Conocida también como la “Fiesta de las Luces”, es una festividad judía celebrada durante ocho días que conmemora la derrota de los helenos y la posterior recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos, purificando luego el Templo de Jerusalén de los íconos paganos en el siglo II a.C.

Me interesó particularmente explorar un poco esta festividad porque es cercana a una muy querida festividad mía, la Navidad, y porque en películas y distintas fuentes de la cultura popular es una festividad colorida e interesante, en especial por los hermosos candelabros. A tal punto es así que uno de los recuerdos más tiernos que tengo de mi infancia es mirar especiales de Navidad de distintos programas de televisión infantil y ver Janucá presente también. Por ejemplo en Los Rugrats, uno de mis dibujitos favoritos.

Saliendo de lo anecdótico metámonos de lleno en que pasa en esta festividad. Janucá es una de las festividades judías. A lo largo del texto vamos a ir viendo su historia y características.

En esta festividad la liturgia marca adiciones especiales a las oraciones diarias, así como también a la bendición después de las comidas. Según la ley judía, Janucá no es como Shabat, en el sentido de que no existe prohibición de realizar los tipos de tareas prohibidas en Shabat. Quienes observan la festividad trabajan normalmente, y no existe motivo religioso para que las escuelas cierren, aunque en Israel las mismas están cerradas desde el segundo día de la festividad y hasta su finalización. Es costumbre reunirse con amigos o familiares para el encendido de la januquiá (candelabro) e intercambiar presentes.

Se encienden al comenzar la noche, momento que según la tradición judía comienza el día. Una luminaria extra, llamada shamash se enciende primero, utilizándose como llama piloto para encender las demás. El shamash tiene una ubicación distinta al resto, usualmente más alta, más baja o al costado de las otras ocho.

Como las 8 luminarias no pueden ser utilizadas nada más que para recordar la historia de Janucá, difieren de las velas de Shabat que cumplen la función de iluminar. En caso de necesitar iluminación, el shamash cumpliría esa función. Es más, el shamash no es una de las luminarias de Janucá, dado que el primer día se enciende ésta y la primer luminaria. Las luminarias pueden ser velas o lámparas de aceite.

La intención de las luminarias no es únicamenteiluminar dentro de la casa como ya mencionamos, sino iluminar fuera de la casa, de forma tal que la gente que pasa pueda verlas y recordar el milagro de la festividad. Por eso suelen ubicarse en una ventana prominente o cerca de la puerta que da a la calle.

El judaísmo caraíta, que no reconoce la tradición oral, no celebra Janucá como obligación religiosa porque fue instaurada por los macabeos y no es de precepto bíblico. Algunos la reconocen como fiesta civil y otros la siguen por imitación pero no de forma obligatoria.

Este último párrafo puede confundir al lector un poco, por lo que vamos a adentrarnos un poco en la historia de la festividad. En la tradición judía se habla de un milagro en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con insuficiente cantidad de aceite. Según el relato, se encontró solo una vasija de aceite que alcanzaba únicamente para un día, sin embargo ocurrió un milagro y el candelabro duró encendido ocho días. Esta historia originó la principal costumbre de la festividad, que es la de encenderdurante ocho días, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá.

La festividad ocurre el 25 de Kislev del calendario judío, fecha que cae entre fines de noviembre y comienzos de diciembre del calendario gregoriano, calendario usado en Occidente. Veamos un poco el origen histórico de esta festividad. Como habíamos mencionado, esta festividad es de la época del dominio helénico en Israel, que comenzó con la conquista de Alejandro Magno en el año 332 a.C. (tal como podemos leer en los libros I y II Macabeos).

Entre los años 175 y 164 a.C bajo el reinado de Antíoco IV en Siria, se decide helenizar al pueblo de Israel, prohibiéndoles seguir con sus costumbres y tradiciones. Los macabeos comenzaron a rebelarse contra los griegos, negándose a realizar actos en contra de su religión. Su lucha fue difícil y eran una minoría contra el ejército griego, empero con estrategia, decisión y fe –que vemos caracteriza al pueblo judío a lo largo de su difícil historia- tuvieron el milagro de Janucá, que fue ganar siendo pocos.

