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La visita del Proyecto Shoá en los primeros días de febrero se enmarcó en el plan de liceo de verano del Liceo Impulso.

Esta iniciativa de la joven institución estuvo enfocada para la generación de egresados de primer año de ciclo básico, para fortalecer aquellas áreas en las que los estudiantes lo precisaran, así como también pasar un buen rato junto a voluntarios y funcionarios de la institución durante todo un mes (entre enero y febrero) de las largas vacaciones estudiantiles.

Como voluntario del liceo de verano, fui conociendo las historias de varios alumnos. Me parecieron historias poderosas, de esas que si quedan como historias y no se repiten, pueden llegar a ser un gran trampolín para que esos chiquilines se conviertan en jóvenes empoderados, líderes de su comunidad, en personas de bien.

Conmovido por lo que venía conociendo, apasionado por el trabajo que estaba realizando con ellos, deseoso de transmitir un mensaje positivo y lleno de buenos valores pensé en el Proyecto Shoá.

Pensé en el Proyecto porque también cuenta una historia poderosa de alguien que encausó la tragedia y la convirtió en éxito. El pasado doloroso puede volverse un presente y un futuro buenos. Y con memoria. El desmemoriado puede repetir más fácilmente errores, porque se olvidó de haberlos cometido, de haberlos observado, de haberlos sufrido. El ejercicio de la memoria, de recordar quienes somos y pensar a donde vamos es a mí entender una clave para tener un futuro mejor. Y no siempre logramos pensar y pensarnos.

Además cuenta un poco sobre la historia del siglo XX, sobre un hecho que marcó un antes y un después en el mundo, un hecho que creo todos debemos conocer. Si bien las actividades en general las efectuamos con gente un poco más grande. Igualmente la madurez no se mide sólo en número de días vividos, sino como los vivimos.

Y así fuimos al Liceo, con una lluvia que cegaba los cristales del taxi, y los alumnos igualmente estaban allí. Eran menos. Pero eran muchos.

Y más allá de que uno pueda pensar en que quizás el mensaje podría haber sido profundizado, de que los alumnos podrían haber sido menos inquietos y nosotros más convincentes, se dio una instancia muy rica para todos. Para mis compañeros de proyecto, de vivir un día en este particular liceo, cosa que no se hubiera podido hacer con la vorágine del año lectivo. Para los chicos, la reflexión y las ideas respecto a esta historia contada.

Ahora quedan muchas páginas por escribir por parte de todos nosotros, responsables de cambiarle la cara a la comunidad y de tomar con mucha fuerza las riendas de nuestro destino.

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