Tras un acto de amor,

materializado en una única rosa roja

comenzó mi ansiosa espera

porque ya quiero volverte a ver.

 

Tras un día arduo

y una vagabunda caminata por las calles de mi Montevideo nocturno

y después de alimentado el corazón con encuentros amigos,

te espero con el corazón contento.

 

Contento porque te vi.

Contento porque te veré.

Contento porque recibiré a la noche que se volvió día

envuelto en tus brazos desnudos.

 

Desnudo me siento cuando te miro.

Desnudo y sin miedos.

Desnudo y a la vez tan cubierto,

debe ser que me siento seguro.

Y también por eso te espero con el corazón contento.

 

Contento de saberte mío,

aunque aún no lo seas.

Contento de sentirme libre

de atarme en tus cadenas.

 

¿Para que dar tantas vueltas

para decir que uno es feliz?

 

Basta con admitir

lo que te hace sonreír.

Y saber que pronto te veo

dibuja una medialuna en mi cara.

 

Y no es de esas raras,

que la gente se dibuja en las fotos.

De oreja a oreja

sonrío ante una espera.

Porque ya verte dormir,

hace a mi corazón latir.

 

Pensar en un alba contigo

no sólo me saca pensamientos bandidos

porque nuestra extraña dulzura

destruye cualquier postura

que uno tenga ante la vida, que suele ser tan dura.

 

Más que de bandido

surgen mis pensamientos más puros.

Sublime y soñador

es saber que puedo soñar sintiéndote.

Por eso hoy te espero

con el corazón contento.

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