Durante esta semana me pasé sintiendo nostalgia por aquello que no fue, por lo que no se cristalizó, por aquel amor trunco.

Si bien conocí mucha gente, me divertí y en algunos aspectos me siento más adulto que cuando lo amé como si manejara un Maserati en una calle sin salida (parafraseando a mi querida Taylor Swift), todavía no logro separarme de su sombra. Lo extraño y me importa.

Y hay días y semanas que son mejores y tengo una gran energía y otras semanas que agradezco al cielo poder estar en mi casa y no tener que salir. A veces me pregunto si realmente aquella historia es la que me hace sentir así, o hay algo más. A veces me pregunto si no soy yo. A veces pienso que mi mente me juega trucos y me hace sentirme tan pequeño, me hace sentir que yo hice que lloviera en mi vida y como él no está, no puedo pedirle perdón.

Y la música hace que piense. Y sienta. O crea que siento. ¿Lo sigo queriendo?

A veces siento con claridad que lo amo, a veces siento que lo quiero y a veces pienso que estoy idealizando todo porque fue mi primer amor. A veces siento que era perfecto para mí, y que no recuerdo esas tardes grises.

Pero siempre pienso que es inviable intentar volver. Siento que nunca vamos a volver. Y lo analizo mucho y me doy cuenta de que estamos en etapas distintas de la vida, que quizás hoy yo esté un poco menos lejos de estar en su joven madurez, porque estoy más en control de mi destino. Porque estoy un poco más a cargo. Porque ya saqué muchas cosas de mi sistema y no me odio tanto. Pero a veces me odio. A veces no estoy en control de nada. Hay días que no estoy tan en control.

Y es curioso ¿no? Es curioso que un recuerdo me haga pensar tanto. Que el pasado marque de forma tan indeleble.

Y pienso que no es solo el pasado reciente con él, sino también mi pasado anterior. Aquel niño y adolescente que fue vilipendiado de tantas formas vuelve para reclamar su sanación. Y es tan difícil curar porque es como volver a romper huesos que se quebraron y curaron mal. Y vuelve a doler, no como la primera vez, pero vuelve a sangrar. Y eso que sangra, a veces no se puede parar. A veces se siente como si un torrente de sangre manara de adentro, caliente y enfurecido. Y a veces se siente como si hubieran pasado mil años, pero no siempre. A veces parece que todo ese doloroso pasado hubiese sido hoy.

Hay días que siento que eso que pasó conmigo no fue tan grave, que la discriminación y el abuso, que la humillación es parte del crecimiento de aquellos que no podemos dejar de ser diferentes. Aquellos que no tenemos la opción de encajar en el molde. Como deseé durante años encajar en ese molde…

Y hay días que me doy cuenta de que fue terrible. Hay días que me doy cuenta que lo que pasó fue como una marca escrita con un marcador permanente. Que minó mi estima, que moldeó la forma en que me veo como hombre, como ser humano. Que delinea la forma en que me relaciono con los otros. Que me define. Y si bien lo que no te mata te fortalece, y evidentemente no morí, a veces me gustaría que la forma en que me relaciono conmigo y los otros fuese diferente.

Durante años conscientemente busqué controlar todo. Incluso como eran mis vínculos. Pero fui creciendo y volando más alto, y no pude seguir calculando, o creyendo que calculaba, como si jugara ajedrez.

A veces me gustaría poder re-escribir mi historia. Si tuviera la chance creo que cambiaría mi pasado reciente para que aquel amor pudiese tener un futuro. Por eso me doy cuenta que aún lo quiero. Porque si me dieran la opción de cambiar algo cambiaría eso y no otros momentos, como toda la etapa de bullying del colegio, o aquellos errores anteriores que definieron como fui como estudiante y como trabajador en estos últimos años, que le imprimieron ese perfil errante que ahora me complica un poco la vida. Pero aún así se que lo que me haría más feliz sería volver a sentirlo mío.

Pero la historia no se re-escribe. Uno sigue y el mundo sigue girando. Y como lo que no te mata te fortalece, cuando vuelvan las oportunidades de vivir amores intensos, proyectos interesantes, es decir historias dignas de ser contadas, las viviré mejor.

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