A veces se puede pensar que ser hombre

a un torso viril es reductible:

de velludos pectorales

de eterno vientre

de entrepierna caliente.

 

A veces se puede reducir al hombre

a comportamientos arcaicos

a mentes donde no ilumina la lumbre.

 

Reducirlos a objetos

o aún peor

a seres machistas o misóginos

que, siendo pensantes,

de prejuicios y falsedades llenan su mente

siendo el resultado aún peor.

 

Ser hombre es y puede ser otras cosas.

Ser hombre es vivir con coraje

en todos los entuertos de la vida.

 

Ser hombre tiene que ver con la esencia,

no con lo que decoramos el exterior.

Ser hombre es tener una respetable presencia.

 

Respetable por nuestras acciones.

Respetable por nuestra manera de pensar.

Respetable por nuestra forma de sentír.

Eso es un hombre.

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