Con esa forma de caminar algo desgarbada

aunque masculna, algo desalineada

y con esa forma de mirar tan arriesgada,

tan dulce y tan entregada

a mi corazón le dejó borrones

porque me inspiraron confianza esos ojos marrones

que manan magia a borbotones.

 

Confianza en que el pasado

está realmente pisado.

Que el futuro es una hoja en blanco

y que puedo con él ser realmente franco

y que con esa renovada alegría,

convertida hasta en algarabía

quien me conoce de verdad diría,

me lanzaré al vacío

confiando en que un colchón de nubes

esté ahí y no sea realmente un baldío

contra lo que me de en cuanto aterrice.

 

Navegar contra la corriente

se siente raro,

rara esperanza

es la que anida hoy en mi corazón.

 

Rara porque se siente diferente

a lo que siempre hace la gente.

Esperanza porque lo hago con confianza

confianza en que sea lo correcto

confianza en que sea perfecto.

 

Nada es perfecto

Nada es para siempre.

Eso es lo que dice y piensa la gente.

Por eso me gusta hacer las cosas contra corriente.

 

Igual se siente raro

hay confianza, pero hay sospecha

hay duda, hay querella.

La consciencia limpia pero el corazón atribulado.

 

Por algo aún no me lanzo al vacío

por algo aún no cierro los ojos

por algo aún no siento el rocío

acariciándome la piel como agua tibia de verano.

 

Por algo falta calor.

Por algo falta emoción.

Por algo es una esperanza rara.

¿estará la vida jugándome una humorada?

Quizás así sea.

Porque por algo aun no deja de ser una simple esperanza.

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