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Basado en el poema de Lord Byron, The Corsair, El Corsario es una extraordinaria pieza del ballet que pretende unir un gran virtuosismo en lo que a danza se refiere con un gran desarrollo dramático musical.

En la producción realizada por el Ballet Nacional del SODRE esta unión se da en gran armonía, teniendo una musicalización perfecta que acompaña la danza y su técnica, cada vez más impactante, de nuestro ballet oficial.

La trama de esta obra es la historia de Medora, quien es apresada por Lankedem, un cruel vendedor de esclavas, que será vendida a Seid Pashá, una especie de Rey árabe. Tras una serie de traiciones, rencillas, fuga y aventuras, Medora es salvada por Conrad, el corsario con el que llega luego del naufragio de su barco a la costa griega, que está ocupada por los turcos.

Esta adaptación del poema fue creada hacia mediados del siglo XIX, donde las aventuras de piratas, corsarios, esclavos y harenes de bellas mujeres cautivaban a la audiencia. Dado a la gran destreza técnica de este ballet, así como a la gran recreación de la atmósfera de la época, siguen cautivándonos.

Realmente no sé si es una reconstrucción de la época, o la creación de una época imposible, inexistente, pero que en el imaginario colectivo realmente existió, donde bellas y delicadas odaliscas convivían  en perfecta armonía con piratas, reyes y criminales, siempre impecables, siempre gallardos aunque por momento viles y crueles, siendo sus damas en apuros, listas para ser rescatadas por su gran amor. Bucólicamente romántica, esta visión del mundo ha sido encantadoramente recreada hasta el cansancio por Disney, y más recientemente por las películas de piratas con Jonnhy Deep y Keira Knightley a la cabeza.

Sin embargo la perfección del ballet, la delicadeza de la coreografía y la belleza de la música hace que nos sumerjamos a un mundo de ensueño, donde el brillo de los tocados, la suavidad de las telas y la armonía de la música nos embelesan y hacen olvidar por un momento del mundo al que realmente pertenecemos.

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Este ballet tiene 3 actos y un prólogo. En el prólogo se ve al Corsario Conrad, su esclavo Alí y su amigo Birbanto navegando en su barco pirata llegando a la costa de Turquía.

En el primer acto se encuentran en el Gran Bazar, en el medio de un gran bullicio dado que está lleno de compradores y traficantes de bellas esclavas. Conrad y sus amigos llegan a este puerto en el momento en el que Lankendem, el traficante de esclavas se encuentra vendiendo. Conrad ve a una de las esclavas, Medora junto a Gulnara, su amiga y queda enamorado de ella. Este traficante de esclavas ese día reunió a los Pashás para realizar una venta. Uno de ellos, el Seid Pashá se enamora de Gulnara y la compra. Lankendem guardó a su amiga Medora para el final y cuando el Seid Pashá ofrece todo su dinero para comprarla aparece un forastero, que es Conrad disfrazado y decide comprarla, mientras que sus amigos toman como prisionero a Lankendem y liberan al resto de las esclavas excepto Gulnara que ya había sido llevada al palacio del Seid Pashá.

En el segundo acto, nos encontramos en la caverna de los piratas, en donde Medora persuade a Conrad de que abandone las fechorías de pirata. Sin embargo Birbanto y sus amigos no estaban contentos con esta idea dado que pensaban venderlas y dividirse el dinero ganado. Por eso Birbanto pacta con Lankendem darle un somnífero a Conrad y raptar nuevamente a Medora. El plan es efectivo y se llevan a la joven mientras Conrad duerme.

En el último acto el Seid Pashá está en su palacio rodeado de odaliscas que bailan para él. Luego llega Lankendem trayéndole como sorpresa a Medora, que baila con tristeza pensando aún en Conrad. Sin embargo se alegra de ver nuevamente a Gulnara en el Jardín Animado. El Seid Pashá, seducido por la belleza de estas mujeres, fantasea en el Jardín. Conrad y sus amigos llegan al palacio disfrazados de peregrinos y liberan a las jóvenes amigas. Durante la fuga, el Corsario se entera de la traición de Birbanto y lo mata. Dato al margen, en la representación se utilizan armas falsas que generan la ilusión de disparos, y este momento tiene una gran fuerza dramática dentro del ballet. Luego del asesinato huyen en barco y los alcanza una tempestad que los hace naufragar. Sin embargo los cuatro (Ali, Conrad, Medora y Gulnara) sobreviven, llegando a tierra firme, donde podrán al fin, buscar su felicidad.

