En 1939, Carlos Quijano fundó el semanario Marcha, que era un medio de expresión crítica e independiente que contribuyó a formar una conciencia nacional. Este medio se caracterizó por la lucha contra el fascismo, defendiendo a su vez, la cultura, la democracia y la libertad de pensamiento.

En torno a este semanario se unieron los que más tarde se conocerían como “Generación Crítica” o “Generación del 45” que eran un grupo de escritores, principalmente cuentistas, que publicaban en diarios y revistas ya que no existía un mercado editorial uruguayo y además, la brevedad del género, les permitía experimentar.

El nombre de “Generación del 45” se lo dio Emir Rodríguez Monegal argumentando que en ese mismo año había finalizado la Segunda Guerra Mundial y se había iniciado la era atómica.

Además, 1945 constituyó una fecha importante para la cultura uruguaya ya que se estaba preparando la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias y de la Comedia Nacional.
Ángel Rama prefirió el nombre de “Generación Crítica” argumentando que lo que caracterizaba a sus miembros era el examen de las formas establecidas sometiéndolas a un análisis que huía de cualquier tipo de orientación dogmática.

Hugo Verani diferencia dos períodos:

  1. 1939- primer movimiento que rompió con remanentes naturalistas y buscó esquemas que respondieran a la nueva realidad, marcado por la publicación de El Pozo de Juan Carlos Onetti y la fundación del semanario Marcha.
  2. 1954- sus autores (entre los que se cuenta Carlos Martínez Moreno) acentuaron situaciones de significado social frente a la preocupación esencialmente literaria de sus predecesores.
    • Intelectualizada
    • Realista pero no verista
    • Preocupada por el rigor científico y crítico
    • Narraciones que tienden a la racionalización y al análisis frío
    • Prosa cuidada
    • Complejidad narrativa
    • Fórmulas propias y subjetivas (no hay cánones colectivos ni dogmáticos)
    • Preferencia por el tema urbano

Rasgos que caracterizan a la Generación Crítica

A continuación presentaremos a tres mujeres de la Generación Crítica

Amanda Berenguer

Poeta uruguaya nacida en Montevideo, en el año 1921. Académica de Honor de la Academia Nacional de Letras (2006). Miembro de la generación del 45. Se casó en el año 1944 con el escritor José Pedro Díaz.
Quehaceres e Invenciones (1963) constituye un vuelco fundamental en su poesía que no hará más que aumentar en la continua búsqueda de nuevas estructuras poéticas y exploraciones sonoras y fónicas para expresar su original visión del mundo y del arte.
En 1986 recibe el premio “Reencuentro de Poesía” organizado por la Universidad de la República por “Los signos sobre la mesa. Ante mis hermanos supliciados”. La dama de Elche (1987) recibe el primer premio en la categoría Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Municipal de Montevideo. La segunda edición de La dama de Elche, en 1990, recibe el Premio Bartolomé Hidalgo, que entrega la Cámara Uruguaya del Libro de Uruguay.

Ida Vitale

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.
Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio. Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente en Austin, Texas, desde 1989.
Su obra lírica, caracterizada por una honda emoción expresada de manera lúcida y privada de patetismos, la convierten en una de las voces principales de la llamada generación del 45, y en la actualidad,  en nombre insoslayable del panorama poético hispanoamericano.
Además de poeta, es autora de artículos periodísticos y de crítica literaria, así como de numerosas traducciones.
Parte de su obra está contenida en los siguientes volúmenes: «La luz de esta memoria» en 1949, «Palabra dada» en 1953, «Cada uno en su noche» en 1960,«Oidor andante» en 1972,  «Jardín de sílice» en 1980, «Parvo reino» en 1984, «Sueños de la constancia» en 1988, «Procura de lo imposible» en 1998, «Reducción del infinito» en 2002, «Plantas y animales» en 2003, y «El Abc de Byobu» en 2005.

Idea Vilariño

Poeta, crítica literaria, compositora de canciones, traductora, educadora: es difícil decir cuál de estas facetas de su trayectoria influyó en más personas. Nacida en Montevideo el 18 de agosto de 1920, antes de haber cumplido los treinta años era ya ampliamente conocida en el Río de la Plata por su talento en muchas de las disciplinas mencionadas. Durante la última mitad del siglo XX críticos y profesores de todo el mundo de habla hispana así como traductores de Austria, Brasil, Italia y Estados Unidos difundieron en abundancia su poesía.

Es un caso singular. Por su personalidad y convicciones, Idea Vilariño rechazó durante largo tiempo toda posibilidad de promocionar su nombre. Los editores la urgían a promover sus libros y ella se rehusaba. Más aun, mantuvo un silencio casi completo respecto a su obra, hasta el punto de negarse con regularidad a entrevistas de cualquier tipo. Sólo en 1997 aceptó contestar las preguntas planteadas por Rosario Peyrou y Pablo Rocca, en las que se basa el video Idea, estrenado en mayo de 1998, y que ahora puede encontrarse en bibliotecas. Si bien Vilariño aceptó diversos premios e invitaciones tanto en su país como en el extranjero, nunca quiso comentar sus poemas ni escribir sobre su obra poética.

Los despido con un bello poema de Idea.

Tal vez no era pensar – Idea Vilariño

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude elegir, o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.

Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.

Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.

Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.

Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente…

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