¡Hola a todos! Me siento atrasado con algunas entradas en el blog sobre cine y teatro y quizás con otras cosas en mi vida… como por ejemplo revisar una de mis casillas de correo que hace más de dos semanas que no reviso. Y quienes son obsesivos con estar al día saben lo grave que es eso.

Sin embargo a veces precisamos desconectarnos de todo y de todos para estar un poco con nosotros mismos. Pero siendo una persona increíblemente social y con tantas actividades me es difícil desconectarme. Por eso he vivido siempre corriendo… pero ¿corriendo hacia dónde? Y más importante ¿Por qué?

Como pregunta central, el por qué ya lo resolví. Quiero ser la mejor versión de mi mismo, el mejor que pueda ser. El tener tantas inquietudes, tanta energía y tanta fuerza para ir en una búsqueda implacable por ser mejor hace que también el camino lineal pierda un objetivo específico… y al perder esa especificidad… en un mundo de opciones, se vuelve simplemente un verdadero caos.

ama

Entonces dejé durante algunas semanas muchas de las obligaciones, muchos de los compromisos, casi todo lo que era posible abandonar y me sumí en un estado más bien de reflexión, introspección, en el cual no quería mucho contacto con nadie, y con nada. Simplemente descansar, pensar, estar conmigo mismo. Y pensar.

Se sintió natural, el cansancio, el cuerpo y la mente simplemente lo pedían.

Mi psicóloga me dijo el otro día que, por mi personalidad, parar es en cierta medida dejar que las fuerzas mortíferas entraran, y por ende provocar algo de tristeza y depresión en tanto implica dejar la rutina exigente y las actividades que llenan el tiempo, satisfacen intereses inmediatos (pero sin embargo no constituyen un camino con objetivos claros y que me lleven, en el largo plazo, al éxito).

imagen

Animarse a detenerse, a pensar en cuales son nuestros rasgos identitarios, en cuales son las cosas que queremos para nuestra vida, en que pasos inmediatos y en el mediano plazo hay que tomar para alcanzar dicho objetivo, a veces nos lleva más y a veces nos lleva menos tiempo.

Pensando en esto, hoy vi un documental de Bobby Kennedy, dirigido por su hija Rory Kennedy (la que nació después de que fuera baleado en el Hotel Ambassador en 1968), en el cual su mujer Ethel hablaba de la importancia que tuvo para él permitirse sumirse en la tristeza y la depresión cuando murió su hermano JFK. Ethel decía que esto lo había robustecido como líder. Argumentaba que las personalidades públicas, que los líderes, por esa vida pública que tienen no muchas veces se permiten deprimirse y conectarse con su interior. Marcaba que, ante las vicisitudes como por ejemplo; no contar con su gran apoyo y su gran amigo, no tener ese respaldo como hermano del presidente y esa investidura de Fiscal General, que pasaría con Jackie y la familia de su hermano, y que pasaría con sus propios proyectos como político, se convirtió en una persona más introvertida pero también más fuerte.

Muchas veces abandonar esa vida tan enfocada en lo exterior, darle lugar correcto a la tristeza como sentimiento también vital y que produce vida, evolución y cambios positivos en nuestra personalidad, nuestros proyectos y en suma nuestra vida, puede ser positivo. Es solo animarse y dejarnos sentir.

frase inspiradora 1

Anuncios