Ya cuando las agujas del reloj

marcaban que debía dormir,

el destino me cruzó con gente

con la cual la humedad evadir.

 

Bellos rostros, bellos cuerpos

divertidos en una hedónica fiesta

en la que de todo pasaba; hasta hubo besos

y me dieron lo que mi mente y corazón precisaban.

 

Ignorando las frías sustancias;

que en mala compañía solo producen un placer ínfimo

aún mas minúsculo que el placer compartido que es efímero,

se volvió más importante la interacción

nuestra acción y reacción.

 

Despreocupados y libres,

la noche se hizo día,

sin que pudiéramos percibir que la hermosa luna ya no nos iluminaba

y atravesaban las cortinas los rayos del Astro.

 

La juerga siguió hasta complacernos a todos,

hasta dejarnos con un dejo amargo de final

pero con la promesa de un nuevo encuentro.

 

En donde viviremos juntos placenteras experiencias.

Quizás, en el futuro yo no evada nada,

sino que simplemente me deje llevar por mis instintos

y me disfrute y los disfrute.

Como hice hoy. Como quiero hacer siempre.

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