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Englobar a los jóvenes como un grupo uniforme es un error conceptual de la pregunta, en mi opinión.

Por ejemplo, el grupo de jóvenes que yo integro tiene desafíos muy grandes. Es un grupo altamente calificado, que si bien en muchos casos aún no terminó sus estudios universitarios, habla varios idiomas, ha viajado por el mundo y se convirtió en un ser multicultural, ha adquirido habilidades soft además de las dadas por la Universidad, maneja muy bien el mundo informático y todo lo que este nos ofrece,  no encuentra una inserción laboral acorde a la inversión hecha en su educación y que no le permite una independencia respecto a sus familias, que en general los apoya.

Sin embargo, existe otro (u otros me atrevería a decir) grupos de jóvenes no tan privilegiados como nosotros que enfrentan el desafío de la inserción laboral con aún menos herramientas. Herramientas que dan la educación, el soporte familiar y comunitario y el estatal.

En Uruguay tenemos una educación afrancesada, enfocada a que los egresados de los liceos vayan a la universidad (lo cual implica más años de estudio, y por ende una inserción laboral más tardía que no todos los jóvenes pueden darse el lujo, o quieren hacerlo). A lo largo de los años se han puesto en marcha planes para que esto cambie, sin embargo la realidad nos indica que la brecha entre quienes terminan primaria (algo así como un 98%) es muy grande respecto a quienes terminan ciclo básico de secundaria (un 60%) y aún más de quienes terminan bachillerato.

El desafío más grande que enfrentan los jóvenes entonces, a mi entender, es tener una educación que los prepare para una inserción laboral que les permita ser autónomos y posteriormente independientes de sus familias. Este es un asunto con muchas aristas, de compleja solución.

Porque la educación no es sólo formal, sino que viene desde el hogar y la comunidad (la Iglesia, clubes, centros comunales, etc.).  Dichas instituciones sociales han sufrido un proceso de deterioro y cambio en las últimas décadas, quizás producto de los cambios que el mundo ha experimentado.

Por ende, mejorar integralmente la educación depende del trabajo intenso y la coordinación de muchísimos agentes: las ONGs, el Estado y sus diversas iniciativas, las Iglesias, los partidos políticos, la prensa, entre otros.

Ante un panorama un tanto desalentador ¿qué podemos hacer? Podemos contribuir en la coordinación de algunos de esos sectores que generan cambio y transformarnos nosotros mismos en agentes de cambio. Como dicen dos grandes del siglo XX:

“La juventud no está hecha para el placer sino para el heroísmo” Paul Louis Charles Claudel (diplomático y poeta francés 1868 –1955).

“La juventud no está hecha para la mediocridad, sino para el heroísmo”. Padre Alberto Hurtado (sacerdote jesuita y fundador del Hogar de Cristo chileno 1901-1952).

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