Esta frase resuena en mi cabeza por tantos motivos. En primer lugar porque es parte de una balada de Taylor Swift, llamada ‘I almost do’. Me hace pensar mucho en él, en aquel que inspiró gran parte de los textos de este blog. Me hace pensar en lo que tuve y perdí, y en cuan locamente lo añoro. Me hace pensar en que lo extraño.

Esta canción transmite perfectamente lo que me pasa, dice cosas que me pasan. Por eso amo a Taylor Swift. Porque tiene una canción en la que habla de que cada día que pasa y no le escribo, cada día que pasa y no lo llamo, estoy a punto de llamarlo. Tiene una canción que dice que fuimos un desastre, pero que igualmente quiero intentarlo nuevamente. Tengo que hacer lo indecible para contenerme y no contactarlo, porque en el fondo ¿cuál es el propósito?

Quizás cambió de idea, quizás crea que se puede, quizás… Pero no estoy seguro, no lo creo. No le demostré que puede confiar en mí. Yo hoy confío en mí mismo. Me sé capaz de encarar una nueva relación, me sé capaz de tener una estabilidad emocional distinta a la de 2012 y 2013. Lo logré. Me costó mucho llegar a este páramo de relativa calma. Quizás demasiado. Pero hoy hago lo que puedo hacer y casi que me perdoné por no poder más. De a poco, pasito a pasito. Pero tengo miedo a ser así de temerario y caerme de bruces al suelo. Si bien soy un experto en levantarme tras una caída, tras un fracaso, no sé cuántas veces voy a poder levantarme y cicatrizar los rasguños. Por eso hago el esfuerzo de no contactarlo aunque muera por dentro cada vez que no lo hago.

De hecho Dios me puso frente al desafío de verlo en un baile. Y con renovada fuerza controlé mis impulsos, seguí bailando y muriendo por dentro. No me entregué a las malas costumbres. No pude saludarlo con naturalidad. Le escribí un mensaje de texto. Sé que me vio. Sé que lo recibió aunque no contestara, porque me envió un mensaje que presumo no era para mí.

Me hubiera gustado enfrentar con aún más gracia este desafío. Espero poder hacerlo. Quizás si me ve enfundado en esa nueva confianza quiera ser mi amigo. Quizás quiera estar en mi vida. Ojalá quisiera estar en mi vida. Lo extraño dentro de mi vida.

La vida sigue, la vida no es una armoniosa canción de 3 minutos de Taylor Swift. De hecho la frase I almost do me hace pensar en otras cosas que casi hago pero que me contengo de hacer. Me freno porque sé que no son el camino. La evasión con cosas, vicios y gente no son la clave para seguir por el rumbo que debo proseguir. El camino para la realización personal consiste en encontrar valor en mi propia existencia. Para eso tengo que realizarme como persona. Estudiar, crecer y volverme un adulto autosuficiente. Encontrar el amor, disfrutar de lo que me ofrece la vida sin excederme. Ser un poco más Hilary Duff y menos Lindsay Lohan para ponerlo en términos de estrellas de Disney. Quizás más Demi Lovato que coqueteó con la mala vida y salió… Hilary Duff es demasiado perfecta para intentar meterme en sus zapatos.

De hecho en mi vida encuentro consuelo y lugar para muchas canciones de Taylor Swift. Si bien cada vez que no le escribo o no sucumbo ante la tentación pienso en I almost do, también Begin Again me ha inspirado.

La capacidad de empezar de nuevo, de volver a enamorarme de la vida (y de alguien también ¿por qué no?) se ve reflejada en esa canción. Todos podemos pasar por un café y mirar a alguien y decir que ese día recomenzamos nuestra vida. No es fácil pero se puede.

Y podría seguir con muchas canciones, pero sería demasiado aburrido de escribir y de leer.

Leyendo viejas entradas en el blog, hablaba de que tenía esperanzas de volver con él. Hoy no las tengo. Sería una de las sorpresas más lindas o regalos más anhelados que Dios podría darme. Sería un error, me daría miedo. Sería un riesgo. Pero sería una dulce locura, un riesgo que estaría dispuesto a tomar porque hoy soy alguien distinto y dispuesto a todo por ser feliz. Hoy no me auto-boicoteo.

Esto que escribo, con convicción, es una señal para mí inequívoca de que lo mejor está por venir. Solo Dios sabe que es lo mejor para mí, pero estoy ansioso por vivirlo.

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