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No es apta para “estandarizados”. Como dijo un amigo con el que fui a ver Cristales Rotos, esta obra no es apta para “estandarizados”. Yo quería decir algo más crudo, que no era apta para gente boba. Pero él, más benévolo o políticamente correcto que yo, señaló muy acertadamente que esta obra no es apta para aquellos que están irremediablemente acostumbrados a los formatos televisivos o cinematográficos, en donde la acción transcurre muy rápidamente, existen demasiados efectos especiales y poco foco en el diálogo. Por eso decía “estandarizados” mientras yo señalaba simples o bobos.

Más allá de la anécdota Cristales Rotos se presenta como un drama que dura alrededor de dos horas, con un interludio café incluido. Es una obra larga y llena de ricos diálogos en los cuales podemos ir desmenuzando el gran conflicto de la identidad que los personajes van viviendo en un tiempo donde “ser” se volvía una sentencia de muerte.

Sugerente desde el título, Arthur Miller se consagra ante un nuevo público en 1994 con Cristales Rotos. Este público lo tenía como una leyenda viva de la literatura, como el ex esposo de la mítica Marilyn Monroe o como un viejo renegado comunista pero lo cierto es que, desde los setentas hasta 1994, a Arthur Miller se le dificultó poder estrenar sus obras en teatros de Estados Unidos.

Si bien esta obra fue representada en distintos rincones del mundo, es en 2014 de la mano de Mario Ferreira que llega a Uruguay. Veinte años después de su estreno Mario Ferreira se anima a dirigir este complejo drama para disfrute de todos nosotros.

Mario Ferreira es integrante de la Comedia Nacional, por lo que fue en sus vacaciones que montó Cristales Rotos, para poder estrenarla antes de volver a su trabajo en el elenco municipal. El elenco está integrado por Laura de los Santos, Moré –que ganó el Florenco a mejor actor de reparto en 2013-, Claudio Castro, Paula Venditto –ganadora del Florencio a mejor actriz 2013-, Olivier Luzardo y Mariana Trujillo. En este caso realmente si podemos decir la famosa frase de quienes publicitan obras de teatro o películas “…¡y gran elenco!” Todos brillan en sus papeles, interpretándolos a la perfección y arrancando del espectador sonrisas y pena en los momentos justos. La escenografía, que juega un rol fundamental en esta obra, porque va cambiando a medida que pasan las escenas, de forma orgánica en esa sala circular que no oculta nada tras bambalinas fue diseñada por Gerardo Egea y el vestuario, impecable por cierto, es obra de Diego Aguirregaray.

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Esta obra trata usa el sugerente nombre de Cristales Rotos debido a un evento histórico de suma importancia en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial en la Alemania nazi. En noviembre de 1938, un refugiado alemán fue a su Embajada en París para matar al embajador como venganza por la terrible persecución que los judíos sufrían en su país. Se equivoca y mata al tercer secretario de la embajada, y se desata un pogromo de enormes dimensiones en represalia, conocido como la noche de los cristales rotos.

El autor, que es judío, toma este hecho para reflexionar sobre la intolerancia, el antisemitismo (incluso dentro de los propios judíos) y los sentimientos de culpa que agobian a los personajes, incluso por el mero hecho de ser.

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La acción está situada en la época de la Gran Depresión, en la ciudad de Nueva York de la pre-guerra. En esta ciudad viven los Gellburg, un matrimonio judío que está en crisis. Ella se dedica a leer compulsivamente las noticias sobre lo que ocurre en Alemania y de repente deja de caminar. Él por su lado es un empleado bancario que trata de adaptarse al mundo no judío en el que vive, y por ser el único empleado judío de la firma, se deja humillar y despreciar por su jefe Stanton Case. Todo esto influye en su problema matrimonial de una forma peculiar que va a ser revelada en el clímax de la obra.

El doctor Hyman, que ejerce una poderosa influencia sobre la señora Gellburg considera que ella está sana y que su invalidez es producto de un problema psicológico y no físico, por lo que comienza a tratarla como un psiquiatra aunque no lo sea.

La versión que está en cartel es la de Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Está todos los fines de semana tanto los sábados a las 21.30 como los domingos a las 18.30 horas, valiendo $280 pesos la entrada que son vendidas en la propia sala.

Al principio de la reseña mencionaba que esta obra es de diálogos intensos y por eso no sorprende que sea Ferreira quien monta esta obra. Además en su haber está haber dirigido La muerte de un viajante en la Alianza Uruguay-Estados Unidos en 2000. El director destaca que curiosamente, si bien La muerte de un viajante fue estrenada en 1947 y Cristales rotos en 1994 las preocupaciones del autor perduraron en el tiempo. Y más aún, siguen siendo relevantes. Por eso los textos de Arthur Miller seguirán siendo representados en 30 o 50 años. Por algo Arthur Miller es considerado un clásico. Además este texto, si bien ubica su acción en 1938, es estrenado en 1994 por lo que es casi contemporáneo.

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Esta obra explora el tema de la identidad y la influencia que tiene la religión en la vida cotidiana. También habla de la negación de esa identidad, de la negación de uno mismo y de la negación de la realidad y a partir de esta negación como los seres humanos construimos una realidad paralela. Todos estos temas se van presentando a lo largo de esas dos horas como pinceladas para que el espectador los reflexione y piense en su contexto personal. Si bien a mí como espectador no judío el debate específico respecto a como adaptarme como judío a la sociedad no me va a tocar, si me logra hacer reflexionar respecto a que aspectos definen mi identidad y cuales son los que me dan vergüenza y oculto. Se le suma la posterior reflexión de si ese ocultamiento es positivo o negativo y que me estoy perdiendo por ocultar determinados aspectos de mi identidad.

Por eso esta obra es tan valiosa, porque explora desde la raíz todas esas cosas que los personajes a lo largo de su vida trataron de esconder. Esto nos toca a todos. Además contextualiza la acción en la época donde el mundo sentía la amenaza del nazismo y este tema siempre hace reflexionar sobre el antisemitismo y la identidad y sobre como personas en el mundo mueren y murieron por el mero hecho de ser.

Realmente la obra es muy disfrutable por lo que se las recomiendo.

Ficha Técnica

  • “Cristales rotos” de Arthur Miller
  • Dirección: Mario Ferreira
  • Funciones: Sábados, 21hs.; domingos, 18:30hs
  • Sala I Teatro Circular (Rondeau 1388)
  • Entradas: 2901 59 52 o en boleterías del teatro
  • http://www.teatrocircular.org.uy
  • Elenco: Laura de los Santos, Moré, Claudio Castro, Paola Venditto, Oliver Luzardo y Mariela Maggioli.
  • Escenografía: Gerardo Egea
  • Vestuario: Diego Aguirregaray
  • Música: Álvaro Pérez
  • Luces: Martín Blanchett.

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