camino

Estos últimos días han sido extraños. Buscando la forma de salir adelante, me metí en todo tipo de búsqueda laboral, en toda forma de conseguir ser más autónomo de mi madre. Y a la vez, estoy tratando de vivir con menos estrés, con menos cosas en mente. Quiero y anhelo un estilo de vida más saludable que me permita alcanzar mis metas y lograr cosas de las que me sienta orgulloso.

En ese recorrido, siento que me falta un compañero de ruta. Y en esa búsqueda me abrí a conocer gente, contarle mis cosas, y me vi en el medio de fuego cruzado. Si bien algo parecía dulce y encantador terminó, a la semana, siendo complejo, denso y difícil de llevar.

Por otro lado, alguien a quien no conozco, tiene expectativas e ideas infladas respecto a quien soy que le hacen sentirse atraído a mí. Eso no sería un problema, todos hemos tenido enamoramientos no correspondidos. El problema es que estas personas se conocen, y comienzan los chismes y las idas y vueltas. Y yo, que tengo simpatías por uno de estos pretendientes, porque ya lo conozco, comienzo a sentir desinterés. No quiero nada complicado. Quiero divertirme, relajarme y pasarla bien. Creo que en esta etapa de mi vida, las complicaciones tienen que estar en el ámbito laboral y académico.

Y me vengo reconectando de una forma más positiva con mi pasado, charlando con un chico que tuvo un rol muy particular en la relación con mi ex pareja. También al contarle a otra persona un poco mi historia de vida y volver a sensibilizarme y sentirla, veo como re-cicatrizan las heridas. Como la paso bien. Como quizás con una nueva persona si pueda construir algo nuevo.

Y reconectarse con el disfrute, con el cuerpo, con las salidas sin ser de obligación, sin ser para destruirse sino para comulgar con otra gente en un mismo lugar, para sentirse lindo, seducir y ser seducido con los juegos de miradas y cruce de palabras, e incluso conocer gente nueva es algo que me hace bien.

Lamentablemente no sé bien cómo lograr que cada encuentro, o salida, o persona nueva que conozco tengan un efecto positivo en mí.

Ayer salí con un amigo nuevo, me crucé con muchas caras conocidas, la mayoría caras amigas, y todo salió bien. Nada fue estridente, y el balance final fue un corazón contento, una conciencia tranquila, y una sonrisa plantada en mi cara.

Pero la mayoría de las veces, conozco gente que no me hace bien, las salidas son una forma de escape de mis demonios internos, y no soy consecuente con lo académico-laboral. Y eso hace que mi autoestima esté por el piso. Creo que de a poco superé la inestabilidad académico-laboral.

De hecho, surgió trabajo el sábado, y si bien no era mucha plata, era un trabajo. Ese día había un reencuentro de generaciones de gente de AIESEC. Yo amé la organización, tuve un vínculo muy fuerte con muchos de sus miembros y en otro momento no hubiera ido a trabajar por ir al evento. Hoy no me puedo dar ese lujo y no lo hice. Eso me hizo sentir orgulloso. Eso es lo que hubiera hecho un verdadero AIESECo, tomar las decisiones apropiadas para progresar en la vida.

AIESEC

Es tiempo de trabajar en todo lo otro. A juzgar y filtrar mejor a la gente que tengo en mi vida. A re-conectarme y re-construir mis redes de amistades, y a salir cuando el cuerpo y el corazón lo dictaminen.

Pequeñas claves, pequeños pasos… pero que sin duda me conducirán por un camino bastante interesante.

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