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Matriz es una obra escrita y dirigida por la actriz uruguaya Natalia Mallek que trabaja desde una perspectiva tragicómica la complejidad de los vínculos familiares, en este caso del vínculo madre hija.

Si bien es una comedia divertida, con escenas hilarantes, también tiene una dosis de sana realidad, de lugares comunes y clichés que todos hemos vivido en nuestros propios vínculos familiares y que justamente por haberlo vivido nos da tanta gracia. Tanta que es imposible contener, en algunos momentos, carcajadas.

La obra se ubica en Nochebuena y los personajes se preparan para compartir la tradicional cena familiar, espacio en el cual se desarrollan los principales conflictos del texto. Es 24 de diciembre y como siempre pasa en Uruguay, hace un calor infernal y la gente corre como si el mundo acabara para hacer las últimas compras, que no hizo antes por dejarse estar. Así comienza la obra, con la madre de Carla (Susana Anselmi) llegando a la casa habiendo comprado cosas absolutamente innecesarias y hasta absurdas y dándole la noticia a su hija Carla (Carla Grabino) de que su hermana Rubí (María José Lage) va a venir a la cena navideña. La familia no ha tenido noticias de Rubí desde hace cinco años pero su madre quiere tener una cena en familia, porque piensa que puede ser la última Navidad que pasen juntas. Además, usa esa frase varias veces para manipular a la pobre Carla, sumida en el realismo de su vida cotidiana, las cuentas, un trabajo donde la explotan y una vida social que deja mucho que desear. Eso se ve en su actitud desganada y también en su aspecto desalineado y básico.

Todas las Navidades las familias tratan de pasar una noche en paz. En Uruguay hay un laicismo muy fuerte y no es una fecha en la cual se conmemore algo religioso, es un día familiar en el cual muchas veces se trata de ocultar todas las asperezas bajo la alfombra y no mostrar las miserias cotidianas. Como dice el dicho “si hay pobreza que no se note”, es en Navidad que la sociedad uruguaya se pone sus mejores ropas y ocultan hasta la pobreza de espíritu que pueden llegar a tener. Pero muchas veces no podemos con nuestro genio, y el más mínimo detalle rompe esa máscara y salen a relucir viejos conflictos sin resolver.

En este contexto aparece Gabriel (Álvaro Lamas), un chanta encantador que seduce con lo que dice pero también, por lo exagerado hace reír. Carla lo había invitado a ser parte de esa cena y al ser un extraño a la dinámica familiar suma mucho. Lúdicamente logra que estas mujeres se descubran a sí mismas y a la otra.

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La autora, como ha confesado en algunas notas, dice haberse inspirado en su familia –y más concretamente en su madre- a la hora de escribir y dirigir su primera pieza teatral. Anecdóticamente, el hecho que inspiró esta idea fue compartir con su madre un fin de año y unas vacaciones donde el absurdo fue protagonista de esa convivencia y también lo es de la obra. Igualmente el personaje interpretado por la actriz Susana Anselmi no es el retrato vivo de su madre (y quiero creer que de ninguna madre, porque si bien es muy gracioso en escena, no sería soportable en la vida real más de las casi dos horas que dura la puesta en escena de esta obra). Igualmente si contiene algunos elementos de su personalidad.

Igualmente, en las notas que fui leyendo de la obra Mallek deja claro que no se está basando puramente en su familia, ni es una obra escrita como catarsis sino que, sobre todo en los domingos con sus cuatro hermanas, surgen situaciones hilarantes que encienden esa luz creadora para ponerse a escribir.

Esta obra está cargada de simbología y nos permite conocer que no todo lo que brilla es oro. De hecho cada personaje piensa de la otra, cosas que no son ciertas, porque ese otro las proyecta, para lucir mejor. Nada es lo que realmente parece. De todos los objetos que están en la obra, se destaca un lechón gigantesco, símbolo de ostentación y típico de las fiestas. Quien lo cocina está horas condenado a hacerlo, pasa calor y es caro. Y muchas veces sobra por días y días hasta que terminamos tirando las sobras porque estamos hartos de comer lechón. Y si bien todos los años pensamos que no vamos a cometer el mismo error terminamos volviendo a comprar de más, sea lechón o no, porque todo el mundo lo hace, porque es lo que se debe hacer. También el árbol de Navidad, cumple un papel interesante y sin dudas divertido en la obra.

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Pero no solo los objetos son los que debían ser de la manera que terminan siendo. Los actores fueron cuidadosamente seleccionados para poder desempeñar esos papeles. La madre tiene que ser histriónica y hasta su delgadez es importante a la hora de representar ese papel. Rubí por su parte tiene que ser bonita y exuberante y su hermana Carla capaz de parecer una trabajadora.  No fue fácil convocar a este elenco porque, por ejemplo Susana Anselmi tenía otros compromisos pero ya al ver el texto incompleto deseó participar. Es que de hecho se nota que es un gran texto, independientemente de la maestría del elenco a la hora de plasmarlo en el escenario.

La autora les dio la obra incompleta pero los actores no pudieron participar en la escritura del texto. Lo que sí aportaron fueron situaciones de improvisación que sirvieron para redactar determinadas escenas. Mallek pudo ver lo que los personajes necesitaban transitar y vio que conflictos faltaban. Al terminar de escribir la obra era demasiado extensa, duraba una hora más de lo que finalmente fue estrenado. Pero el poder ensayar todas las escenas les permitió a estos actores para apropiarse de los personajes y representarlos de la forma en que los vemos, auténtica.

El tono de la obra es tragicómico. Mecha ironía, exageración y risas. Pero no por eso los personajes no son verosímiles. Son contemporáneos. De hecho son tan contemporáneos que el disparador inicial es la propia madre de la autora, aunque también usó otras experiencias de vida para inspirarse, sus amigas. La edad de las hermanas es clave en la obra. Son mujeres jóvenes, pero ya en sus treinta. La sociedad le impone a la mujer a esa edad ya estar casada, quizás con hijos en el camino. Si esto no está pasando, la sociedad se pregunta y presiona ¿cuándo lo van a hacer? Pero no necesariamente quienes ya tienen su vida encaminada la pasan mejor. A esta edad comienzan las crisis, los desequilibrios, los problemas. Muchas veces una vida aparentemente resuelta está llena de problemas.

Esta obra nos muestra que no hay buenos ni malos. Todos los personajes logran la empatía de la audiencia en algún momento. Rubí no es tan superficial como parece, la madre no está tan loca y Carla no está tan muerta por dentro. Son personajes multidimensionales con sueños y expectativas y miedos.

Es una historia universal y divertida, que invita a la reflexión. Son dos horas de nuestra vida que invertimos en conocer una gran historia y a través de ella, un poco la nuestra. Se las recomiendo.

Ficha Técnica

  • Título Original: Matriz
  • Año: 2014
  • Género: Tragi-comedia
  • Autor: Natalia Mallek
  • Dirección: Natalia Mallek
  • Elenco: Susana Anselmi – Carla Grabino – María José Lage – Álvaro Lamas
  • Localidades: $ 180. Socio Espectacular y SUA gratis (cupos limitados).
  • Funciones: sábados a las 23:30 horas (hasta el 3 de mayo).

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