Como muchas veces digo, el voluntariado es una forma de vida. Es homologable a lo que sienten los vegetarianos por su condición de tal, e incluso casi a lo que sienten los religiosos por su vocación. Quizás el mejor ejemplo sea el de los vegetarianos, porque si bien lo que consumen y lo que defienden respecto al consumo alimenticio es una parte fundamental de su vida, que marca otras (por ejemplo que cosas compran, a que lugares de esparcimiento van y otras cuestiones) tienen todo una vida con componentes apartados de dicha elección.

Ser voluntario es una elección de vida. Muchas veces se practica la dinámica de definirnos en roles o con algunas palabras. Yo inexorablemente tengo que usar la palabra voluntario para definirme. Las palabras que engloban quien soy son hijo, amigo, hermano, cristiano, voluntario, activista, gay, entre otras.

Ya escribí en otra oportunidad sobre la diferencia entre voluntariado y solidaridad. Ahora quiero escribir sobre como es el camino de una persona que elije para su vida el voluntariado y la acción solidaria.

Como el título reza, el voluntariado y la solidaridad son multiplicadores.

Multiplicadores en tanto una acción puede inspirar a otros y despertar su motivación interior. Esta persona, con su motivación despierta, ve una necesidad insatisfecha y aunando esfuerzos de forma coordinada con otros que ven la misma necesidad, tomar acciones en pos de solucionar un problema.

Sin embargo cuando escribí ese “multiplicadores” tenía en mente mi propia trayectoria como voluntario. Por eso me refería al voluntariado como una elección de vida. También podría haberme referido al voluntariado como una carrera, como tu campo de acción de forma laboral. Pero como hablé en la entrada al blog pasado, voluntario es aquel quien hace esta acción por los otros, de forma altruista sin recibir algo a cambio como dinero. No es un trabajo remunerado. Pero si es una carrera en el sentido de la acumulación de la experiencia, y en los nuevos desafíos que vas tomando una vez que vas escalando posiciones e integrándote en distintos proyectos, con más y más cosas para ofrecer.

Al día de hoy ya no solamente efectúo trabajo de campo (que es lo más gratificante de todo) sino también me involucro en la planificación y difusión de proyectos así como también en la educación de voluntarios.

Por eso hace un año me llamaron para la planificación y participación de un taller sobre voluntariado para la AVUS (Asociación de Voluntarios Uruguayos de Sangre). Más que honrado en la confianza que tuvieron para ser parte de esta iniciativa, aprendí más sobre un tema que no conocía y me di cuenta de los infinitos focos que el voluntariado y la acción solidaria pueden tomar. Mientras sean a escala humana, cualquier tema puede ser pasible de ser parte de un proyecto de voluntariado. Y al día de hoy el voluntariado adopta formas distintas a las clásicas campañas de abrigo o trabajo con niños o en comedores populares. Por ejemplo, también participé en AIESEC, que es una forma moderna de voluntariado y de contribución hacia el desarrollo de la comunidad.

Les cuento un poco de AVUS: es una iniciativa que surge de la necesidad de formar una organización que agrupe a los donantes de sangre para promover dentro de un marco legal la donación de forma ordenada, optimizando recursos humanos, materiales y económicos; buscando el  compromiso de donar de forma regular y permanente –de forma solidaria, voluntaria, altruista y periódica- , más allá de acciones solidarias puntuales.

Con el párrafo anterior, no solamente quiero instarlos a informarse sobre las condiciones para donar sangre y que donen, sino también mostrarles mediante el ejemplo que es verdaderamente el voluntariado.

La acción solidaria es un hecho altruista puntual efectuado por una o más personas por diversos motivos para  ayudar a otro. El voluntariado es una acción generalmente colectiva, coordinada y planificada –para optimizar los recursos mencionados anteriormente y llegar de la manera más eficiente al resultado deseado- con determinada periodicidad con el objetivo de ayudar a otros. Son proyectos más profesionalizados y preparados, que cuentan con determinados objetivos, plan, recursos y con voluntarios comprometidos a realizar una serie de actividades. Este es el voluntariado de nuestro tiempo.

En este tipo de voluntariado he hecho carrera y hoy me siento honrado como ya mencioné de ser invitado a un panel a hablar y exponer las diferencias entre voluntariado y solidaridad, definiciones de motivación, y también derechos y deberes del voluntario (porque por la ética y apoyados en el marco legal uruguayo tenemos ciertos deberes y derechos) entre otros temas.

Si se toman el voluntariado como una forma de vida, les aseguro que se volverán referentes, y no hay nada más lindo que el reconocimiento a nuestra experiencia y dedicación, porque ese reconocimiento nos abre las puertas para hacer cosas mucho más grandes e interesantes y multiplicar ese efecto en la sociedad.

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