Suma

Los días que se suman…

se apilan como hojas secas,

llevadas por el viento

o la escoba de alguna buena mujer.

 

Las hojas de árboles que decidieron morir,

caen marchitas, esperando ser limpiadas,

esperando su holocausto.

 

Nuestro amor es como esas hojas.

Nuestro amor cayó, y ahora espera ser quemado

para que ambos nos limpiemos,

de todo el mal que nos hizo encendernos en ese incandescentemente loco amor.

 

Sin embargo, el recuerdo no llena las ausencias

y los días se suman.

Los días sin vos se suman.

Los días en los que quiero hablarte.

 

Los diálogos imaginarios que tenemos, en los que te pregunto tu opinión y respondés…

(a veces decís lo que quiero escuchar, pero a veces realmente me respondés),

Las visitas oníricas que nos hacemos, en el mundo de las sábanas.

Todo eso se suma.

 

Y con eso, crece la añoranza.

Y se suman las ganas.

De que nada de este final sea cierto.

 

La añoranza es con resignación.

Porque se que no sos mío.

Porque siento que es casi imposible volver atrás.

 

Mi holocausto interior es no saber si pensás en mí.

¿qué pensás de nuestra relación?

¿recordás lo bello o solo lo feo?

¿pensás alguna vez en mí?

¿me extrañás?

 

No saberlo me desgarra, pero la idea de preguntarlo…

La idea de preguntarlo me parece mala.

Quizás ya hiciste tu vida y sea una pregunta vana.

Quizás seguís sintiendo el dolor que te causé y sea una pregunta villana.

 

Y me quedo en el mundo de las posibilidades,

en el mundo de los quizás,

lo único que está fuera de cuestión

es que aún no saliste de mi corazón.

 

Y así, se siguen sumando los días.

images

Anuncios