Pasaron unos días desde que se celebró el día mundial de la justicia social, pero es bueno recordar estas fechas. Es además de bueno, importante porque son insignes marcas de que nuestra consciencia global avanza hacia la promoción de la dignidad de todos los seres humanos en momentos en que esa convicción puede no ser tan fuerte. Puede no serlo porque el panorama que nos brindan algunos escenarios es un tanto desolador, como la situación de la comunidad LTBG en países como Rusia y Uganda, o la reciente crisis en Crimea entre Ucrania y Rusia, por mencionar algunos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió declarar el 20 de febrero de cada año como fecha de celebración del Día Mundial de la Justicia Social. Esta decisión se recoge en la Resolución 62/10 el 26 de noviembre de 2007.

La justicia social, tal como dice el texto, es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, tanto al interior de las naciones como entre las naciones. Por algo, uno podría deducir, hay tantos conflictos en lugares donde la división de la riqueza es tan poco equitativa, en lugares donde existe la pobreza extrema o la falta de respeto a la diversidad que tenemos como seres humanos. Por eso, se defiende la justicia social, -según la propia resolución- cuando defendemos la equidad de género, los derechos de los pueblos indígenas o eliminamos las barreras que enfrentan las personas en sus sociedades por su género, edad, origen étnico, religión, cultura o incluso discapacidad.

La ONU declara como núcleo global de todos nosotros esa búsqueda de justicia social. ¿Por qué? Porque a través de la justicia social es la forma de promover el desarrollo y la dignidad humana. La OIT (Organización Mundial del Trabajo) adoptó recientemente una declaración sobre la justicia social para una globalización equitativa. Esta es una de las muestras recientes del compromiso del sistema de la ONU en este aspecto. Esta declaración se centra en garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo, la protección social y demás derechos fundamentales en el ámbito laboral.

Celebrar este día debe ser una forma más de apoyar el trabajo de la comunidad internacional en pos de eliminar la pobreza y promover el empleo, la igualdad y el acceso al bienestar social y justicia social para todos.

Asimismo, este día es una oportunidad para señalar lo importante de la educación para el desarrollo sostenible en la construcción de un mundo basado en los pilares de la justicia, la equidad, la transparencia y la participación.

La justicia social está basada en la igualdad de derechos para todos y el acceso a los beneficios del progreso sin discriminación alguna. La educación para el desarrollo sostenible es una manera de alcanzar estos objetivos, porque ofrece la posibilidad de una ciudadanía responsable, con pobreza reducida y mayor acceso al empleo. Todo esto, como ya mencionábamos, previene conflictos entre grupos sociales, y ayuda en la construcción de la tolerancia, aceptación y paz.

Muchas organizaciones trabajan estas temáticas. Todas las ONGs en las que puedo pensar, de una u otra manera tratan a la educación como una de las herramientas para desarrollar sus programas de ayuda a sectores vulnerables.

Leyendo noticias sobre este día, me topé con una asociación que busca promover la justicia social que se llama Beeatoona. Es una ONG con sede en Beirut, que trabaja en la promoción de la paz, tratando de mejorar las relaciones entre diversos grupos religiosos y políticos de la región del Líbano, un lugar que ha sido testigo de enfrentamientos civiles de larga data. Su programa “Líbano verde y en paz” pretende promover la cultura de la no violencia, participación y acercamiento, promoviendo por ende la justicia social.

En concreto, durante el día del medio ambiente, esta ONG logró reunir a 200 estudiantes de diferentes credos religiosos para plantar 300 arboles en la comunidad de Jisr Al Kadi en la región de Aley. Los estudiantes son vistos como el centro de la rehabilitación y la reconstrucción de la paz en las comunidades de esta región del Líbano, porque los jóvenes son el futuro y en gran medida el presente de las comunidades. Esta ONG a través de acciones que promueven el desarrollo sostenible, también promueven la justicia social.

Como podemos concluir, la justicia social se mezcla fácilmente con el resto de los asuntos de derechos humanos. Todas las acciones que promuevan temas como un ambiente sano y limpio u ONGs que trabajen  derechos de minorías étnicas, religiosas o sexuales, son acciones que velan y buscan la justicia social. El trabajo de organizaciones, gobiernos, y la sociedad civil en pos de mejorar la vida de sus comunidades que estén en línea con los derechos humanos, es trabajo que en suma contribuye al incremento de justicia social de los pueblos.

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