Según el Talmud (Gemara, Shabbat 21), al terminar la guerra los macabeos regresan a Jerusalén, encontrando profanado el Santo Templo, con la menorá (candelabro de siete brazos) apagada y poco aceite ritualmente puro para prenderlo. El aceite duró 8 días, aunque la cantidad que había apenas alcanzaba para un día. Esos 8 días fueron los días que le tomó a los macabeos poder conseguir más aceite.

Sin embargo el Talmud y el Midrash Raba nos brindan un motivo adicional para el festejo.Según las fuentes citadas es una manifestación del solsticio de invierno. El Talmud relata historias de Adán, conectando su terror al ver su primer ocaso. El relato dice que el primer año ayunó durante ocho días y luego, cuando los días fueron más largos nuevamente, festejó durante otros ocho días, pero al segundo año, al darse cuenta que era el orden natural, solo festejó. Al serJanucá una festividad que ocurre cerca de la fecha del solsticio en el hemisferio norte, este relato nos brinda un motivo adicional en la festividad, el encender luces, que simbolizan la expulsión del invierno.

También podemos encontrar un origen agrícola en esta historia, que se la relaciona con el fin de la cosecha de aceitunas y su proceso para obtener aceite de oliva (Mishná, Bikurim 1:6). Adelantándonos un poco en la historia, y yendo al mayor de los avatares del pueblo judío que fue la Shoá (Holocausto) vamos a incluir un video que el Comité Central Israelita de Uruguay envió en una nota de su newsletter.

Antes, vamos a contarles quienes son los personajes de este video, que nos van a contar como vivieron Janucá durante este periodo imposible de su historia.

Yechezkel Hershtik nació en Aninoasa, Rumania in 1931. En este video cuenta cuando realiza una pausa para encender la vela de Januca cuando eran transferidos a pie, entre los campos de Sacel y Iliora en Rumania. Edith Rotschild (Weiss) nació en Balassagyarmat, Hungría en 1923.En el video describe como encendía las velas de Januca en el campo de Oberhohenelbe en los Sudetes. Zissel (Zissi)-Charlotte Baum (Fleishman) nació en Dunajská Streda, Checoslovaquia en 1925. Asimismo se relata cómo utilizó los hilos de sus sábanas para hacer velas de Januca en el campo de Augsburgo, en Alemania. 

Cortesía: CCIU

Todo el video se puede ver como parte de la exhibición “Januca – El festival de luces: Antes, Durante y Después del Holocausto” (“Hanukkah – The Festival of Lights: Before, During and AftertheHolocaust”) que se puede ver en http://www.yadvashem.org/yv/en/exhibitions/hanukkah/index.asp

Volviendo a la actualidad citamos al Lic. Winter que nos dice brevemente que significa Janucá para el pueblo judío.

“La dominación no era solamente política sino que “amenazaba” con ser también cultural. En realidad, ya había judíos que se estaban asimilando a la cultura griega: “los helenizantes”. Por el momento, no corrían riesgo. Pero el judaísmo sí. Peligro de desaparecer progresivamente ante la atrayente cultura griega, que se estaba parcialmente imponiendo. No obstante, también había judíos-muchos- que resistieron el “embate” de la cultura griega y decidieron seguir siéndolo contra viento y marea. Januca simboliza por sobre todo la victoria del espíritu. A lo largo de la historia, el judaísmo tuvo que confrontarse, muchas veces, con distintas culturas, En aquellos tiempos, con la cultura helénica. No se trataba, no se trata de cual cultura “es mejor”. Lo esencial era que la “marea helénica”, que dominaba buena parte del mundo conocido, no arrastrara también al judaísmo. De ese choque de culturas, de esa confrontación, el judaísmo logró salir airoso.” Lic. Rafael Winter

Teniendo amigos judíos y viendo que celebran esta y otras tantas festividades y que tienen una herencia cultural increíble, diferente a la que yo tengo, me interesa preguntarles y conocer un poco más de todo esto. Por eso quise hacerle un par de preguntas a mi amigo Gabriel Sirotá sobre esto:

1. ¿Cómo se vive Janucá en la colectividad judía en Uruguay? ¿Cuál es el panorama general?

