Cuando se siente triste,

se siente como un peluche roto

con los ojos descosidos,

con el pelo descolorido.

 

La sonrisa que lo acompaña

y que ilumina su pasar

se transforma en sombría costura

como la de un peluche de bazar.

 

Pero como es un peluche

sabe dar felicidad, porque ese es su propósito ¿no?

Lo hace en un abrazo suave

en una mirada gentil

con una actitud dulce y compradora.

 

Inteligente y espontáneo

torpe y adorable

este peluche resiste lavados y remiendos

conservando la belleza de Quien lo diseñó.

 

Cada una de esas marcas lo hacen más interesante

Porque muestran carácter,

y aunque de un peluche delicado y sensible se trate

cuando lo veo el mundo es un lugar menos feo.

campo

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