Las fragancias que a vos me evocan

las siento cada vez más lejanas,

como flores que ya dieron su néctar

cumpliendo así su mandato en la Tierra.

 

Sin embargo aún percibo ese olor a limón

que por mi frenética costumbre de asentir

compré sin pensar.

 

Sin pensar que olerlo entre mis sábanas

al dormir y llorar

seria uno de esos aromas

que me impiden olvidar.

 

Olvidar que te amé hasta rezar,

por dejar de sentir el dolor de tu ausencia.

Rezar porque esta historia no podía acabar

con notas de tristeza y hasta de violencia.

 

El perfume feliz que adorna mi cuello

que a mi madre pedí porque te gustaba

rápidamente siento que se acaba

y me libera de esta dulce condena.

 

Esclavo sin cadenas y sin guarida

de un amor sin esperanzas.

Contradicciones en el corazón

de un joven convertido de prisa en hombre

que no conoce la rendición,

que no pierde la fe ni la esperanza.

 

La realidad ordena

poco a poco los pensamientos

que dejan de galopar hacia donde

los recuerdos de bellos olores lo llevan.

 

Evaporados, busco como una abeja

un nuevo lugar donde posarme

bajo un sol de rayos renovados.

 

Pasado convertido en presente

confluyen brevemente

en quien soy hoy.

 

Obrero de mi destino.

Andariego en mi camino.

¿A quién me cruzaré?

Hoy yo solo siento fe.

ama

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