Jánuca es una de las festividades más celebradas tanto en Uruguay como en el mundo. Judíos, sin importar su nivel de observancia religiosa, prenden las velas. Es una festividad muy alegre, donde la luz es la esencia del festejo. Es hermoso ver a través de las ventanas familias enteras reunidas cantando a la luz de las velas. En barrios o ciudades donde hay mayor concentración de judíos, es realmente un espectáculo. Por ejemplo caminando por las calles de Jerusalén en esa época, uno se deleita al ver ventana tras ventana, puerta tras puerta, mucho color y luz. Es simplemente el festejo y la alegría de la luz. En Uruguay y también en el resto del mundo, tenemos a Jabad, que es un movimiento jasídico, que enciende grandes candelabros en lugares públicos para difundir la luz y el milagro. En Uruguay siempre se enciende en la rambla de Trouville.

¿Particularmente vos y tu familia como lo celebran?

En mi familia cada uno prende su candelabro junto a la ventana que da a la calle. Tenemos candelabros con velas y candelabros con aceite. Mi madre queda deleitada con el contraste de la luz y oscuridad. Mi padre juega con varios dreidels que tenemos. Estos son perinolas de cuatro caras, con las cuales los niños judíos jugaban en la época de Jánuca, para simular ante el militar griego que estaban cumpliendo el edicto y no estaban estudiando Torá. Luego juntos cantamos “MaozTzur”, una canción que nos cuenta cómo Dios nos protege de cada enemigo e imperio que intenta destruirnos.

3. ¿Te gustaría decir algo más al respecto de esta festividad?

Esta es una hermosa festividad cuya alegría no viene de lo físico sino de la luz, de lo espiritual.

A diferencia de Purim que fue una salvación física de la amenaza de exterminio, y festejamos de manera física tomando y comiendo, Jánuca representa el otro aspecto. Los griegos no querían matarnos físicamente, sino espiritualmente; querían que fuésemos como ellos y dejar de ser nosotros mismos. El placer y la admiración del cuerpo y del hombre sin Dios.

Combatimos, ganamos, pero no festejamos el triunfo militar, sino el espiritual. Por eso nuestro festejo es espiritual: con luz. La oscuridad nos rodea, está ahí afuera, la vemos claramente. La indiferencia en el trato, la violencia, el egoísmo, la muerte; cada uno sabe perfectamente también en su propio mundo, cuál es la oscuridad. Es allí, justamente cuando comienza la oscuridad del día, al anochecer, que nosotros prendemos luz para iluminar.La oscuridad busca expandirse.

Pero en un lugar oscuro, una simple llama de luz, saca mucha oscuridad. Ese fue nuestro objetivo y seguirá siendo: iluminar con valores espirituales, existenciales. Luchamos contra el mundo que constantemente está diciendo que lo importante es únicamente exterior, lo físico, lo biológico,el trabajo, el dinero, tanto en la época griega como hoy en día. Cómo me veo, cómo me ven. Necesito este celular, necesito reconocimiento, necesito vestirme así. El ciclo” trabajo-como-duermo” repetido miles de veces.Esa exterioridad, se manifiesta en un egoísmo, que puede llegar a niveles peligrosos. Por eso Jánuca es muy actual.

Porque respecto al mundo, sí gano el imperio griego. Y lo sentimos: nos ahogamos, nos falta el aire, es el vacío existencial, una molestia interna. Pero hay una dimensión espiritual-existencial, que es una llama dentro de nosotros y que busca salir, algo dentro de nosotros que busca un sentido a la rutina que hacemos, un sentido a la vida.

Esa es la llama que revivimos en Jánuca, dentro de nuestras casas, el lugar original de educación en valores, para expandirlo hacia afuera, hacia la oscuridad. La luz de la velas no es egoísta. Se puede prender con una sola, miles de ellas. Ese es el medio para lograrlo: salir de nosotros mismos, trascender hacia los demás, mirar realmente en profundidad al otro, qué necesita el otro que está al lado tuyo. A veces es solo una llamada, un mensaje, algo tan simple.

Simplemente no mirar con los ojos, sino con profundidad, dentro de la persona que está delante nuestro. “No se ve bien sino con el corazón” decía El Principito. Jánuca es trabajar dimensión existencial que nos dice que Dios siempre está con nosotros, que tenemos un objetivo, una misión, un objetivo en la vida. Eso es Jánuca: nuestra misión de iluminar la oscuridad.

Muchísimas gracias por la gentileza de contestar estas preguntas Gabriel. 

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