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Es destacable lo impecable de la escenografía, del vestuario, del humo, de las luces, del barco que aparece en escena, de cómo se representa el agua. Todo nos hace sentir en un gran teatro, ante una gran producción. Todo nos transporta a este mundo encantado.

Algunos datos del Corsario:

Coreografía Anna-Marie Holmes (según Marius Petipa / Jules Perrot)
Música Adolphe Adam, Cesare Pugni, Leo Delibes, Ricardo Drigo, Prince Oldenbourg
Argumento Jules Henri Saint Georges, José Mazilier, (basado en “El Corsario”, de Lord Byron)
Escenografía/Vestuario Hugo Millán
Iluminación Claudia Sánchez
Producción BNS – Auditorio Nacional

Funciones Martes a sábados 20 hs. Domingos 17 hs.

Nueva función sábado 12 de abril 15 hs

Precios Platea alta $ 770 l Platea baja $ 700 l Tertulia y Palcos Platea alta $ 500 l Galería baja y Palcos tertulia 350 l Galería alta y Palcos galería baja y alta $ 140.

Volviendo a la historia de esta obra, se estrenó oficialmente en la antigua Ópera de la Rue Le Peletier en París en 1856, con coreografía de Joseph Mazilier, perteneciendo la partitura original  de la obra a Adolphe Adam. En 1868, Jules Perrot llevó la obra a Rusia, donde Marius Petipa era el principal bailarín. El interpretó el papel de Conrad en la versión de Perrot. Ya casi terminado el siglo XIX el propio Petipa -ya en su rol de creador coreográfico de relieve- decidió remontar el mismo ballet dada su repercusión anterior y la atracción del dramático naufragio.

Reubicó escenas y agregó más música dado el criterio académico de extender las obras con fragmentos de técnica virtuosa. Para ello hubo de contar con la inestimable ayuda de Ricardo Drigo -entre otros-, quien compuso el ya famoso pas-de-deux integrado por el Adaggio, las variaciones femenina y masculina, y la coda final de gran lucimiento.  En 1899 fue bailado en el Teatro Mariinski de San Petersburgo por Pierina Legnani como Medora y obtuvo un gran éxito. En otras versiones, como la de A. Gorsky, se ha agregado música de otros compositores como Tchaikovsky y Chopin.

Nuestra rendición de este ballet no tiene nada que envidiarle a las grandes compañías del mundo. Bajo la dirección de Julio Bocca, cuya trayectoria es conocida por todos nosotros, se presenta una coreografía de Anna-Marie Holmes.

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Esta eximia coreógrafa nació en Canadá, donde estudió con Heino Heiden, Karpova, Lydia Shaw y Wynne para luego irse a Londres a continuar su formación con Audrey de Vos y Errol Addison. En Nueva York sigue su trayectoria estudiando con Felia Doubrovska y en la URSS con Natalia Dudinskaya, Alexander Pushkim y Shelest Alla del Ballet Kirov.

Dentro de sus logros se encuentran el haber sido la primera norteamericana en ser invitada por el Ballet Kirov de Rusia, presentándose también en muchos otros e incluso llegando a interpretar roles creados exclusivamente para ella en muchas obras de los principales coréografos de la época.

Ya en la década del 70 funda la Academia Internacional de Danza de Costa do Sol en Portugal. Ha puesto en escena grandes obras en sus versiones integrales para diversas compañías de ballet de talla mundial. También se ha desempeñado como directora o docente en distintos rincones del mundo.

Recomiendo que si tienen la chance de ver este u otro de los ballets de la temporada 2014 del SODRE lo hagan porque realmente son espectáculos dignos de ver y recordar.

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