoy defendiendo esta cosmovisión, este proyecto de mundo?

Otra noticia irrisoria es la de un millonario de Hong Kong que quiere convertir a su hija lesbiana en heterosexual y, al hombre que consiga dicho milagro, lo recompensará con 65 millones de dólares. Y noticias así pueden buscarse y acumularse hasta el hartazgo.

Estas declaraciones las escogí por lo controversial y porque el lector objetivo de estos artículos es una persona tolerante y abierta. También existen, por ejemplo, distintos grupos que apoyan a la vida por cuestiones morales o religiosas, por lo que están en contra de la despenalización del aborto e incluso del matrimonio gay (porque no apunta a la procreación, o la connotación religiosa de la palabra matrimonio, aunque en derecho es una relación contractual entre dos personas, entre otros motivos) pero hoy decido no abordar estas cuestiones porque estas ideas son más complejas y no me considero en posición como para defender una postura al extremo de estar en contra de la otra.

discriminación cero foto

Y es en esta disyuntiva la que me hizo pensar en escribir este artículo. Hoy vivimos en un mundo que nos plantea estos dilemas, que no son simplemente locales, son espejos de una sociedad en constante cambio estructural y paradigmático. Estos cambios afectarán las relaciones de trabajo, la estructura de la familia como célula de la sociedad y, como agentes de cambio tendremos que manejarlas. Y por nuestra formación estaremos a favor de algunos cambios, en contra de otros o incluso seremos indiferentes a otros.

Quienes queremos ser los líderes del mundo que se viene, ¿Cómo manejamos este volumen abrumador de cambios e información? ¿Cómo asimilamos rápidamente lo que está pasando en este mundo? ¿Cómo  somos inclusivos con aquellos que piensan distinto a nosotros –compañeros de trabajo, facultad, amigos, incluso familia-pero que también forman parte de nuestra vida?

En mi opinión la clave está dos partes:

  1. Estar informados. No nos cuesta nada suscribirnos a páginas en Facebook o Twitter que nos mandan los titulares de lo que pasa en el país y en el mundo y cuando detectamos noticias que van a afectar las estructuras de nuestra sociedad, o generan grandes cambios en regiones del mundo, leer rápidamente nos servirá para formarnos una opinión más responsable. Si podemos y tenemos tiempo, la profundización en distintos temas que nos interesen también nos ayudará a tener más armas para defender y convencer a otros de lo que pensamos. Pero, ¡cuidado! Siempre es bueno escuchar la otra campana, por más feo que nos resulte el sonido. Conocer los argumentos del otro nos permite estar seguros de los propios, cambiar y robustecer aquellas falencias en nuestras ideas  y comprender la lógica del pensamiento de los demás, nos permitirá defendernos mejor
  2. Desarrollar empatía. Ponernos en el lugar del otro. Con la información que nos de la otra campana podemos entender desde donde parten para pensar lo que piensan, ser más respetuosos con aquellos puntos que podamos encontrar puntos de conciliación y tolerantes con lo que no nos resulte aceptable. Asimismo esa empatía y ese respeto al presentar nuestro punto de vista, pueden convertirse en nuestras mejores armas para convencer y liderar a otros a aceptar e incorporar esos cambios sociales y verlos como progreso, cuando muchas veces se ven como pérdidas porque el paradigma social anterior, en el que hemos sido formados, se cae.

Para finalizar, les dejo un par de citas para reflexionar. Me gustaría que, quienes tengan la paciencia de leer todo este largo artículo comenten que piensan de todo lo planteado.

“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.”

Alexei Tolstoi (1882-1945) Novelista soviético.

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio.”

Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano.

frase inspiradora

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